Los reportes muestran 1,455 actas observadas procesadas al 100 % entre ambos cortes, sin rezagos; sin embargo, más de 640 expedientes generaron pronunciamientos, evidenciando que cerca de la mitad de los casos presenta inconsistencias, principalmente en elecciones legislativas.
El análisis conjunto de los dos reportes de actas observadas permite identificar una constante: la eficiencia en el procesamiento y, al mismo tiempo, un alto nivel de incidencias en la calidad de los documentos electorales. En total, se registran 1,455 actas observadas recibidas y procesadas en su totalidad (788 en el primer reporte y 667 en el segundo), sin que existan expedientes pendientes, lo que refleja un desempeño técnico sólido en la revisión.

No obstante, el volumen de pronunciamientos es significativo. En el primer corte se generaron 338 (42,89 %), mientras que en el segundo se registraron 305 (45,73 %). En conjunto, suman 643 actas con observaciones que requirieron evaluación adicional, lo que confirma que alrededor de 4 de cada 10 actas presentan algún tipo de inconsistencia o controversia. Incluso, el segundo reporte evidencia un ligero incremento en el porcentaje de incidencias.
Al desagregar por tipo de elección, se observa una tendencia clara: las elecciones legislativas concentran la mayor cantidad de actas observadas. En ambos reportes destacan diputados (230 y 161 actas) y senadores en distrito único (211 y 200 actas) como los segmentos con mayor carga. También el Parlamento Andino mantiene cifras relevantes (164 y 144 actas), mientras que los senadores de distrito múltiple registran niveles intermedios (141 y 131 actas).
En contraste, la elección presidencial presenta consistentemente el menor número de actas observadas (42 y 31 respectivamente), representando apenas entre el 4 % y 5 % del total en cada reporte. Esto sugiere que los procesos más simples en términos de conteo o estructura generan menos errores en el llenado de actas.
Las actas observadas que requieren recuento son enviadas al Jurado Electoral Especial, donde se evalúa si las inconsistencias pueden resolverse documentalmente. Si no es posible, se dispone el recuento y el material electoral es trasladado bajo custodia desde la Oficina Nacional de Procesos Electorales.
Luego se abre el paquete electoral y se vuelven a contar los votos de forma física. Con ello, se elabora una nueva acta con los resultados corregidos. Finalmente, estos datos se incorporan al cómputo oficial.
Dato
Casi 4 de cada 10 actas observadas presentaron inconsistencias, evidenciando un alto nivel de errores en el registro electoral, aunque solo el 2,4 % fue enviado a recuento, lo que muestra que los casos más críticos son mínimos.Además, más del 70 % de las observaciones se concentra en elecciones legislativas, confirmando su mayor complejidad.









