La silenciosa crisis de natalidad que atraviesan Arequipa y el Perú

La reducción de la natalidad en Arequipa y el Perú refleja una profunda transformación demográfica. Con una tasa de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo generacional, cada vez más mujeres postergan o descartan la maternidad debido a factores económicos, laborales y sociales. Especialistas advierten que esta tendencia podría afectar la disponibilidad de trabajadores, el crecimiento económico y la sostenibilidad de los sistemas de salud y pensiones.

Las mujeres postergan la maternidad debido a factores económicos y laborales.

En las décadas de 1950 y 1960, era común que una mujer tuviera siete hijos o más, especialmente en provincias y zonas rurales. Hoy la realidad ha cambiado. América Latina atraviesa una acelerada reducción de la fecundidad y Perú no es la excepción. Cada vez menos mujeres deciden tener hijos —o postergan la maternidad— por diferentes factores.

Aunque parece positivo frente al crecimiento poblacional, lo cierto es que este proceso tendrá consecuencias directas sobre la economía, el mercado laboral y la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y salud. Y es que mientras menos bebés nacen, la población joven comienza a reducirse progresivamente. Esto genera un desequilibrio demográfico que pone en riesgo la Población Económicamente Activa (PEA). Solo en Arequipa, la tasa de natalidad de ha reducido a un promedio de 1.2 hijos por mujer para 2025.

El crecimiento demográfico es leve a diferencia de años pasados.

Reducción de natalidad

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la “tasa de reemplazo generacional” —el número promedio de hijos por mujer para que una población mantenga su tamaño estable— se ubica en 2,1 hijos por mujer. Cuando un país cae por debajo de ese nivel, a largo plazo la población empieza a reducirse y envejecer.

El Perú ya se ubica por debajo de esos índices. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) muestra que la Tasa Global de Fecundidad cayó drásticamente durante los últimos 70 años. Mientras en 1950 las mujeres peruanas tenían en promedio más de siete hijos, para el 2024, estos índices alcanzaron los 1.8 hijos por mujer. El INEI revela que la costa peruana registra apenas 1,5 hijos por mujer, la sierra alcanza 2,1 y la selva 2,5 hijos por mujer. Es decir, en zonas rurales la fecundidad es mayor que en zonas urbanas.

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En Arequipa, la situación refleja claramente este cambio demográfico. De acuerdo con las estimaciones y proyecciones de población, la región supera actualmente los 1,6 millones de habitantes. Del total poblacional, las mujeres representan el 50,75%

La docente del Departamento de Humanidades de la Universidad Católica San Pablo, Carolina Dianderas Cáceres, explica que esta reducción responde a una transformación demográfica observada en gran parte del mundo. Según señala, las mujeres invierten cada vez más tiempo en educación superior, especialización profesional, inserción laboral y búsqueda de estabilidad económica. Como consecuencia, la maternidad suele postergarse y se reduce la ventana biológica disponible para tener varios hijos.

Al 2024, la tasa global de fecundidad era de 1,6 hijos por mujer. Esto ha disminuido mucho más.

Arequipa en riesgo

Ahora bien, la fecundidad de las mujeres arequipeñas se encuentra mucho más abajo del nivel de reemplazo generacional promedio en el Perú. Según los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES). En 2024,  Arequipa registraba un promedio de 1,6 hijos por mujer. Esta cifra ha disminuido mucho más hasta el punto de llegar a 1,2 hijos por mujer en 2025. En pocas palabras, las jóvenes optan por tener apenas entre 1 y, excepcionalmente, ningún hijo.

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Sobre este punto, Dianderas explica que este comportamiento obedece a factores como el elevado costo de vida, la dificultad para acceder a vivienda, la desigualdad en el sistema de cuidados de los hijos y la precariedad laboral llevan a muchas parejas a postergar o descartar la maternidad. “El problema no es la maternidad, sino un modelo de trabajo inflexible”, resume la especialista.

Los propios datos de ENDES reflejan ese cambio de prioridades. Solo el 25,4% de las mujeres entrevistadas en Arequipa afirmó que desea tener más hijos. A ello se suma que el 54,7% de las mujeres en zonas urbanas de Arequipa sufrió violencia familiar. Este tipo de problemáticas influye directamente en las decisiones relacionadas con la maternidad, la estabilidad emocional y la conformación de familias.

Las experiencias internacionales muestran que revertir la caída de natalidad resulta extremadamente difícil. Países como Japón, Corea del Sur e Italia enfrentan actualmente envejecimiento extremo, escasez de trabajadores, cierre de escuelas y crisis previsionales debido a décadas de baja fecundidad. Aunque el Perú todavía mantiene una población relativamente joven, las cifras muestran que la transición demográfica ya está en marcha.

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Pastdecano advierte falta de políticas públicas para incentivar la maternidad.

Una sociedad machista

Para el sociólogo José Luis Ramos Salinas, las sociedades latinoamericanas continúan siendo profundamente patriarcales. Según explica, muchas mujeres perciben que tener hijos limita sus posibilidades de desarrollo personal y profesional debido a que el cuidado de los menores sigue recayendo mayoritariamente sobre ellas y no sobre los padres.

En ese contexto, evitar o postergar la maternidad funciona como una estrategia para reducir las desigualdades que enfrentan las mujeres en el acceso a oportunidades laborales y académicas. A juicio del especialista, mientras la responsabilidad de la crianza continúe concentrándose en las mujeres, la tasa de natalidad seguirá disminuyendo.

Por su parte, el pastdecano del Colegio de Abogados de Arequipa, Carlos Alberto Solis Puma, sostiene que la crianza sigue siendo una responsabilidad que recae principalmente en la madre. Por ello, el Estado debe implementar políticas públicas que faciliten la maternidad y la crianza.

Entre ellas menciona horarios laborales más flexibles, ampliación de licencias por maternidad, mejores servicios de cuidado infantil e incluso incentivos económicos para las familias, tal como ocurre en algunos países europeos. De no adoptarse medidas, advierte que la reducción sostenida de nacimientos terminará afectando la disponibilidad de población joven y la capacidad productiva del país.

DATO

A nivel nacional solo hay un crecimiento poblacional del 0.9%, según el INEI.

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