La Contraloría detecto una serie de irregularidades en esta cena.
Los recursos de la Sociedad de Beneficencia del Cusco, destinados a la atención de personas en situación de vulnerabilidad, terminaron financiando una cena navideña que incluyó pisco sour, vino y hasta champagne. Así lo determinó la Contraloría en el Informe de Acción de Oficio Posterior N.° 019-2026-OCI/0482-AOP.
El caso se originó el 22 de diciembre de 2025, cuando se solicitó un fondo de S/17 mil mediante la modalidad de encargo interno para organizar una cena dirigida a 210 personas. Ese mismo día, el director de Administración, Alexander Moreano, aprobó el desembolso mediante una resolución de encargo interno y el dinero fue entregado en efectivo.
La Contraloría cuestionó, en primer lugar, que los recursos de la Beneficencia fueran utilizados para una actividad que no correspondía con la finalidad de protección social de la entidad. El Decreto Legislativo N.° 1411 establece que estas instituciones tienen como finalidad atender a personas y familias en situación de vulnerabilidad y riesgo social.
A ello se sumaron incumplimientos de las propias reglas internas. Según el informe, el encargo fue aprobado en diciembre, pese a que la directiva institucional establecía que este mecanismo solo podía otorgarse entre enero y noviembre. Además, la resolución no contó con la autorización escrita de la Gerencia General ni con los vistos buenos de las áreas de Logística y Planificación y Presupuesto.
El proveedor del servicio presentó una factura electrónica por S/16 mil 800. En el detalle del catering figuraron servicios de pisco sour y vino para los asistentes. La Contraloría observó este gasto porque las normas para la rendición de encargos internos no reconocen consumos de bebidas alcohólicas como gastos que puedan ser financiados con recursos públicos.
Otro punto observado fue la cantidad de asistentes. La Beneficencia contrató el catering para 210 personas, pero en el registro de participantes solo aparecen 188 firmas.
El informe señala además que se intentó completar el padrón incorporando a 36 locadores de servicios. Esta diferencia fue considerada por el órgano de control dentro de las irregularidades detectadas en la rendición del gasto.
Finalmente, la rendición del encargo fue presentada el 30 de diciembre de 2025, después del plazo establecido. El documento consignó gastos por S/17 mil 120 y, según la Contraloría, no incluyó fotografías ni invitaciones que permitieran acreditar la realización de la actividad, pese a que estos documentos estaban contemplados como sustento en la directiva interna.
El informe identificó una factura por S/320 por un consumo efectuado en Lima, al día siguiente de la cena. El comprobante incluyó un almuerzo para cuatro trabajadores y champagne Ricadona.
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