agosto 20, 2026
Terremoto peru

Arequipa enfrenta un riesgo sísmico permanente y necesita fortalecer la prevención dentro de hogares, escuelas y centros laborales.

Los recientes terremotos registrados en Venezuela, Colombia e Indonesia dejan una advertencia para el Perú y, especialmente, para Arequipa: un gran sismo puede ocurrir en cualquier momento. La preparación no debe reducirse a participar en simulacros, sino convertirse en una práctica permanente dentro de hogares, centros laborales y educativos. Identificar zonas seguras, organizar rutas de evacuación y preparar una mochila de emergencia puede marcar la diferencia cuando cada segundo cuente.

Lic. Jonathan A. Barcena Carpio. Periodista

Imagine estar en casa, en el trabajo o caminando por la calle y, de pronto, sentir que todo comienza a moverse. No hay tiempo para pensar demasiado. Sólo quedan segundos para recordar lo aprendido y tomar una decisión que puede significar la diferencia entre vivir o morir.

La experiencia en la acera de enfrente nos muestra que, en menos de dos meses, los terremotos registrados recientemente en Venezuela, Colombia e Indonesia dejaron más de 6 600 muertos. Una cifra que no debería servir únicamente para leerla en titulares: debería obligarnos a preguntarnos si el Perú está preparado para enfrentar su propio gran terremoto, aquel que diversos especialistas ya anunciaron que sucederá.

El Perú y con mayor razón Arequipa, se encuentran en una de las zonas sísmicas más activas del planeta y por ello llevamos años practicando cómo reaccionar y qué hacer frente a un gran movimiento telúrico, sin embargo, la pregunta es si todos estos años de preparación se hicieron a conciencia verdadera.

Los movimientos que hemos sentido en diferentes regiones del país son un recordatorio permanente de que un gran sismo puede ocurrir en cualquier momento. Y cuando ocurra, no tendremos tiempo para improvisar.

Los simulacros multipeligro no deben ser vistos como una actividad rutinaria, una obligación administrativa o un break de nuestras actividades. Son ensayos para la vida real. Sirven para que una familia sepa dónde ubicarse, por dónde evacuar, dónde reunirse y cómo actuar sin caer en el pánico.

Debemos enseñar a nuestros hijos dónde protegerse, conversar con nuestros padres y familiares sobre los puntos de encuentro, asegurar muebles y objetos que puedan caer, identificar las salidas y conocer las zonas seguras de nuestras viviendas, centros laborales y lugares de estudio. 

La preparación de la mochila de emergencia se toma también muy a la ligera. No necesitamos esperar una tragedia para guardarla en casa. Este equipaje de sobrevivencia debe contener elementos necesarios para las primeras 24 horas, como agua, alimentos no perecibles, artículos de higiene, botiquín de primeros auxilios, abrigo, linterna y radio a pilas. Su contenido debe adaptarse a las necesidades de cada familia.

El próximo gran terremoto no nos avisará cuándo llegará. La verdadera pregunta no es si ocurrirá, sino si estaremos preparados para cuando ocurra. No esperemos que una tragedia nos enseñe lo que hoy podemos aprender mediante la prevención. Participemos activamente, preparemos nuestras viviendas, organicemos a nuestras familias y tengamos lista nuestra mochila de emergencia porque cuando la tierra vuelva a temblar, cada segundo contará y todo aquello que hoy practiquemos puede convertirse mañana en una vida salvada.

CITA

“Los simulacros multipeligro no deben ser vistos como una actividad rutinaria».

DATO

En menos de dos meses, terremotos registrados en Venezuela, Colombia e Indonesia dejaron más de 6 600 personas fallecidas.

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