
El partido político Progresemos logro posicionar dos alcaldes en 2 provinciales en la región Arequipa.
Las ocho provincias de la región eligieron a sus virtuales alcaldes y el resultado deja un retrato incómodo dado que varios ganadores llegan al cargo con investigaciones fiscales, denuncias por abuso de autoridad o cuestionamientos por presunto nepotismo, mientras otros apenas registran antecedentes conocidos. A ese panorama se suma un detalle poco visto: casi todos fueron elegidos con votaciones bajas, en la mayoría de casos por debajo del 25% de los votos válidos, lo que pone en duda la legitimidad con la que gobernarán durante el próximo periodo.
Antecedentes negativos
El caso que más peso muestra se da en la provincia de Arequipa con Manuel Vera Paredes, de Fuerza Arequipeña, como virtual alcalde con alrededor del 23 % de los votos. Vera arrastra uno de los historiales más nefastos y extensos de la región: aparece vinculado a diversas denuncias en el Ministerio Público entre 2007 y julio de 2026, por presuntos delitos como abuso de autoridad, peculado, colusión, lavado de activos y enriquecimiento ilícito. Fue absuelto en casación por lavado de activos y hoy afronta un juicio por presunto enriquecimiento ilícito en su tramo final. El actual alcalde de Cerro Colorado fue vacado una vez y luego retornó al cargo.

En Islay se impuso Richard Ale Cruz, del movimiento Yo Arequipa, con 7 mil 503 votos, es decir, el 21 % de los válidos. Su gestión no llega limpia: la Fiscalía Provincial Penal de Islay le abrió una investigación preliminar por presunto abuso de autoridad y omisión de actos funcionales, a raíz de una denuncia por la demora en el saneamiento de un asentamiento humano en Cocachacra. A ello se suma una denuncia por maltrato psicológico y hostigamiento laboral de una trabajadora municipal, que lo acusó de increpar con expresiones ofensivas. Aunque Ale afirmó que el reclamo se atribuía a problemas de seguimiento presupuestal.
Por su parte, Condesuyos eligió a Ronal Marcos Medina Tejada, de Ahora Nación, con 3 mil 341 votos lo que representa el 38 % de votos, una de las cifras más altas de la región. Agricultor independiente y aún alcalde de Río Grande hasta fin de año, carga un cuestionamiento por presunto nepotismo. Durante su gestión, la empresa de su primo hermano obtuvo contratos municipales por más de 254 mil soles. Las contrataciones, casi todas por montos menores a las ocho UIT para evitar licitaciones, incluyeron apertura de vías, limpieza de terrenos y alquiler de maquinaria.
También existen antecedentes en ciudades costeras. En Camaná, la lista más votada fue la de Acción Popular, encabezada por Luz María Carazas Carnero, con 7 mil 607 votos lo que representa el 21 %. Sobre ella pesa una denuncia por presunto abuso de autoridad e incapacidad en el cumplimiento de sus funciones. Estos hechos se registraron cuando era gerente de Participación Ciudadana de la Municipalidad de San Martín de Porres. Una dirigente social la acusó de rechazar fuera de plazo la inscripción de una organización del Vaso de Leche, pese a que, según la denunciante, ya operaba a su favor el silencio administrativo positivo.
Mientras que en el valle de Caravelí el triunfo fue para Roberto Gerardo Vásquez Pisco, de Progresemos, con 7 mil 21 votos, vale decir el 37 %. Para los vecinos de dicha provincial, Vásquez no es un rostro nuevo: postuló a la alcaldía provincial en 2014 y 2022, y a una consejería regional en 2018, sin éxito. Su nombre también aparece vinculado como representante legal a una empresa minera relacionada con el derecho minero Ishihuinca, un detalle sensible en una jurisdicción marcada por la actividad extractiva.
Hojas más limpias
La provincia de Castilla eligió a Antonio Manuel Quispe Yauri, también de Progresemos, quien se hizo de 4 mil 452 votos (27 %), en una pelea ajustada frente a Fuerza Arequipeña. Contador público de profesión, fue regidor provincial entre 2022 y 2026 por Yo Arequipa y antes regidor distrital. A diferencia de otros ganadores, no registra sentencias ni procesos conocidos, por lo que su perfil llega con menos ruido.
Así mismo en Caylloma, el virtual alcalde es el ingeniero químico Julio César Calsina Ortiz, de Perú Primero, que encabezó el conteo con 10 mil 165 votos, aunque esa cifra apenas representó el 18 %, la votación más baja de las ocho provincias en términos porcentuales. Egresado de la Universidad Nacional de San Agustín y con maestría en medio ambiente, militó en Perú Libre hasta su renuncia en 2022. No aparece en procesos judiciales y, según su declaración jurada ante el JNE, reportó ingresos anuales por 37 mil soles.
La Unión, la provincia más alejada de la región Arequipa, tuvo como ganador a Antonio Dionicio Castro Flores, de Somos Perú, con 2 mil 294 votos consiguiendo la ventaja más amplia de toda la región en porcentaje (39 %). Natural de la zona y con 57 años de edad, es técnico en Enfermería y abogado, y ya ejerció como alcalde distrital de Alca entre 2019 y 2022. Al igual que Quispe y Calsina, no declara sentencias firmes, lo que lo ubica entre los perfiles con menos cuestionamientos del grupo.

Poco respaldo ciudadano
El panorama es oscuro, según la lectura de los especialistas. El historiador y analista político Jorge Bedregal recordó que ganar con porcentajes mínimos no es ninguna novedad y lo atribuye a una falla del sistema electoral. La dispersión de candidatos, la ausencia de partidos sólidos permiten que cualquiera con dinero para una campaña llegue al cargo con poca votación. “Yo no confío en un alcalde que haya sacado menos del 50% de la votación”, explicó.
En la misma línea, el sociólogo Raúl Fernández, exdecano del Colegio de Sociólogos del Perú, sostuvo que en el país ya no existen partidos reales, sino movimientos que funcionan como empresas, sin ideología ni programa de gobierno. Además, sumó un factor social: la pérdida de participación de los jóvenes, cada vez más alejados de la realidad política. Ambos analistas coinciden en que ese respaldo débil mina la legitimidad de las nuevas autoridades.
Mientras los expedientes judiciales de algunos ganadores siguen su curso y la mayoría asume con un respaldo que no llega ni a la cuarta parte del electorado, la advertencia de Bedregal y Fernández queda a la vista. Sin partidos con ideario claro y sin ciudadanos que exijan cuentas, el voto se vuelve un trámite y la autoridad, un cargo sin verdadero mandato. El reto para estos ocho alcaldes no será solo gobernar sus provincias, sino demostrar que pueden representar a una población que, en su mayoría, no los eligió.
Dato
El virtual alcalde de Caravelí, Roberto Vásquez Pisco, tiene pendiente pagar una multa de tránsito del 2022 por conducir con las lunas polarizadas sin autorización.
Dato
Para explicar parte de su patrimonio, Manuel Vera Paredes alegó, durante su proceso judicial, que criaba y vendía patos pequineses en el patio de la casa de su madre, en Cerro Colorado.






