La huelga indefinida de médicos del Ministerio de Salud expone una severa crisis sanitaria y el rechazo a la gestión de Walther Oporto, cuestionado por su falta de respuesta ante el colapso de la atención a pacientes.
Por Jonathan A. Barcena Carpio. Periodista
Cuánto más tiene que sufrir un paciente para que el gerente regional de Salud, Walther Oporto, tome conciencia y por decoro deje su cargo. Desde hace una semana, los médicos del Minsa sostienen una huelga indefinida cuyo principal pedido es su destitución y la respuesta indolente del gerente sigue cobrando las atenciones de enfermos que requieren curar sus males.
¡Atrás, atrás, atrás, Oporto incapaz! Es el grito en las calles de los médicos. La respuesta del médico general, hoy gerente, es simplemente una afrenta hacia la salud pública. Sus declaraciones son una burla para la salud, un bufón enfrascado en un cargo, el que ya conocía, pero le sigue quedando muy grande. Dice «no voy a renunciar», desafiando a la enfermedad y sufriendo de fiebre de poder, más no siente el clamor de los miles de pacientes que a diario pierden sus citas y no pueden ser atendidos.
Madres con sus niños en brazos, jóvenes y ancianos buscan atención, mientras los médicos tratan de hacerles entender que es por ellos la lucha. Muchos llegan desde lejos, gastando su poco peculio, más su esfuerzo es en vano. “No hay medicinas, no hay insumos para operaciones, tenemos una infraestructura deficiente”, señalan los galenos. Mientras las lágrimas de la gente caen en el mandil blanco de aquel médico indolente, hoy entornillado en un sillón gerencial.
La burla continúa. “No es mi culpa”, refuta el gerente a la huelga. Sí, hace mucho tiempo la salud está en crisis, eso nadie lo niega. Pero, la voluntad en la gestión es lo que garantiza amenguar las deficiencias harto conocidas. Hoy en día, no existe voluntad y en los últimos años los pacientes están pagando las consecuencias de un gobierno sin rumbo que muere por el cáncer de la desidia.
Hoy más que nunca, la brújula de la salud está perdida y se siente en los consultorios sin médicos, en las citas que demoran meses, en las operaciones postergadas por falta de medicamentos e insumos, en la ausencia de equipamiento y un sinfín de problemas que hoy más que nunca son más evidentes. Entonces, ¿Dónde queda el derecho fundamental a la salud de las personas? Responda señor Walther.
Mientras tanto, el estado de salud de los pacientes sigue cayendo, todos los días una persona está en riesgo de perder la vida sin atención médica. Regresan del hospital a su casa tan mal como acudieron, o peor; con la incertidumbre de no saber cuándo recibirán atención especializada y con el pensamiento absorto si al día siguiente despertarán y abrazarán a sus seres queridos.
Esta semana continúa la huelga indefinida y por el bien de todos los pacientes esperamos que el gerente retorne a su plaza laboral y deje el camino libre para una mejor gestión. Veremos.
CITA
“No hay medicinas, no hay insumos y la infraestructura es deficiente; aun así, el gerente se niega a renunciar”.
DATO
La huelga médica indefinida cumple más de una semana, afectando citas, consultas y cirugías en hospitales.









