
Por: Jorge Luis Quispe
Farid Kahhat, analista internacional, docente, y autor de libros como “El eterno retorno. La derecha radical en el mundo contemporáneo” y “Contra la amenaza fantasma. La derecha radical latinoamericana y la reinvención de un enemigo común” ha estado en Arequipa invitado por el Hay Festival. En esta entrevista presenta su nuevo libro “El mundo se ha vuelto un lugar extraño” (Planeta, 2026), un conjunto de ensayos en los que explora y cuestiona los radicalismos, la guerra, la política de los extremos, la relación de la democracia con la inteligencia artificial, los efectos del cambio climático y lo que implica para América Latina y el Perú quién gana las elecciones en la región.
¿Qué va a encontrar el lector en tu el nuevo libro “El mundo se ha vuelto un lugar extraño? que entiendo que es un conjunto de mini ensayos o ensayos?
Yo tuve más de 20 años una columna periodística, a veces compilaba artículos, los extendía, los documentaba, eran la base de algún libro. Pero desde 2022 ya no tengo columna, tengo podcast y, a diferencia de una columna en un diario, un podcast no queda impreso, no hay un texto que el público pueda leer. Entonces decidí utilizar algunos de mis podcasts como la base de ensayos sobre actualidad política internacional, pero con los temas más diversos, desde orden político internacional hasta la inteligencia artificial y sus posibles consecuencias. Entonces, creo que es un panorama, más o menos, amplio. Son 21 ensayos más un prólogo que también incluye, en buena medida, un ensayo sobre la derecha radical en América Latina en años recientes.
Yo recuerdo un libro tuyo “El eterno retorno” en el que advertías el advenimiento de las derechas radicales. ¿Qué ha ocurrido entre el año en que publicaste ese libro y este que tenemos ahora? ¿Qué has advertido?
Bueno que esas derechas radicales en América Latina y en particular en América del Sur han terminado desplazando a las derechas democráticas. Por ejemplo, a mediados de la década pasada tuvimos lo que parecía iba a ser una ola de derecha democrática y más bien liberal cuando ganan sucesivamente. Pedro Pablo Kuczynski en el Perú, Piñera en Chile, Macri en la Argentina, pero esa ola terminó siendo efímera. Ninguno de esos gobiernos logró reelegirse ni siquiera completar el periodo en el caso de Kuczynski. Y esa derecha radical, finalmente, es la que ha ocupado el espectro de la derecha política en la región. Y desde la llegada al gobierno de Donald Trump habían ganado siete elecciones presidenciales, algunos hablaban de una ola indetenible. Yo siempre advertí que la política es interacción, a veces conflicto y que el resultado de la interacción política nunca está establecido de antemano, depende de las estrategias que desplieguen los actores, los medios con los que cuenten. Yo nunca, por ende, creí que había tal ola indetenible y estamos empezando a ver que ese es el caso. En Brasil se detuvo la racha de triunfo de derecha radical, pero los gobiernos de derecha radical de la región empiezan a tener problemas muy serios: acaba de renunciar el presidente de Paraguay por casos ostensibles de conflictos de intereses en su entorno y probable corrupción, la economía no va bien en la Argentina, la situación de seguridad no va en lo absoluto bien en Ecuador. Entonces lo que finalmente creo que prevalece es lo que prevalecía desde hace ya un buen tiempo y es que la gente evaluó el gobierno según su desempeño y si juzga que el desempeño es deficiente vota por otra fuerza política en la siguiente elección, no necesariamente por una fuerza de derecha radical. Ahí donde la izquierda gobernó mal por lo menos en áreas como la seguridad. El caso de la paz total en Colombia, se optó por la alternativa de derecha, pero podría pasar exactamente lo contrario a medida que los gobiernos de derecha, como parece probable, empiece a tener dificultades en el ejercicio del gobierno.
¿Qué diferencia a la derecha democrática y a la derecha radical?
