Sociedad

Quiebre demográfico en las aulas: matrícula infantil en Arequipa cae por primera vez

Un fenómeno social se está trasladando -de manera silenciosa- a las aulas del nivel inicial: sí, a los jardines, el espacio de desarrollo de los más pequeños. Desde el año 2020, de manera lenta, pero sostenida, el número de estudiantes infantiles en la región Arequipa va en descenso. Esta realidad está íntimamente ligada a la reducción de los nacimientos, dinámica que se ha hecho evidente tras la publicación de los resultados del último censo. ¿Qué repercusiones acarreará este escenario?

Hablan los números

Cifras de nacimientos y matrículas en nivel inicial son reveladoras.

De acuerdo a la plataforma Escale del Ministerio de Educación (Minedu), en el año 2010, en el nivel inicial (0 a 5 años) de la región Arequipa se matricularon 55 mil 293 infantes, para el 2015 la cifra llegó a 68 mil 746. Uno de sus picos más altos se registró en el año 2020 cuando se inscribieron 72 mil 838, no obstante, para el 2025 el número se redujo hasta llegar a 66 mil 951.

Esta medición de cada cinco años, nos permite ver que el número de infantes del nivel inicial siempre fue en ascenso: del 2010 al 2015 esta población escolar aumentó en 13 mil 453; del 2015 al 2020, aunque en menor medida, también creció en 4 mil 92. Sin embargo, el quiebre se registra del 2020 al 2025, periodo en el que los niños matriculados se redujo —por primera vez— en 5 mil 887.

A decir de Sebastián Millán Contreras, director de la Escuela Profesional de Educación en la Universidad Católica San Pablo (UCSP), una cuota de la disminución en las matrículas se explica por la pandemia, sobre todo en el 2019. También se puede deber a la deserción; no obstante, sostiene que el descenso en la renovación poblacional tiene un impacto importante. “En Arequipa, la tasa de natalidad es radicalmente diferente (al resto del país)”, advierte.

Y tiene razón. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la tasa de fecundidad en Arequipa es de 1.2 hijos por mujer, inferior al promedio nacional que se registra en 1.8 hijos por mujer.  “En el departamento de Arequipa cada vez se tienen menos nacimientos”, sostuvo el jefe del INEI, Gaspar Morán Flores.

Menos infantes en Arequipa

La caída en los nacimientos tiene efectos en la educación inicial.

El último Censo Nacional 2025 revela que en Arequipa la población de 0 a 4 años de edad es de 90 mil 375 infantes, un número que resulta elocuente si tenemos en cuenta los dos grandes registros anteriores. Para ser más específicos, en el 2007 este grupo etario estaba conformado por 97 mil 415 niños; una década después, es decir el 2017, se aplicó otro censo nacional que arrojaba como resultado la existencia de 109 mil 771 menores de ese rango de edad.

Es decir, en la década del 2007 al 2017 la población infantil arequipeña creció en 12 mil 356 niños; sin embargo, en los ocho años posteriores, del 2018 al 2025, esta cayó en 19 mil 395 menores. Lo cierto es que no se trata solo de datos estadísticos, sino de un cambio que paulatinamente se traslada a las aulas. El primer efecto comienza a sentirse en el nivel inicial.

De acuerdo a Walter Salas Raa, sociólogo y docente de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), lo que está ocurriendo se llama transición demográfica. En el pasado quedó la pirámide para convertirnos en una suerte de rombo.

“La gran pregunta es: ¿por qué crece menos la población? ¿Por decisión de la pareja, ya no queremos tener más hijos? ¿O por una política de Estado, planificación familiar? Hay otros factores que también inciden como la crisis económica, el desempleo y la inflación que hemos tenido en los últimos 20 o 30 años”, sostiene Salas Raa.

Y así es como hemos pasado de una familia extendida a una reducida, pasamos de casa a departamento. “A nivel educativo, en los colegios la muestra es bien fácil: sobran carpetas en los colegios, más en inicial que en primaria y secundaria, pero faltan carpetas en las universidades”.

Salas Raa es claro en lo que dice. “En un futuro se necesitarán más geriatras que pediatras, más asilos que jardines. En esta transición demográfica vivimos más, la familia es más corta y la jornada laboral se extiende”, concluye.

¿Qué sucederá con la educación?

