Uniformes en pésimas condiciones se adquirieron durante gestión del exrector Hugo Rojas Flores.
La Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) pagó S/ 1 millón 99 mil 910 por uniformes institucionales sobrevalorados. La compra, destinada a vestir a más de mil 400 trabajadores administrativos, fue observada por la Contraloría General de la República (CGR). Y es que se confeccionaron con telas de mala calidad y, en algunos casos, con defectos. Aún así, la casa superior de estudios otorgó la conformidad y canceló el íntegro del contrato.
La adquisición comenzó en julio de 2025, durante la gestión del exrector Hugo Rojas Flores. La solicitud respondía también a los compromisos asumidos por la universidad en el pliego de reclamos del Sindicato Único de Trabajadores de la UNSA (SUTUNSA), en beneficio de los trabajadores por Contrato Administrativo de Servicios (CAS) y del decreto legislativo N° 276.
La entonces directora general de Administración, Sadid Tacco Conza, autorizó las primeras actuaciones administrativas. Posteriormente, el 13 de agosto de 2025, la jefa de la Unidad de Abastecimiento, María Adela Pinto Vilca, aprobó el expediente de contratación de la Licitación Pública N.° 02-2025-UNSA-1.
Después, mediante la Resolución Directoral N.° 996-2025-DIGA se designó al comité encargado de conducir el proceso. Este estuvo integrado por Yemely Milagros Ramos Apaza, como presidenta; Daniel Alonso Guevara Murillo, como primer miembro titular; y Juan Alexis Cuya Zevallos, como segundo miembro titular.
El requerimiento comprendía uniformes para 848 trabajadores varones y 646 trabajadoras mujeres. Se contemplaba la entrega de ternos, pantalones, sacos, camisas, blusas y accesorios institucionales. Aunque 34 proveedores se registraron inicialmente para participar, únicamente las empresas Samitex SA. y Shopmarket SAC. llegaron a la etapa de evaluación técnica y económica del 3 de noviembre de 2025.
La buena pro terminó en manos de Shopmarket SAC., representada legalmente por Alejandra Soledad Martínez Machuca. Uno de los factores que inclinó la evaluación a su favor fue el ofrecimiento de entregar gratuitamente 646 pines institucionales para las prendas femeninas. Esta mejora técnica le permitió obtener 15 puntos adicionales y alcanzar la adjudicación del contrato.
Las bases exigían que los sacos y pantalones fueran confeccionados con casimir de 100 % lana, de color azul marino mil rayas, con tejido de sarga 2/1 y un gramaje de 213 gramos por metro cuadrado, con una tolerancia máxima de 5 %. También se contemplaba la toma individual de medidas para garantizar que las prendas se ajustaran correctamente a cada trabajador.
Los primeros paquetes llegaron al Almacén Central de la UNSA entre el 20 y el 26 de febrero de 2026. Para verificar las características de los materiales, Recursos Humanos gestionó la contratación de una especialista textil, Mariana Masías Castañón. El 1 de marzo de 2026, la especialista presentó el Informe N.° 01-2026-UNSA/MMC, en el que concluyó que los uniformes cumplían al 100 % con las especificaciones técnicas.
Dos días después, el 3 de marzo, el jefe de Recursos Humanos, José Luis Morales Carpio, suscribió el acta de conformidad de bienes. Así, el 5 de marzo de 2026, la universidad desembolsó el dinero a favor de la empresa. Sin embargo, la recepción de los uniformes generó reclamos entre los trabajadores.
El 20 de abril de 2026, la directiva del SUTUNSA presentó una denuncia formal en la que cuestionó la calidad de las prendas. Los empleados reportaron telas que aparentaban ser sintéticas, blusas femeninas con transparencias consideradas inadecuadas y ternos cuya confección no correspondía a las medidas individuales. También señalaron deformaciones y acabados que distaban de las características ofrecidas durante la licitación.
A partir de estos cuestionamientos, el ente de control dispuso una verificación técnica de los materiales y recurrió al Servicio Nacional de Adiestramiento en Trabajo Industrial (SENATI) para realizar los ensayos de laboratorio. Los resultados fueron reveladores. En principio, se determinó que el material alcanzaba apenas 197.043 gramos por metro cuadrado, cuando se exigía un gramaje de 213 gramos.
Además, se encontraba por debajo de la tolerancia del 5% establecida en el procedimiento de contratación. Peor aún, las bases exigían un tejido de sarga 2/1, pero el examen de laboratorio identificó una estructura de tejido plano derivada de tafetán. En otras palabras, el material entregado no correspondía al tipo de tejido expresamente contratado.
Los pines institucionales recién ingresaron a los almacenes en mayo de 2026, cuando ya se había pagado el total del servicio.
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