Jaime Huerta, presidente de la Sociedad Agrícola de Arequipa, reveló que la informalidad impide acceder a licencias de agua y créditos. Además indicó que las lluvias dañaron cultivos en Castilla y la zona oriente de Arequipa.
La agricultura en Arequipa enfrenta una crisis silenciosa pero devastadora. Jaime Huerta, presidente de la Sociedad Agrícola de Arequipa (SADA), alertó que más de la mitad de 46 mil hectáreas carecen de titulación formal. Esta situación deja a los productores en vulnerabilidad, imposibilitando el acceso a licencias de agua y seguros agrarios esenciales para proteger sus inversiones contra desastres naturales.
Huerta explicó que la informalidad es una barrera que frena el desarrollo del sector. Sin papeles en regla, los agricultores no pueden optar por ayudas estatales ni créditos bancarios.
A esto se suma el impacto climático reciente. Tras las últimas lluvias, zonas altas en la provincia de Castilla y el área oriental de Arequipa reportaron daños significativos en sus cultivos, afectando la producción local y la economía familiar de los campesinos. Adicionalmente, la infraestructura de riego sufrió embestidas, cortando el suministro en sectores clave.
El dirigente señaló que la recuperación depende de una respuesta coordinada. Primero debe actuar el gobierno local, seguido del regional y, si los fondos no bastan, el nacional. Sin embargo, la burocracia ralentiza las soluciones urgentes.
Además del problema de tierras, los costos de producción se han disparado considerablemente. Los insumos básicos han duplicado su valor en algunos casos, mermando la rentabilidad del campo y encareciendo la canasta básica.
Huerta insistió en que es vital agilizar los trámites de formalización de la propiedad. Los agricultores son clave para la seguridad alimentaria, pero necesitan herramientas legales para seguir operando sin miedo.
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«Estamos trabajando con las universidades. Haremos convenios para solucionar los problemas del sector», Jaime Huerta.









