La pobreza baja en cifras, pero no en las calles

Cuatro regiones del sur del país muestran una reducción de la pobreza, según estudio del INEI. Sin embargo, la realidad cotidiana muestra otra cara. Aún no nos recuperamos de la pandemia y un 30% de la población está en riesgo de caer en esta condición economía. Pese a ello, la resiliencia de peruanos en salir adelante es más fuerte.

La necesidad ocupa las veredas en busca de ayuda.

Basta con caminar por las calles para notar mendigos pidiendo limosna, niños vendiendo caramelos en los paraderos junto a sus madres, largas colas para acceder a ollas comunes o comedores populares, personas buscando en la basura desechos que poder rescatar para ganar unas monedas con el reciclaje.

Una realidad diaria discurre diferente a las estadísticas de pobreza que parecen avanzar por un carril distinto al de la vida cotidiana. En 2025, la tasa de pobreza en el Perú disminuyó de 27.6% a 25.7%, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Con lo cual se estima que 564 mil personas salieron de esta condición, en el último año.

El economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), Miguel Alzamora, explicó que este avance se debe al alza de la inversión privada, que alcanzó su mayor tasa en casi 13 años. Sin embargo, el balance es negativo respecto al período prepandemia (20.2%).

Personas se recursean en las calles para subsistir del día a día.

En el sur

Si vemos el desagregado por regiones, la foto es un poco dispareja en el sur del país, donde algunas disminuyeron su nivel de pobreza como Arequipa, Moquegua, Puno y Tacna, mientras en otras se elevaron como es el caso de Cusco. 

En Arequipa, la pobreza pasó de 15.8% en el 2024 a 12.8% en el 2025, ocupando el cuarto lugar a nivel nacional con la menor tasa de pobreza del país. El principal factor de arrastre a una mejoría es la minería y en otros sectores, por ejemplo, la construcción.

Moquegua bajó de 11 a 7.3%. En el caso específico de Tacna, es una de las regiones que más destacó por la reducción de sus cifras, de 24% el 2024 a 17.4% el año pasado.

“La economía tuvo uno de los crecimientos más altos de los últimos 10 a 15 años, casi generalizado en la extracción de minerales, la construcción que también tuvo un avance, tema de turismo, los flujos de transporte”, detalló Alzamora.

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Mientras que Puno, pese a ser la tercera región más pobre del país, muestra una ligera reducción en sus índices, pasando de 39.9% a 37.5%. En tanto, Ica y Moquegua, ocupan el primer y segundo lugar de departamentos con menor tasa de pobreza 4.5 % y 7.3%, respectivamente.

En el lado opuesto, vemos a Cusco donde la estadística de pobreza incrementó ligeramente de 18.5 % en el 2024 a 18.8% en el 2025. Este retroceso tiene como causa la baja producción de hidrocarburos y extracción de gas; y en la agricultura, que genera empleo para miles de familias, las condiciones climáticas no fueron las más favorables.  (Observar cuadro).

La región más pobre es Cajamarca e Ica está en mejores condiciones.

No nos recuperamos

No obstante, el balance sigue siendo negativo respecto al período prepandemia. La pobreza continúa muy por encima del 20.2% registrado en 2019 y hay casi 2.3 millones de peruanos más en esta condición desde dicho año.

Poniendo como ejemplo a Arequipa, la tasa de pobreza aún duplica el nivel observado en 2019 (6.0%). Es decir, 103 mil arequipeños adicionales viven en esta situación. Especialistas señalan que por lo menos en tres años más se lograría una recuperación.

“En buena parte esto se explica en los últimos seis años por un avance muy irregular de la economía.  Ha habido años de retroceso. Por ejemplo, el 2022 la inversión privada tuvo un crecimiento nulo y el 2023 la economía se situó en una recesión técnica”, sostuvo el economista.

Ollas comunes y comedores populares siguen siendo un alivio al bolsillo, aún después de la pandemia.

La realidad

Pero, ¿por qué estas cifras positivas no se plasman en la realidad que vemos? Esta tasa se mide por el indicador de la capacidad de gasto, en la que si se puede o no solventar una canasta básica de 460 soles al mes.

