julio 8, 2026
Lamesuelas

Medina critica el oportunismo político tras la proclamación de la nueva presidenta del Perú.

Sarko Medina Hinojosa cuestiona el oportunismo que suele surgir tras cada elección presidencial. Sostiene que, una vez definido el resultado electoral, aparecen actores políticos, empresariales y mediáticos que buscan acercarse al nuevo poder, y reivindica la necesidad de una oposición crítica e independiente.

Por: Sarko Medina Hinojosa. Periodista

Lamesuelas: el que se arrima al poder de rodillas con la velocidad y el disimulo con que una ballena salta en el mar de Paracas. No el convencido, no el militante, no el que apostó cuando nadie apostaba. El que aparece cuando ya ganó alguien, con la sonrisa lista y el discurso recalibrado a la nueva frecuencia, escogiendo de antemano el asiento que ocupará en el nuevo gobierno.

El viernes el JNE proclamó a Keiko Fujimori presidenta electa del Perú. Ganó con 50.135% de los votos, 49.641 de diferencia sobre Roberto Sánchez, en la elección más ajustada de las últimas décadas. Cuarto intento, primera vez que llega. Y antes de que el pleno terminara de firmar el acta, ya estaban llegando las adhesiones, saludos, congratulaciones, canastas de fruta y entrevistas más dulces que queso helado o suspiro a la limeña.

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Las redes se llenaron de lo previsible: políticos que semanas atrás la criticaban con nombre propio ahora le desean éxito en su gestión por el bien del Perú; periodistas que cubrían sus casos judiciales con entusiasmo ahora hablan de página en blanco y oportunidad histórica; empresarios que financiaron otras campañas aparecen en fotos de cortesía con la banda presidencial de fondo. El histrionismo del reacomodo político tiene su propia coreografía a los Risas y Salsa y el Perú la conoce de memoria.

No hay nada nuevo. Pasó con Humala, con Kuczynski, con Vizcarra, con Castillo. Lo recuerdo muy bien, contactos democráticos enrrostrándole a la perdedora y alabando al nuevo mandatario. El poder convoca a sus ayayeros con una eficiencia que ningún partido político ha logrado replicar en organización interna. Los lamesuelas no necesitan congreso ni estatuto. Solo necesitan que alguien gane para afiliarse. Un saliente presidente de Congreso lo sabe muy bien. Rospigliosi para los que no captan las indirectas. 

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Lo que importa decir hoy, cuando el entusiasmo servil está en su punto más alto, es que para ayayeros ya tiene suficientes. Los medios grandes, los grupos económicos, los operadores de siempre cumplirán ese rol con la solvencia que les da la práctica. Lo que un estado democrático necesita es crítica desde la otra orilla. Fundamentada, documentada, sin contemplaciones, pero sin el odio que paraliza ni la militancia del rencor que solo busca demoler. Eso podemos prometerles desde nuestra cantera.

Fujimori asumirá el 28 de julio con una mayoría que no la votó mirándola. Esa cantidad, superior entre los que votaron por Sánchez y los nulos o blancos, tiene el derecho y la obligación de exigir, observar y señalar cuando corresponda. No por capricho opositor sino porque así funciona la democracia que tanto costó defender en estas elecciones. Los errores que cometa esta gestión se señalarán. Sin lamesuelas de ningún signo. Al final, usted lo leerá.

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CITA

«Los lamesuelas no necesitan congreso ni estatuto. Solo necesitan que alguien gane.»

CIFRA

49,641 votos: diferencia que separó a Keiko Fujimori de Roberto Sánchez en la segunda vuelta.

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