octubre 7, 2026
Elecciones 2026

Casi 100 mil jóvenes participarán por primera vez en unas elecciones regionales y municipales en Arequipa.

Arequipa elegirá el 4 de octubre a sus autoridades regionales, provinciales y distritales para los próximos cuatro años. La amplia oferta electoral convive con un importante porcentaje de electores indecisos o que evalúan votar en blanco o viciado. El escenario también otorga un peso relevante a los jóvenes, que representan el 23,31 % del padrón regional.

Por: Karola Lara Manchego. Doctora en Comunicación y Desarrollo

Arequipa está nuevamente frente a una decisión importante. Este 4 de octubre elegiremos a las autoridades que conducirán nuestra región, provincias y distritos durante los próximos cuatro años. Y no parece una elección sencilla. Al cierre de la presentación de listas se registraron 15 candidaturas al Gobierno Regional y 20 a la Municipalidad Provincial de Arequipa. Algunas atravesaron posteriormente procesos de admisión, tachas, apelaciones o exclusiones.

Pero el dato inicial ya nos dice bastante: existe una amplia oferta electoral. Muchos candidatos, muchos símbolos, mucha propaganda y, sobre todo, muchas promesas. Frente a ello aparece una paradoja: tenemos muchas opciones, pero una parte importante de los ciudadanos todavía no sabe por quién votar.

Una encuesta publicada recientemente por IPSOS señala que 19 % del electorado todavía no decide su voto y otro 24 % manifestó que votaría en blanco o viciado.

No son lo mismo. Quien todavía no sabe puede estar evaluando opciones; quién piensa votar en blanco o viciar su voto puede estar expresando rechazo. Sin embargo, ambos datos muestran algo que debería preocupar a quienes quieren gobernarnos: en ese momento, una parte muy importante de los ciudadanos no encontraba una candidatura a la cual expresar su respaldo.

¿Por qué? Quizá porque existe desconfianza en la política. Quizá porque muchos candidatos todavía son desconocidos. También puede existir cansancio frente a las promesas que aparecen cada cuatro años y desaparecen después de las elecciones.

Pero no saber todavía por quién votar tampoco debería avergonzarnos. Es mejor tener dudas y buscar respuestas que decidir apresuradamente. Porque Arequipa tiene problemas demasiado importantes como para elegir solamente por un rostro conocido, un símbolo, un regalo, un eslogan o un video de redes sociales.

La inseguridad está entre las principales preocupaciones de las familias. El transporte público sigue provocando malestar. La congestión vehicular nos roba tiempo todos los días. Persisten necesidades en salud y educación. Tenemos problemas de infraestructura, crecimiento urbano, servicios básicos y proyectos que muchas veces avanzan lentamente o quedan atrapados entre trámites, cambios de autoridades y falta de continuidad.

A ello se suman los desafíos del empleo, la inversión, el desarrollo de nuestras provincias y la necesidad de que el crecimiento económico finalmente se traduzca en mejores condiciones de vida.

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Ese debería ser el verdadero debate electoral. No quién insulta mejor. No quién coloca más carteles. No quién tiene más seguidores. Sino quién explica mejor qué piensa hacer frente a estos problemas. Y aquí aparece una pregunta que los ciudadanos deberíamos repetir cada vez que escuchemos una promesa:¿Cómo lo va a hacer?

Si alguien promete acabar con la inseguridad, preguntémosle cómo. Si promete solucionar el transporte, preguntémosle cómo. Si ofrece grandes obras, preguntemos cuánto costarán, de dónde saldrá el dinero y cuánto tiempo demorarán. Y si promete solucionar un problema que no corresponde directamente al cargo al que postula, preguntemos qué puede hacer realmente desde esa función.

Porque un gobernador regional no puede solucionarlo todo. Un alcalde tampoco. Existen responsabilidades del Gobierno Nacional, del Gobierno Regional y de las municipalidades. También existen problemas que necesitan que varias instituciones trabajen juntas. Conocer esa diferencia nos ayuda a descubrir cuándo estamos frente a una propuesta seria y cuándo simplemente estamos escuchando una promesa electoral.

Pero hay otro elemento de estas elecciones que merece especial atención: los jóvenes. Según RENIEC, Arequipa tiene 287 789 electores entre 18 y 29 años. Representan el 23,31 % del padrón electoral regional.

Dicho de manera sencilla: prácticamente uno de cada cuatro electores arequipeños pertenece a este grupo de edad. Y son, además, el grupo electoral más numeroso de la región. Hay otro dato todavía más significativo: 97 119 jóvenes de Arequipa podrán participar por primera vez en unas elecciones regionales y municipales.

Casi cien mil jóvenes tendrán por primera vez en sus manos la posibilidad de decidir quién gobernará su región y su ciudad. No es un dato menor.

