Los postulantes coincidieron en la necesidad de derogar normas que favorecen la impunidad. Además, presentaron propuestas que van desde megacárceles, muerte civil y expulsión de ilegales, hasta la creación de un Consejo de Moral Pública.
En la segunda jornada del debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), los candidatos comenzaron exponiendo sus propuestas en torno a la seguridad ciudadana y la lucha contra la criminalidad. Charlie Carrasco (Partido Demócrata Unido Perú), Álvaro Paz de la Barra (Fe en el Perú) y Ricardo Belmont (Cívico Obras) fueron los primeros en intervenir, presentando sus planes para enfrentar la inseguridad que aqueja a los ciudadanos y que se ha convertido en un problema álgido en los recientes años.
Posteriormente, Fiorella Molinelli, representante de Fuerza y Libertad, sorprendió al anunciar que, de llegar a la presidencia, impulsaría la captura de Vladimir Cerrón, candidato de Perú Libre, y del exministro de Transportes, Juan Silva. Su propuesta generó un momento de tensión en el debate, al poner sobre la mesa la relación entre política y justicia.
El evento continuó con la participación de Francisco Diez-Canseco (Perú Acción), Armando Massé (Democrático Federal), George Forsyth (Somos Perú), Carlos Espá (SíCreo) y Carlos Jaico (Perú Moderno), quienes también expusieron sus planteamientos. Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) y, finalmente, Walter Chirinos (PRIN) también participaron de la jornada que es un espacio clave para que los peruanos evalúen las distintas visiones y estrategias de quienes aspiran a dirigir el país.
PRIMER BLOQUE: SEGURIDAD Y CRIMINALIDAD
Charlie Carrasco planteó medidas drásticas como cadena perpetua para corruptos y extorsionadores, megacárceles, reorganización del INPE y expulsión de extranjeros ilegales en 48 horas. Álvaro Paz de la Barra habló de una “gran revolución social” y un estado de excepción donde se elimine privilegios a corruptos y criminales; una de sus propuestas controversiales fue “Chapa tu corrupto” y pacificar el Perú en 100 días. Ricardo Belmont destacó la importancia de combinar juventud y experiencia, proponiendo la creación de una policía municipal y centros de auxilio rápido.
Francisco Diez-Canseco, en reiteradas ocasiones, sugirió la creación de un Consejo de Moral Pública elegido por voto popular para depurar instituciones y sanear las escuelas de policías. Fiorella Molinelli prometió “muerte civil” a los corruptos, control migratorio y, para sorpresa de muchos, la captura del también candidato Vladimir Cerrón y el exministro Juan Silva en sus primeros 90 días de gobierno. Armando Massé defendió la articulación de rondas campesinas y serenos con la Policía, además de recompensas por denuncias, incluso se comprometió a donar su sueldo con este propósito.
George Forsyth, tras apelar a su labor como alcalde en La Victoria donde aseguró se enfrentó a mafias, insistió en el control tecnológico de cárceles y el programa “Barrio Más Seguro”. Carlos Espá propuso edificar seis penales en zonas aisladas para albergar a 200 reos rankeados y mano dura contra la minería ilegal. Carlos Jaico planteó retornar y reforzar la Policía de Investigaciones del Perú (PIP) con 20 mil agentes y aumentar en 30% el presupuesto del Ministerio del Interior.
Finalmente, Roberto Sánchez y Walter Chirinos coincidieron en que la criminalidad está vinculada a pactos mafiosos y corrupción política. Sánchez defendió la reintegración de la PIP y mejoras salariales para la PNP, mientras Chirinos propuso estados de excepción y tecnología para enfrentar el crimen organizado.
El debate dejó en claro que la seguridad es el eje central de las campañas, con propuestas que van desde reformas institucionales profundas hasta medidas de choque inmediatas. En este punto, la mayoría señaló que las leyes procrimen deben ser derogadas al considerar que favorecen la impunidad y el fortalecimiento de mafias. En contra parte, muy poco se pronunciaron sobre minería ilegal.

SEGUNDO BLOQUE: PREGUNTAS CIUDADANAS
En el segundo bloque del debate presidencial, las preguntas ciudadanas marcaron el rumbo de las propuestas. Los candidatos abordaron temas económicos, sociales y culturales con énfasis en la necesidad de reformas profundas.
George Forsyth insistió en la masificación del gas y en trabajar con el sector privado para la exploración de más yacimientos manteniendo la soberanía nacional. Ricardo Belmont planteó mejorar los sueldos de los docentes en la selva, mientras Roberto Sánchez defendió una nueva Constitución que se reconozca al Perú como un Estado plurinacional para fortalecer la diversidad cultural.
Carlos Jaico propuso la creación del Banco del Emprendedor para apoyar a las Mypes, y Walter Chirinos señaló que la prevención de la violencia sexual debe empezar en la educación a favor de niñas y niños. Fiorella Molinelli se mostró firme en el control migratorio, aunque abierta a corredores humanitarios con respeto a los derechos humanos.
Álvaro Paz de la Barra planteó gobernar desde las regiones hacia Lima para superar el centralismo, mientras Carlos Espá sugirió un “zar anticorrupción” para combatir mafias y así garantizar la estabilidad política. Armando Masse habló de preparar a los jóvenes en política.
Francisco Diez-Canseco advirtió que el problema fiscal está en cómo se gasta y propuso reducir ministerios y además evitar pérdidas millonarias en obras mal ejecutadas. Finalmente, Charlie Carrasco insistió en la formalización de las Mypes para atraer más contribuyentes al sistema tributario.