No obstante, Miguel Alzamora refiere que es importante distinguir que el hecho de que alguien pueda cruzar esta línea, no indica que esté dentro de la clase media, que tenga una mayor capacidad adquisitiva y pueda acceder a mejores condiciones de vida en vivienda, transporte y en distintos ámbitos.

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Entonces, ahí aparece otra figura, que es la “condición de vulnerabilidad” y que engloba a un 30% de la población en el Perú. En términos simples, es el riesgo o probabilidad que tiene una persona o familia de caer en situación de pobreza.

Ancianos, niños y personas con discapacidad son los más vulnerables.

Desde la perspectiva del sociólogo José Luis Ramos, antes uno hablaba de pobreza cuando una familia no contaba con agua potable y electricidad, en la actualidad esto ha cambiado y fue visibilizado en la pandemia. Los servicios básicos no se limitaban a los mencionados, al aparecer la necesidad de internet y equipos tecnológicos para poder recibir la educación.

Pero hay otros aspectos a tomar en cuenta, según Ramos, que es la informalidad y el subempleo, como formas de precariedad laboral que deben considerarse un indicador de pobreza.  

“Puede que en estos momentos sus ingresos les alcance para sus necesidades básicas, ¿mañana tendrán esos ingresos?, nadie sabe, esa es la incertidumbre en la que viven y que podríamos llamarla perfectamente pobreza”, indicó.

Empleo y emprendimiento

El sur muestra variantes en cuanto a la tasa de desempleo siendo las ciudades de Moquegua (12.1%), Puno (9%) y Cusco (8%), las que presentan cifras alarmantes, de acuerdo al informe del INEI, correspondiente al primer trimestre del 2026. Arequipa (6.7%), Tacna (6.4%), Ica (6.3%) y Juliaca (5.7%), muestran estadísticas menores a los anteriores, pero no menos preocupantes.

A esto se suma que siete de cada diez peruanos trabajan bajo la informalidad, según el estudio del INEI sobre el mercado laboral del 2025. Esto significa que 12,3 millones personas en esta situación, están sin acceso a beneficios laborales básicos ni protección social.

Si nos situamos en Arequipa, el 95% de la población económicamente activa está trabajando, pero la informalidad alcanza el 63%, según precisa la gerenta regional de Trabajo, Catherine Rodríguez. Si bien son cifras mejores, comparadas a los datos nacionales, aun no recuperamos los niveles prepandemia.

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“Está un poco lento, pero ya del 2024 al 2025 y 2026 ya estamos despegando. El mayor crecimiento de Arequipa prepandemia, digamos, en cuanto a empleo, fue en el año 2016”, manifestó la funcionaria.

Sin embargo, en medio de las dificultades, la pandemia demostró la resiliencia de los peruanos que salieron adelante con sus propios emprendimientos. Destacando esto más en los jóvenes.

“Antes de la pandemia, la mayoría aspiraba a ser dependiente, tener un trabajo fijo en el Estado o para una empresa. Eso cambió. La pandemia obligó a que la gente se ‘recursee’ y haga maravillas”, señala Rodríguez. Esta aspiración empresarial continuó creciendo con los años, cerrando el 2025 con más de 2 mil nuevas empresas formales, en el caso de Arequipa.

La resiliencia de peruanos pese a las adversidades.

¿Qué se puede hacer?

El economista Alzamora analiza que la recuperación de la pobreza ha estado ligada a los años más favorables para la inversión privada, generando un crecimiento económico. Otro factor importante es el gasto social, mediante los programas sociales, que de alguna manera han sostenido a los peruanos con bajos recursos económicos.

Además, está el gasto público que permite fortalecer las capacidades de las personas para que puedan desempeñarse dentro del mercado laboral. Estos tres puntos son claves.

No obstante, hay un factor social que muchas veces no es medido. El sociólogo Ramos, al respecto, explica que “los derechos empiezan a ser percibidos como privilegio”. Sostiene que lamentablemente el desamparo del Estado hizo que la gente no espere nada de sus autoridades y su única alternativa sea luchar con sus propias fuerzas. Eso debe cambiar.

Cifra

1887 soles, es el promedio de sueldo mensual en el Perú, según el INE en su estudio del 2025.

Dato

La caída de la pobreza en Perú se concentró principalmente en el área rural, donde la tasa disminuyó a 35.5 %.

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