Las madres emprendedoras se han convertido en uno de los pilares más sólidos de la economía regional. Desde pequeños negocios y mypes, lideran hogares y empresas con resiliencia, visión de futuro y capacidad de adaptación, contribuyendo al desarrollo económico, la reducción de brechas sociales y la sostenibilidad de miles de familias arequipeñas.
Diego Jalsovec Rendon, Gerente general Arequipa Distillery Company
Este domingo, las mesas de Arequipa se llenarán de flores y brindis para honrar a las madres. Sin embargo, más allá de la celebración familiar, existe una realidad que merece ser analizada con profundidad empresarial: la madre emprendedora es, hoy por hoy, el motor más resiliente y eficiente de nuestra economía regional. En el ecosistema de la micro y pequeña empresa (mype), la maternidad no ha sido un freno, sino un catalizador de habilidades de gestión que muchas escuelas de negocios envidiarían.
Gestionar una mype mientras se lidera un hogar es un ejercicio de logística avanzada y optimización de recursos. La madre emprendedora arequipeña no solo maneja inventarios y planillas; también administra el tiempo con precisión, prioriza bajo presión y posee una capacidad de negociación basada en la empatía, fundamental para fidelizar clientes en tiempos de incertidumbre.
A menudo se habla de la “conciliación” como un desafío, pero pocas veces se reconoce como una escuela de liderazgo. La madre que emprende desarrolla una visión de largo plazo por naturaleza: no busca únicamente el beneficio inmediato, sino la sostenibilidad para el futuro. Esta mentalidad permite que muchos negocios locales sobrevivan a las crisis cíclicas del país. El compromiso de una madre con su emprendimiento tiene una raíz profunda: su negocio es el vehículo de progreso para su familia, y esa motivación constituye uno de los motores más poderosos que existen.
Debemos entender que apoyar a una madre emprendedora es invertir directamente en el desarrollo de la comunidad. Las estadísticas muestran que las mujeres reinvierten una mayor proporción de sus ingresos en salud y educación para sus hijos. Por lo tanto, cuando una madre saca adelante su bodega, su taller textil o su pequeña unidad de producción, está elevando automáticamente el estándar de vida de la próxima generación de arequipeños. Son ellas quienes, con su esfuerzo silencioso, contribuyen a reducir las brechas de informalidad y pobreza desde la base productiva.
Este 2026, tras haber superado procesos electorales y desafíos logísticos complejos, la figura de la madre emprendedora emerge como el símbolo de la estabilidad que el Perú necesita. A ellas, que equilibran el balance financiero con el bienestar emocional de sus equipos y familias, les debemos un entorno más justo: con menos burocracia, mayor acceso al crédito y una verdadera red de soporte social.
Este domingo, al celebrar a mamá, reconozcamos también a la estratega, a la negociadora y a la líder. Arequipa es grande porque sus madres, desde la gerencia o desde el emprendimiento naciente, nunca han dejado de trabajar por un futuro mejor.
¡Feliz día a todas las madres que construyen país!
CITA
“La maternidad se ha convertido en una escuela de liderazgo y gestión empresarial.”
DATO
Las mypes lideradas por madres sostienen buena parte de la economía regional arequipeña.
DATO
El acceso al crédito y la reducción de burocracia siguen siendo retos para mujeres emprendedoras.