Veamos el caso de Piñera en Chile primero, cómo se comportó Piñera frente a la demanda peruana ante la demanda contra Chile en la Corte Internacional de Justicia. No buscó politizar el tema, no buscó azuzar sentimientos antiperuanos, aceptó la demanda ante la Corte, aceptó la jurisdicción de la Corte cuando la Corte falla en lo esencial a favor de Perú, acepta el resultado de inmediato y lo implementa con celeridad. Eso es una derecha que respeta el derecho y las instituciones internacionales. El mismo Piñera, cuando tiene las protestas de 2019. su primera reacción honestamente fue deplorable, pero se da cuenta del error y acepta que hay una exigencia de cambio político por parte de una mayoría de su sociedad, convoca un referendo para que el pueblo se pronuncie sobre la conveniencia o no de redactar una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente, cuando el pueblo se pronuncia a favor de esa alternativa permite que el proceso continúe. Finalmente, la izquierda fue la que dilapidó la oportunidad que tuvo en esa ocasión, pero la conducta de Piñera después de una represión inicial que fue deplorable, pero cuando menos eventualmente reacciona y acepta el pedido de una mayoría de su sociedad. Las derechas radicales nunca – salvo en el caso de Chile con José Antonio Cast cuando pierde ante Gabriel Boric – salvo esa excepción, en América en general las derechas radicales nunca han aceptado una derrota electoral, siempre claman fraude. Incluso cuando ni siquiera quedan segundos sino terceros como López Aliaga. A veces claman fraude cuando ganan, Trump cuando gana las elecciones en el 2016, gana el colegio electoral y por eso la presidencia, pero no el voto popular. Y Miley hace lo mismo pese a haber ganado las PASO en Argentina. Entonces ahí tienes el contraste muy claramente definido.

¿Por qué un sector de la ciudadanía encuentra seductor el discurso extremista de la derecha, si promete acortar presupuestos y reducir el estado, propuestas que terminan afectando a los electores?
A ver, no es porque la mayoría de los votantes sean de derecha y mucho menos de derecha radical. El Latinobarómetro pregunta por lo menos a nivel urbano y los movimientos de derecha radical suelen ser movimientos de base urbana. ¿Cómo se auto percibe el encuestado en una escala de 1 a 10 donde 1 es extrema izquierda y 10 es extrema derecha? Y desde 1995 hasta ahora, siempre la mayoría se ubica en torno al 5 y 5.8, o sea centro a centro derecha es el resultado. Ha crecido la derecha sí, pero sigue siendo minoritaria. Entonces no es ideología. ¿Qué parte del discurso de la derecha radical es seductor? Cuando crece digamos la tasa de homicidios en particular, no sólo la delincuencia sino en particular la tasa de homicidios. Cuando uno cree que salir a la calle le puede costar la vida y el gobierno de turno no parece tener una estrategia para resolver el problema, el discurso de mano dura es popular y eso los ha ayudado. Los ha ayudado Trump que interviene explícitamente en elecciones locales, no sólo dice por qué no hay que votar, sino que dice que si no gana el candidato o el partido que él apoya va a haber consecuencias negativas para el país. Hablando de la posibilidad de sanciones incluso y el caso de Fernando Cerimedo que tenía granjas de bots y lanzaba campañas de desinformación y él mismo dijo que la tecnología que usaba la había recibido de un asesor de Trump. Eso los ha ayudado también, pero yo diría que la razón fundamental por la que ganan elecciones es la misma razón por la que en el pasado la izquierda ganaba elecciones. La alternancia cuando el oficialismo no cumple con sus promesas. El dato clave aquí es entre 2018 y 2023, en 19 elecciones democráticas en la región América Latina, el partido de gobierno pierde la elección presidencial siguiente en 18 de las 19. Y la única excepción era Paraguay donde hay un partido hegemónico que ha gobernado casi ininterrumpidamente por 70 años y acabamos de ver que el presidente ha sido obligado a renunciar. Entonces, el punto era cuando el partido en el gobierno no hace las cosas bien, la gente vota por una alternativa distinta y eso ha favorecido a la derecha radical, pero en tanto la derecha radical no cumpla con sus promesas de campaña probablemente pierda la siguiente elección.