Son jóvenes que estudian, trabajan, emprenden o buscan su primera oportunidad laboral. Jóvenes que utilizan el transporte público, que viven los problemas de inseguridad, que buscan una educación de calidad, que sueñan con independizarse y que se preguntan si Arequipa podrá ofrecerles las oportunidades necesarias para construir aquí su futuro.

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Por eso, decir que los jóvenes son solamente “el futuro” ya no es suficiente.También son el presente. Y en estas elecciones tienen un peso importante.Pero ese protagonismo también significa responsabilidad. Una buena parte de la campaña electoral ocurre hoy dentro de un teléfono celular. TikTok, Facebook, Instagram y otras plataformas permiten que un candidato llegue en segundos a miles de personas. Eso puede ser positivo porque acerca la política a los ciudadanos.

Pero también tiene riesgos. Un video divertido no es un plan de gobierno. Un candidato con miles de seguidores no necesariamente será un buen gobernante. Una publicación viral no necesariamente contiene información verdadera. Y un buen eslogan no garantiza una buena gestión.

Por eso, especialmente frente a una población joven tan importante, estas elecciones también representan un desafío para aprender a distinguir información de propaganda. Antes de compartir algo, verificar. Antes de creer una acusación, buscar la fuente. Antes de dejarnos convencer por un video, escuchar la propuesta completa. Y antes de votar, conocer un poco mejor a la persona que quiere gobernarnos.

No necesitamos leer cientos de páginas ni convertirnos en especialistas en política. Podemos comenzar con preguntas muy sencillas: ¿Quién es? ¿Qué hizo antes? ¿Qué antecedentes tiene? ¿Qué propone? ¿Puede cumplirlo?¿Tiene un equipo preparado? ¿De dónde obtendrá los recursos? ¿Sus propuestas corresponden realmente a las funciones del cargo?

También debemos aprender a mirar las encuestas con tranquilidad. Las encuestas son fotografías de un momento. Nos ayudan a conocer tendencias y opiniones, pero no deberían convertirse en instrucciones para votar. La pregunta importante no debería ser únicamente: ¿Quién va primero? Debería ser: ¿Quiénes son?, ¿qué proponen y cómo piensan hacerlo? Quizá allí encontremos también una manera distinta de entender el elevado número de ciudadanos que todavía no sabe por quién votar.

No todos los indecisos son necesariamente indiferentes. Algunos pueden estar decepcionados. Otros desconfiados. Otros quizá todavía no conocen suficientemente a los candidatos. Y seguramente habrá quienes simplemente estén esperando escuchar propuestas que realmente respondan a sus problemas. Todavía hay tiempo para hacerlo. Tiempo para escuchar. Tiempo para comparar. Tiempo para preguntar. Tiempo para verificar. Y también tiempo para cambiar de opinión.

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El próximo 4 de octubre tendremos delante una cédula con nombres y símbolos. Parecerá simplemente una marca sobre un papel. Pero detrás de esa marca habrá cuatro años de decisiones. Cuatro años de obras que pueden hacerse o quedar pendientes. Cuatro años de decisiones sobre transporte, seguridad, salud, educación, infraestructura y desarrollo. Cuatro años que no recuperaremos si volvemos a equivocarnos por no haber dedicado unas horas a conocer mejor a quienes quieren gobernarnos.

Y después de las elecciones nuestra responsabilidad tampoco termina. Elegir es solamente el comienzo. También tendremos que vigilar, preguntar, fiscalizar y exigir que las promesas se conviertan en acciones.

La democracia no debería aparecer solamente cada cuatro años. También se construye cuando una autoridad sabe que existen ciudadanos atentos a lo que hace con el poder que recibió. Por eso, quizá el verdadero desafío de estas elecciones no sea solamente saber quién ganará.

El verdadero desafío es preguntarnos cómo estamos eligiendo. Arequipa necesita autoridades capaces, transparentes y conscientes de los problemas que deberán enfrentar. Pero ninguna elección depende únicamente de los candidatos. También depende de nosotros. De los que ya hemos votado muchas veces. De quienes todavía no han decidido. Y de esos casi cien mil jóvenes que participarán por primera vez en una elección regional y municipal.

Todos tendremos delante la misma responsabilidad. Pensar antes de marcar.Preguntar antes de creer. Comparar antes de decidir. Porque elegir bien no significa votar por quien todos dicen que va a ganar. Significa tomar nuestra propia decisión con información y responsabilidad. Arequipa necesita buenas autoridades. Pero para tenerlas, también necesita ciudadanos que aprendamos a elegirlas.

CITA

“La pregunta importante no debería ser únicamente: ¿Quién va primero? Debería ser: ¿Quiénes son?, ¿qué proponen?”

CIFRA

287 789 electores: personas entre 18 y 29 años que tiene Arequipa, equivalentes al 23,31 % del padrón regional.

DATO

Una encuesta de IPSOS señala que 19 % aún no decide su voto y 24 % votaría en blanco o viciado.

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