Entonces, es evidente que, a paso lento, pero constante, la base de la pirámide educativa de Arequipa —y, en general, del país— sufre cambios. A decir del especialista en temas educativos, León Trahtemberg, lo que hoy vemos en inicial (disminución de estudiantes) se irá trasladando progresivamente a primaria y secundaria.

“Habrá menos alumnos, menos secciones y eventualmente menor necesidad de nuevas plazas e infraestructura”, detalla Trahtemberg, pero, además, explica que esta situación no necesariamente debe verse como un problema sino como el momento propicio para cambios. “Menos alumnos puede ser una oportunidad para educar mejor a cada alumno: aulas más pequeñas, mayor personalización y más acompañamiento socioemocional. Todo dependerá del manejo del presupuesto”, refiere.

Bajo estas nuevas circunstancias existen el riesgo de que se responda con una lógica exclusivamente contable: “si hay menos alumnos, necesitamos menos profesores y menos escuelas”. La oportunidad es hacer exactamente lo contrario: aprovechar los recursos disponibles para mejorar la calidad, subraya el especialista.

Cuestionado Trahtemberg sobre si existe la posibilidad de que se cierren los jardines, especialmente en zonas rurales, sostiene que sí, podría ocurrir. “Habría que tener muchísimo cuidado. Cerrar un jardín con pocos alumnos puede parecer eficiente desde una oficina, pero puede obligar a un niño de cuatro o cinco años a recorrer kilómetros para estudiar. En zonas rurales habrá que pensar en aulas multiedad, redes entre centros educativos y soluciones específicas para cada territorio. Una escuela rural también cumple una función comunitaria”, precisa.

Arequipa registra la menor cantidad de nacimientos a nivel nacional.

Hay que tener en cuenta que el descenso paulatino de alumnos generará varias repercusiones que, en algún momento, alcanzarán a los profesores. “Probablemente habrá menor demanda futura de nuevos docentes y, en determinados lugares, podrían aparecer excedentes. Hay que anticiparse. En lugar de esperar a que “sobren profesores, podemos utilizarlos para reducir alumnos por aula, fortalecer tutorías, inclusión, acompañamiento y transformar al profesor en un coach psicoeducador que conoce mucho mejor a cada estudiante”, continúa.

Sebastián Millán explica que en Arequipa ciudad todavía hay demanda de maestros y no hay un plan de reducción a corto plazo, aunque la realidad puede ser diferente en zonas altoandinas. En cuanto al sector privados, sostiene que la baja de alumnos podría generar despidos y un clima de tensión. “En los colegios de bajo costo o de clase alta se viven reajustes presupuestales severos”, refiere.

Como vemos, la alteración en la estructura demográfica escolar acarreará cambios que, en algunos casos, podrían parecer negativos, sin embargo, estos se pueden volver en oportunidades. A decir de León Trahtemberg, en el caso de los docentes es importante hacer una pregunta: “no es solamente cuántos profesores necesitaremos, sino para qué los necesitaremos”.

En términos de presupuesto, Sebastián Millán sostiene que los recursos estatales no deben centrarse en construir más escuelas, que luego estarán posiblemente vacías, sino en reparar infraestructuras en riesgo de colapso y mejorar la capacitación docente.

Descenso de escolares en el nivel inicial es mayor en zonas rurales.

DESPIECE

¿Se perderá la socialización en la infancia?

Al haber menos alumnos, surge la duda sobre si esto podría afectar la socialización de los infantes. Ante la pregunta, León Trahtemberg explica que no necesariamente. “La socialización no depende de amontonar niños. Un aula de 15 o 20 alumnos puede ofrecer mejores experiencias sociales que una de 30. Importa la calidad del juego, la cooperación, las conversaciones, los conflictos y cómo aprenden a resolverlos”, explica.

Por su parte, Sebastián Millán refiere que sí podría haber un impacto, sobre todo en aquellas zonas donde los alumnos de inicial son cada vez menos. “Somos seres sociales y el aprendizaje en comunidad fortalece habilidades sociales y cognitivas. El compartir con pares ayuda al control emocional y la tolerancia a la frustración”,asevera.

Finalmente, Trahtemberg agrega que “solo en comunidades con poquísimos niños habría que generar encuentros entre jardines, grupos multiedad y actividades compartidas”.

Cifra

2 mil 455 matrículas menos se registraron en el nivel inicial en Arequipa entre el 2023 y 2024.

Dato

En Arequipa, el año 2025 se registraron 763 matriculas menos en el nivel inicial privado y 759 menos en el sector público.

Claudia Beltran

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