Un informe de la Contraloría General de la República detectó graves deficiencias en el almacenamiento y custodia de bienes de la Empresa de Generación Eléctrica del Sur (EGESUR) en su sede administrativa de Calana, en Tacna. Equipos valorizados en miles de soles permanecen expuestos a polvo, humedad, radiación solar y contaminación por excremento de aves.
Transformadores, bancos de baterías, equipos electrónicos, sistemas de comunicación e incluso impresoras alquiladas por la propia empresa permanecen almacenados en condiciones que ponen en riesgo su conservación. Lo que debería ser un espacio seguro para resguardar activos estratégicos de una empresa estatal se ha convertido, según la Contraloría General de la República, en un área improvisada donde el deterioro de los bienes avanza sin mayores controles.
La situación fue constatada durante una inspección realizada los días 4 y 5 de junio de 2026 en la sede administrativa de la Ex Central Térmica Calana, en Tacna. El resultado quedó plasmado en el Informe de Orientación de Oficio N.° 001-2026-OCI/3905-SOO, documento que identificó cuatro situaciones adversas relacionadas con la recepción, almacenamiento, custodia y control patrimonial de los bienes de la Empresa de Generación Eléctrica del Sur (EGESUR).
Un almacén que nunca fue almacén
Uno de los principales hallazgos es que la empresa no cuenta con un ambiente formal destinado para la recepción y almacenamiento de bienes. En su lugar, utiliza un espacio improvisado cercado con malla metálica y techado con calaminón, ubicado entre el comedor institucional y las oficinas de Tecnologías de la Información.
Durante la inspección, la comisión de control verificó que el área presenta aberturas en el techo que permiten el ingreso permanente de polvo, humedad y radiación solar. Además, se encontraron rastros de suciedad acumulada y excremento de aves tanto en el piso como en las paredes, elementos que aceleran el deterioro de los equipos almacenados.
La Contraloría advirtió que estas condiciones vulneran los procedimientos establecidos para la preservación y custodia de bienes públicos, exponiendo a la empresa a pérdidas económicas por daños prematuros en activos de alto valor.
Un espacio por donde ingresan todos
El problema no se limita a las deficientes condiciones físicas. Dentro del mismo ambiente funcionan los equipos que abastecen de agua a toda la sede administrativa, incluyendo bombas, tableros de control y tanques de almacenamiento.
Esto obliga al ingreso frecuente de personal de limpieza para operar el sistema de riego de las áreas verdes. Asimismo, la ausencia de un área temporal de recepción provoca que proveedores externos ingresen directamente al espacio de custodia para entregar materiales y equipos antes de que estos sean formalmente recepcionados por la empresa.
Para la Contraloría, esta situación reduce significativamente el control sobre los bienes y aumenta el riesgo de extravíos, deterioros o manipulaciones indebidas.
Equipos valiosos
El informe también revela que diversos activos permanecen almacenados en condiciones incompatibles con su naturaleza y valor económico.

Entre los bienes identificados figuran transformadores, bancos de baterías, switches, equipos GPS, extractores helicoidales, gabinetes metálicos, cables de red y equipos de impresión alquilados por la empresa.
A ello se suma la existencia de equipos de aire acondicionado y extractores pendientes de reinstalación que permanecen en una zona exterior sin infraestructura adecuada, protegidos únicamente por una lona plástica. La exposición constante al sol, al polvo y a la humedad podría reducir considerablemente su vida útil y generar mayores gastos en mantenimiento, reparación o reposición.
Bienes sin identidad
Otro aspecto que llamó la atención de los auditores fue la falta de identificación patrimonial de varios activos.
Durante la inspección se detectaron transformadores, bancos de baterías, switches, equipos GPS, balones de oxígeno, extractores y otros bienes que no contaban con códigos visibles de control patrimonial. Esta omisión dificulta el seguimiento de los activos y limita la capacidad de verificar su ubicación, estado y uso.
La Contraloría alertó que la ausencia de estos registros incrementa los riesgos de pérdida, sustracción, duplicidad de información o inconsistencias contables dentro de la empresa.
El canchón de los bienes olvidados
Quizá la imagen más crítica descrita en el informe se encuentra en un área lateral del predio, donde se almacenan los bienes destinados a baja patrimonial.
En este espacio abierto, delimitado únicamente por malla metálica y alambres de púas, permanecen apilados escritorios, sillas, gabinetes, ventiladores, estanterías, equipos de medición, cables y otros activos en desuso. Todos ellos reposan directamente sobre el suelo, expuestos a las condiciones climáticas y al deterioro progresivo.
La Contraloría sostiene que esta situación reduce el valor de recuperación de los bienes, especialmente aquellos que podrían ser aprovechados como residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) o vendidos como chatarra. Además, representa riesgos para la seguridad del personal encargado de manipular estos materiales.
Frente a estas observaciones, el órgano de control notificó formalmente el informe a la presidenta del directorio de EGESUR, Mónica Antonia Rivera Olivera, para que disponga la adopción de medidas correctivas.
Dato
La empresa deberá informar al Órgano de Control Institucional, en un plazo máximo de cinco días hábiles.









