Raíz de olivo: Tolconi y el orgullo de una tierra que sigue siendo capital de la vicuña

El reciente chaccu realizado en Tolconi, donde fueron concentradas cerca de seis mil vicuñas y se obtuvo alrededor de mil kilos de fibra, ratifica el papel de Arequipa como referente nacional en la conservación y aprovechamiento sostenible de esta especie emblemática. La actividad refleja décadas de trabajo comunitario, manejo responsable y protección de uno de los recursos naturales más valiosos de los Andes peruanos.

Comuneros participaron activamente en la captura, esquila y liberación de las vicuñas.

Por: Carlos Vásquez Gonzáles. Periodista

En Tolconi, basta levantar una piedra para encontrarse con una vicuña. Por momentos, el altiplano arequipeño parece estar bendecido por la extraordinaria reproducción de esta preciada especie. El viento recorre los bofedales, las montañas observan en silencio y miles de vicuñas avanzan formando una corriente viva que recuerda que la naturaleza y las comunidades pueden trabajar juntas cuando existe un propósito común. Eso fue precisamente lo que se vivió en este centro poblado, donde cerca de seis mil vicuñas fueron concentradas para el tradicional chaccu y se logró la obtención de alrededor de mil kilos de fibra, uno de los tesoros naturales más valiosos del Perú.

Pero reducir esta jornada a una cifra sería quedarse en la superficie. Lo verdaderamente importante es el significado de un evento que reafirma el liderazgo de Arequipa en la conservación y el aprovechamiento sostenible de la vicuña. Cada animal capturado, esquilado y posteriormente liberado representa décadas de esfuerzo colectivo y una historia de recuperación que merece ser contada con orgullo.

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Quienes estuvimos allí, a más de 4500 metros sobre el nivel del mar, pudimos apreciar una escena difícil de describir desde una oficina o una pantalla. Ver miles de vicuñas desplazándose por las pampas de Tolconi es contemplar la riqueza natural de una región que ha sabido convertir la conservación en una oportunidad de desarrollo. No se trata de explotar un recurso, sino de protegerlo para que continúe generando beneficios para las comunidades altoandinas y para que las futuras generaciones sigan admirando a este símbolo de los Andes.

La fibra obtenida durante el chaccu posee un enorme valor económico en los mercados internacionales. Sin embargo, detrás de cada kilo existe el trabajo de comuneros, autoridades, técnicos y familias enteras que comprenden que el verdadero éxito consiste en mantener saludable la población de vicuñas. La esquila se realiza sin sacrificar al animal y bajo estrictos criterios de manejo sostenible, demostrando que la producción y la conservación no tienen por qué ser conceptos opuestos.

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En tiempos en los que muchas regiones compiten por posicionar sus fortalezas, Arequipa tiene en Chachas una ventaja construida sobre hechos concretos. Aquí se encuentra una de las mayores concentraciones de vicuñas del país y aquí también se desarrollan algunos de los chaccus más importantes. Tolconi es una prueba contundente de ello. La presencia de seis mil ejemplares y la importante cantidad de fibra obtenida reflejan el potencial de una actividad que combina identidad cultural, sostenibilidad ambiental y desarrollo económico.

Por ello, la línea que debemos seguir fortaleciendo es clara: Arequipa, capital de la vicuña. No como un simple eslogan, sino como una responsabilidad. Ser la capital de la vicuña significa liderar la conservación, promover la investigación, apoyar a las comunidades que protegen este recurso y convertir estos logros en una marca regional reconocida dentro y fuera del país.

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Este chaccu deja una imagen poderosa: miles de vicuñas corriendo libres después de la esquila, regresando a su hábitat mientras los comuneros celebran una nueva jornada exitosa. Esa escena resume una verdad que Arequipa debe reivindicar con firmeza. Aquí no solo se produce una de las fibras más finas del mundo; aquí se ha construido un modelo de convivencia entre el ser humano y la naturaleza que merece ser reconocido.

Tolconi no fue únicamente un evento ganadero ni una actividad económica. Fue una demostración de identidad regional. Y mientras las vicuñas sigan poblando nuestras alturas y las comunidades continúen protegiéndolas, Arequipa seguirá teniendo razones de sobra para proclamarse, con orgullo y legitimidad, la verdadera capital de la vicuña.

CITA

“Arequipa debe consolidarse como la verdadera capital de la vicuña en el Perú”.

CIFRA

6 mil vicuñas fueron concentradas durante el tradicional chaccu realizado en Tolconi.

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