TERCER BLOQUE: LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN
En el punto dedicado a la integridad pública y la lucha contra la corrupción, los candidatos coincidieron en que este es uno de los principales males que aqueja al país, aunque sus propuestas variaron en intensidad y enfoque.
Charlie Carrasco (Unido Perú) planteó medidas de choque: muerte civil, cadena perpetua y trabajos forzados para corruptos, además de jueces elegidos democráticamente y una reorganización de la Contraloría. George Forsyth (Somos Perú) apostó por un gobierno digital, con inteligencia artificial para rastrear el uso de recursos públicos y detectar documentos falsos, proponiendo incluso un Jurado Popular para juzgar casos de corrupción. Francisco Diez-Canseco (Perú Acción) insistió en la creación de un Consejo Nacional de Moral Pública, integrado por ciudadanos intachables que depuren las instituciones.
Armando Masse (Partido Democrático Federal) defendió la digitalización total para eliminar trámites y coimas, mientras Carlos Espá (SíCreo) propuso simplificar el sistema tributario y eliminar impuestos antitécnicos como vía para “secar el pozo de la corrupción”. Ricardo Belmont (Cívico Obras) enfatizó que el Estado debe achicarse para evitar que las adendas en obras públicas sigan siendo fuente de desvío millonario.
Carlos Jaico (Perú Moderno) y Walter Chirinos (PRIN) coincidieron en la necesidad de derogar las leyes procrimen, fortalecer la Contraloría y reorganizar el Poder Judicial y el Ministerio Público. Álvaro Paz de la Barra (Fe en el Perú) fue más radical: prometió cadena perpetua en 72 horas para corruptos y corruptores, bajo un régimen de excepción, situación que fue cuestionada por sus contendores.
Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) señaló que el 40% de la riqueza nacional se pierde en corrupción y que la salida de la corrupción pasa por una nueva Constitución. Fiorella Molinelli (Fuerza y Libertad) anunció una lista negra de empresas corruptas y recordó su gestión en EsSalud donde dijo salvó 120 mil vidas, aunque recibió críticas de Sánchez por su papel durante la pandemia.
El bloque mostró un abanico de propuestas que van desde la digitalización y control ciudadano hasta medidas extremas como la muerte civil y cadena perpetua inmediata, reflejando la urgencia de recuperar la confianza pública en las instituciones.

CUARTO BLOQUE: MENSAJE FINAL
En el bloque final del debate, los candidatos aprovecharon para dejar mensajes cargados de emoción y contundencia.
Ricardo Belmont apeló a la unidad nacional, invitando a “abrazarse” y dejar atrás las divisiones. Fiorella Molinelli se dirigió especialmente a las mujeres, diferenciándose de figuras como Dina Boluarte y Keiko Fujimori, y prometió ser la voz de los olvidados. Álvaro Paz de la Barra lanzó un mensaje directo: “Hasta acá j*dieron al Perú”.
Francisco Diez-Canseco habló de una “revolución pacífica” y de eliminar prácticas como la semana de representación y el transfuguismo. George Forsyth reconoció errores en su carrera política tras su salida precipitada de la municipalidad de La Victoria e invocó a los peruanos a “arreglar el Perú juntos”. Roberto Sánchez reivindicó a los “hijos del pueblo” y denunció el pacto mafioso que, según él, secuestra la justicia.
Armando Masse recordó su experiencia personal de salud como símbolo de compromiso durante la pandemia. Walter Chirinos aseguró contar con un equipo sólido inspirado en el “plan Bukele”. Charlie Carrasco se presentó como “guerrero chanka”, prometiendo el cierre de fronteras y expulsión de ilegales en 48 horas. Carlos Espá agradeció a sus simpatizantes por ir junto a él en una campaña “cenicienta” sin grandes recursos. Finalmente, Carlos Jaico cerró con un llamado a sacar a los partidos corruptos y construir un Perú con orden y desarrollo.
Despiece
Sánchez vs. Molinelli
Uno de los momentos más tensos del debate presidencial lo protagonizaron Roberto Sánchez y Fiorella Molinelli. La ex presidenta ejecutiva de EsSalud se tomó su tiempo para ser critica con Vladimir Cerrón, al recordar que está prófugo de la justicia y que lo destituyó de su cargo como médico cuando estuvo en EsSalud debido a sus constante permisos sindicales. Luego reclamó que Cerrón le dejó al Perú una fórmula presidencial que tuvo como consecuencia el intento de golpe de Estado de Pedro Castillo.
Estas palabras calaron en Sánchez, dado que se presenta como heredero político de Pedro Castillo. Entonces, el cruce se intensificó cuando el candidato cuestionó directamente a Molinelli por su papel en EsSalud, acusándola de cargar con miles de muertos en su conciencia dado que aún era presidenta ejecutiva de EsSalud durante la pandemia. El intercambio dejó en evidencia la polarización y las recriminaciones personales que marcaron este bloque.

Dato
La propuesta de Álvaro Paz de la Barra de pacificar el Perú en 100 días respecto a la delincuencia, causó muchas dudas.
Frase
«Cómo se puede vivir con 49 asesinatos de los hijos del pueblo. La ruta castillista es precisamente la dignidad de nuestro pueblo», Roberto Sánchez.









