Opinión

Raíz de olivo: Ajo se pudre en Camaná y amenaza abastecimiento del mercado

Por: Carlos Vásquez Gonzáles. Periodista

Hace unos días estuve en una parcela de Camaná y comprobé cómo las constantes lloviznas y el exceso de humedad están malogrando los cultivos de ajo. El ingeniero Luis Carazas, de la Junta de Usuarios de Camaná, tomó un bulbo podrido y me mostró que ya no era apto para la venta. Detrás de ese ajo perdido hay seis meses de trabajo y una inversión de entre s/ 20 mil y s/ 25 mil por hectárea. La alarma es grande: alrededor de 900 hectáreas están comprometidas por las alteraciones climáticas asociadas al fenómeno el niño.

Las cifras reflejan la magnitud del golpe. Una hectárea debería producir unas 14 toneladas, pero los agricultores advierten que el rendimiento podría caer hasta en 70 %. Mientras tanto, el precio en chacra bordea apenas s/ 1.50, un monto que no permite recuperar lo invertido en fertilizantes, maquinaria y jornales. El agricultor prepara la tierra, cuida sus plantas durante meses y espera la cosecha para pagar sus deudas y sostener a su familia. Hoy, sin embargo, ve cómo la humedad deteriora su producción y amenaza con convertir su esfuerzo en pérdidas. 

Darío Becerra, presidente de la Junta de Usuarios de Camaná, me explica que estos cambios climáticos, a los que se refiere como la “corriente del Niño”, están golpeando seriamente la agricultura del valle. Además, advierte que desde noviembre podría sentirse la escasez de ajo en los mercados locales y nacionales. 

El problema va más allá de un solo cultivo. En la cuenca, la campaña chica comprende ajo, frejol y otros productos de panllevar, mientras que la campaña grande concentra alrededor de 7 mil hectáreas de arroz. Lo que sucede hoy con el ajo debe encender las alarmas para toda la actividad agrícola de Camaná.

El Gobierno no puede esperar a que las pérdidas sean irreversibles. Se necesitan canales de regadío adecuados, asistencia técnica, capacitación para enfrentar las variaciones climáticas y apoyo económico para los productores afectados. El cambio climático ya golpea las chacras y la economía de cientos de familias. Cuando el ajo se pudre en el campo, no solo se pierde una cosecha: se esfuman miles de soles, se compromete el sustento del agricultor y se pone en riesgo el abastecimiento de alimentos para todos los peruanos.

CITA

“Alrededor de 900 hectáreas están comprometidas por las alteraciones climáticas asociadas al Fenómeno del Niño».

CIFRA

900 hectáreas comprometidas. Los agricultores advierten que la humedad y las lloviznas están afectando los cultivos de ajo en Camaná.

Roberth Joel Orihuela Quequezana

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