Entiendo que las derechas radicales no saben gobernar o al menos no se ajustan al mecanismo de la democracia
A ver, una primera cuestión es que, en la mayoría de casos, no tienen experiencia previa de gobierno, ni de la Espriella (Colombia) ni Milei (Argentina), ni Noboa (Ecuador) tenía experiencia previa, pero digamos su gobierno actual es una continuación de su anterior gobierno, pero antes de ese primer gobierno, que fue muy breve, no tenía tampoco experiencia previa. No tenía un partido con experiencia de gobierno, eran fuerzas políticas relativamente nuevas. Entonces había que pagar un costo de aprendizaje eso era inevitable. Cuando un partido ni el candidato ni el partido tiene experiencia de gobierno pues hay que aprender sobre la marcha una vez que ganas una elección. Yo diría que en el caso de la derecha radical hay algo adicional, tienen malas evaluaciones del origen de los problemas, por ejemplo, creer que el estado es la fuente de todos los problemas. El Estado argentino puede tener digamos aspectos disfuncionales, pero hay un estado de bienestar en la Argentina que con todos sus bemoles proveía educación pública a veces de buena calidad la UBA, la Universidad de Buenos Aires es una universidad pública en donde enseña gente que ha obtenido premios Nobel en ciencia y tenía un servicio de atención médica de cobertura relativamente amplia que Milei está desmantelando. Entonces ahí el problema de la derecha radical – con el aparato represivo, con esa parte del estado, no tienen problemas -, pero sí con el Estado de Bienestar, como definen que el Estado es el problema, y no algo que reformado pueda contribuir a resolver los problemas, tienen también políticas equivocadas, parten de un diagnóstico equivocado y sus políticas son equivocadas, o sea, el hecho de que no tengan experiencia se suma que, a veces, adoptan políticas erradas en mi opinión.
Para el caso peruano hay fenómeno contranatural creo yo. En teoría la dinámica bicameral del congreso permite a los diputados tener iniciativa legislativa que pasa al senado y retorna a diputados. Aquí no pasa eso. ¿Cómo sobreviviremos cinco años a eso?
Es que ese es el problema, esta bicameralidad ha sido diseñada digamos para beneficiar a la mayoría del Congreso saliente. Gente que no quería tener que afrontar ya que recordemos que más de la mitad de los congresistas en el congreso anterior tenían algún tipo de investigación o cargo penal, no querían tener que afrontar eso sin el amparo de tener influencia política, pero no había posibilidad de reelegirse en el Congreso unicameral. Entonces, la solución fue la posibilidad de la reelección en un congreso bicameral, no podían reelegirse en diputados, pero sí para el Senado. Y claro, como sabían que ellos en el nuevo congreso solo podrían ser senadores crearon un Senado con poderes extraordinarios, como bien dices, lo normal en un congreso bicameral es que las iniciativas parten de diputados. Es cierto que en la mayoría del Senado puede reconfigurar la propuesta de diputados como crea conveniente, pero para que el proyecto finalmente se apruebe tiene que consensuarse con diputados, diputados que también tienen la capacidad de veto sobre lo que decide el Senado, pero aquí hemos creado un sistema donde no importa qué apruebe diputados, el Senado puede no aprobarlo, puede aprobarlo tal cual está o puede aprobarlo cambiando lo que le plazca, lo que le venga en gana sin restricciones. No es lo que dice el reglamento del Senado, pero es como lo entiende la actual mayoría, lo hemos visto en acción y claro y te pones del lado de una Cámara de Diputados que tiene una mayoría de una orientación política distinta a la del Senado y qué incentivo tienes para aprobar cualquier cosa en diputados sabiendo que en el Senado pueden cambiarlo a discreción.
Parece un autoritarismo…
A ver, yo en la campaña dije explícitamente que consideraba que tanto el fujimorismo como la candidatura de Juntos por el Perú representaba un riesgo para la democracia, pero siendo ese el caso el fujimorismo era un riesgo mayor por la sencilla razón de que el fujimorismo ya había copado buena parte de las instituciones. Ya tenía el control del Tribunal Constitucional, de la Defensoría del Pueblo, de la Fiscalía de la Nación, de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), respaldo de la mayoría de medios masivos de comunicación, respaldo de gremios empresariales. Había ganado con el triunfo de Keiko Fujimori la presidencia, no tenía mayoría en diputados, pero la Cámara que decide en realidad es el Senado y en el Senado han obtenido una mayoría que ojalá no tengamos que ver en el futuro un nuevo vladivideo. Recordemos cómo tuvo su mayoría parlamentaria Alberto Fujimori, comprando congresistas. Entonces uno empieza a preguntarse ¿han vuelto a las viejas prácticas? ¿A título de qué? En menos de 100 días hay senadores que cambian de bancada o abandonan sus bancadas. Eso digamos da qué pensar, pero el punto es: ya con la mayoría del Senado ¿qué contrapeso institucional queda?, ¿si cualquier cosa que apruebe diputados, que es la única instancia que no controlan, puede ser desecho por el Senado?
Cita
El mismo Piñera, cuando tiene las protestas de 2019. su primera reacción honestamente fue deplorable, pero se da cuenta del error y acepta que hay una exigencia de cambio político por parte de una mayoría de su sociedad, convoca un referendo.








