
Las lluvias intensas registradas en febrero de 2026 causaron daños en viviendas, carreteras, puentes y establecimientos de salud en Arequipa.
Por Lic. Jonathan A. Barcena Carpio – Periodista
Arequipa enfrenta una amenaza que trasciende lo meteorológico: la posibilidad de que el Fenómeno del Niño vuelva a poner en evidencia las debilidades de la planificación urbana, la infraestructura y la gestión pública. En 2026, la pregunta ya no es si debemos prepararnos, sino si estamos haciendo lo suficiente para evitar que sus consecuencias se conviertan en una tragedia.
Los reportes meteorológicos y las acciones institucionales desarrolladas durante este año advierten sobre la necesidad de fortalecer la preparación frente a los escenarios climáticos previstos para el periodo 2026-2027. Las lluvias intensas registradas en febrero, que ocasionaron daños en viviendas, carreteras, puentes y establecimientos de salud, constituyen una señal de alerta sobre la vulnerabilidad de diversos sectores de la región.
El impacto potencial del Niño no se limita a las inundaciones y los huaicos. También comprende la interrupción de vías de comunicación, las pérdidas agrícolas y comerciales, el deterioro de los servicios sanitarios y el riesgo para las familias asentadas en quebradas y zonas expuestas. En una ciudad atravesada por torrenteras y rodeada de territorios vulnerables, la prevención debe constituir una prioridad estratégica, no una respuesta circunstancial ante la emergencia.
El Gobierno Regional anunció intervenciones en quebradas, trabajos de mantenimiento y acciones de coordinación con los gobiernos locales. Sin embargo, convocar reuniones y anunciar proyectos no equivale a demostrar que las obras están concluidas y cumplen su propósito. La eficacia de la gestión pública debe medirse por resultados verificables, no por declaraciones institucionales.
La ejecución presupuestal representa otra señal de preocupación. Una investigación periodística publicada por Evidencia.pe el 15 de octubre de 2026 informó que la sede central del Gobierno Regional de Arequipa había ejecutado aproximadamente el 33.9 % de los recursos destinados a reducir la vulnerabilidad y atender emergencias. De confirmarse estas cifras, la demora en transformar el presupuesto en intervenciones concretas constituiría una debilidad significativa frente a un riesgo climático que exige anticipación.
Por ello, afirmar que Arequipa está plenamente preparada sería prematuro. Existen acciones preventivas, pero la preparación efectiva depende de la limpieza de torrenteras, la protección de quebradas, el mantenimiento de los sistemas de drenaje, la disponibilidad de maquinaria y la capacidad de respuesta de los municipios. A ello deben sumarse la transparencia presupuestal y la identificación de las familias más expuestas.
El Niño no pone a prueba únicamente la resistencia de nuestro territorio, sino también la responsabilidad de quienes gobiernan. La prevención exige decisiones oportunas, coordinación interinstitucional y rendición de cuentas. Cuando las lluvias llegan, las promesas no contienen los huaicos ni reconstruyen las viviendas destruidas.
Si las alertas están emitidas, los riesgos identificados y los recursos presupuestados, ¿qué explicación recibirán los arequipeños si las lluvias vuelven a encontrar a su región desprotegida?
CITA
“La prevención debe constituir una prioridad estratégica, no una respuesta circunstancial ante la emergencia».
DATO
La sede central del Gobierno Regional de Arequipa habría ejecutado el 33,9 % del presupuesto para reducir riesgos y atender emergencias, según Evidencia.pe.






