Derrumbes, explosiones y exposición a gases tóxicos continúan cobrando vidas en socavones mineros de Puno, Arequipa y otras regiones del sur del país. La falta de fiscalización y las precarias condiciones laborales en operaciones informales e ilegales mantienen en riesgo permanente a cientos de trabajadores que ingresan diariamente a minas sin medidas básicas de seguridad.
La muerte de trabajadores en socavones mineros vuelve a encender las alertas sobre las peligrosas condiciones en las que operan miles de personas vinculadas a la minería informal e ilegal en el sur del Perú, especialmente en regiones como Puno y Arequipa. Derrumbes, explosiones, intoxicaciones por gases tóxicos y ausencia de medidas de seguridad forman parte de una realidad cotidiana, donde cientos de trabajadores continúan ingresando a socavones inseguros sin supervisión adecuada ni protección laboral.
Uno de los casos más recientes ocurrió el 25 de marzo de 2026 en la comunidad de Santa Rosa de Poquera, en La Rinconada, provincia de San Antonio de Putina, en Puno. Dos mineros murieron aplastados por rocas al interior de un socavón de la contrata minera “Duende” mientras realizaban labores de extracción.
Según relataron sus compañeros, el derrumbe ocurrió repentinamente. Aunque ambos trabajadores fueron evacuados de emergencia a un establecimiento de salud de la zona, llegaron sin vida debido a la gravedad de las lesiones.
Puno con más accidentes
La tragedia ocurrida en La Rinconada no es un hecho aislado. Puno se ha convertido en una de las regiones con mayor número de accidentes relacionados con minería informal e ilegal.
Solo en enero de 2025, tres trabajadores murieron por asfixia e intoxicación con gases tóxicos en la mina Candelaria, ubicada en el distrito de Vilque. A ello se suman otros accidentes registrados en los últimos años en socavones de Lunar de Oro y otras zonas de extracción minera artesanal.

En 2023, siete mineros fallecieron en la mina “Lago de Oro” de La Rinconada, mientras que otros cuatro murieron aplastados en la bocamina Santa María – Lunar de Oro tras el colapso de estructuras subterráneas.
Especialistas advierten que gran parte de estos accidentes se producen por falta de ventilación, ausencia de sostenimiento adecuado en galerías y uso precario de explosivos dentro de operaciones que funcionan sin controles técnicos permanentes.
Trabajan sin derechos
Las condiciones laborales en muchos campamentos mineros del sur del país continúan siendo extremadamente precarias. Trabajadores consultados señalan que las jornadas pueden extenderse entre 12 y 17 horas diarias. Además del riesgo permanente de derrumbes y explosiones, muchos mineros laboran sin contratos formales, seguros de salud ni equipos adecuados de protección personal.
Mario, un joven de 22 años que trabaja en una mina informal ubicada entre Arequipa y Ayacucho, relató que hace algunos meses sobrevivió por segundos luego de que una enorme roca cayera cerca de él mientras extraía mineral. “Solo me dijeron que regresara cuando estuviera mejor”, contó el trabajador, quien aseguró que no recibió apoyo económico ni atención médica.
Sur del país
La Defensoría del Pueblo advirtió que la minería informal e ilegal ya se encuentra presente en al menos 21 regiones del país, afectando principalmente a la Amazonía peruana como Madre de Dios y al sur del país.
En regiones altoandinas como Puno, la expansión de socavones ilegales ha generado no solo riesgos laborales, sino también graves impactos ambientales por el uso indiscriminado de mercurio y otros químicos contaminantes.
El investigador puneño Elmer Mamani documentó las difíciles condiciones que enfrentan los llamados “cachorreros” de La Rinconada, trabajadores que laboran sin salario fijo y dependen únicamente de encontrar oro para obtener ingresos.
Expertos en temas ambientales y laborales coinciden en que la falta de presencia estatal en zonas de extracción ilegal permite que continúen operando socavones sin condiciones mínimas de seguridad.
El abogado y especialista ambiental César Ipenza alertó antes sobre las consecuencias sociales y ambientales de la minería ilegal, especialmente por el uso de mercurio y la contaminación que afecta ríos y poblaciones cercanas.
Asimismo, el Ministerio de Trabajo ha advertido en diversas ocasiones que esta actividad vulnera derechos laborales y genera impactos económicos y ambientales de gran magnitud.
Pese a las constantes tragedias registradas en Puno y otras regiones del sur del país, cientos de trabajadores continúan ingresando diariamente a minas informales e ilegales debido a la falta de oportunidades laborales y la alta rentabilidad de la extracción aurífera.
Dato
La Rinconada, ubicada en Puno a más de 5 mil metros sobre el nivel del mar, es considerada una de las zonas mineras más peligrosas del país.









