Un análisis de casi tres décadas de investigaciones de Mongabay Latam revela exposición a mercurio en comunidades indígenas y ribereñas de Madre de Dios. En Amarakaeri, un tercio de los niños evaluados superó el límite considerado seguro por la OMS, mientras estudios más recientes también encontraron exposición en gestantes y recién nacidos.
Mercurio deja una huella tóxica en niños y gestantes de Madre de Dios

Bayolet tenía cinco años cuando comenzó a desmayarse en el colegio. Su madre, Gladys Ordoñez, no encontraba una explicación para aquellos episodios hasta que unos exámenes detectaron mercurio en su organismo. La familia vive en Shintuya, una comunidad indígena ubicada a orillas del río Madre de Dios, donde la minería no forma parte de las actividades del pueblo.
El diagnóstico sorprendió a su familia. Si en Shintuya no extraían oro, ¿de dónde había llegado el metal? La respuesta estaba aguas arriba. La minería ilegal de oro utiliza mercurio y contamina los ríos; el metal puede ingresar a la cadena alimentaria a través de los peces que luego son consumidos por las comunidades asentadas a lo largo de la cuenca.

Once años después, Bayolet tiene 16 años y cursa cuarto de secundaria. Recuerda que durante su infancia sufría cansancio, sueño y debilidad. Hoy asegura que todavía tiene dificultades para concentrarse en clases. En su casa intentan reducir el consumo de pescado y reemplazarlo por pollo o gallina, aunque hacerlo no siempre es posible debido a las condiciones económicas de la familia.
Una contaminación que sale de las zonas mineras
El caso de Bayolet no sería aislado. Mongabay Latam revisó 39 estudios científicos publicados entre 1997 y 2024 y reunió 7725 muestras de mercurio tomadas en personas y más de 5900 en peces de Perú, Bolivia y Brasil. El análisis identificó al menos 249 comunidades indígenas y ribereñas que han estado expuestas a la contaminación y otras 702 que se encontrarían en riesgo.
En Perú, los investigadores analizaron 3380 muestras correspondientes a personas de 102 comunidades. El 78,4 % de las localidades evaluadas presentó niveles de mercurio por encima del límite establecido por la OMS. Además, se analizaron 846 muestras de peces de la cuenca del río Madre de Dios y se encontraron concentraciones del metal en especies consumidas por las poblaciones locales.
El problema alcanza incluso a comunidades que no realizan minería. Shintuya, Queros, Diamante, Puerto Luz y otros territorios indígenas ubicados alrededor de la Reserva Comunal Amarakaeri han sido incluidos en investigaciones sobre exposición a metales pesados. Entre 2021 y 2023, además, la minería afectó unas 1800 hectáreas en tres comunidades cercanas a la reserva.

Niños con dificultades para aprender
Uno de los estudios más relevantes fue realizado entre 2015 y 2016 con 164 niños de entre 5 y 12 años de comunidades y centros poblados cercanos a Amarakaeri. Los resultados, publicados en 2020, encontraron que el 32,9 % de los menores tenía niveles de mercurio en el cabello superiores al límite establecido por la OMS.
La exposición también fue mayor entre los niños indígenas. El promedio registrado en sus muestras fue de 4,1 miligramos por kilogramo, frente a 1,6 mg/kg entre los niños no indígenas. Además, el 85 % de las muestras tomadas a menores indígenas superó el nivel de seguridad de 2 mg/kg citado por el estudio. Los investigadores relacionaron la exposición con déficits en capacidades cognitivas, estado físico y respuesta motora visual.

En las escuelas de comunidades como Queros, Diamante y Puerto Luz, docentes y dirigentes describen problemas de concentración, memoria y aprendizaje entre algunos estudiantes. Sin embargo, estos testimonios no permiten atribuir directamente cada dificultad al mercurio, por lo que los investigadores plantean la necesidad de realizar nuevos monitoreos biológicos y evaluaciones cognitivas.
Gestantes también están expuestas
La contaminación tampoco termina en la infancia. Otro estudio siguió a 198 parejas de madres y recién nacidos de Santa Rosa, Laberinto, Alto Libertad, Primavera Baja y Santa Rita. Los resultados, publicados en 2023, mostraron que alrededor del 29 % de las madres evaluadas superó los niveles de mercurio en sangre establecidos por los CDC de Estados Unidos.
La investigación también encontró una relación entre la exposición prenatal al plomo y resultados adversos en el embarazo: por cada incremento de 5 μg/dL de plomo en sangre, la gestación se redujo en casi cuatro días y el peso del recién nacido disminuyó en más de 76 gramos.
En las zonas de influencia minera, además, las familias enfrentan dificultades para mantener controles médicos constantes. La movilidad de quienes trabajan temporalmente en los campamentos auríferos hace que algunas gestantes cambien de localidad y pierdan continuidad en sus controles prenatales.
El problema continúa
En 2025, brigadas de la Dirección Regional de Salud de Madre de Dios realizaron evaluaciones en comunidades indígenas y centros poblados ubicados en zonas de influencia minera. En una campaña alrededor de Amarakaeri, el 27 % de las personas muestreadas superó el límite seguro de mercurio en orina.
El seguimiento, sin embargo, enfrenta limitaciones. La prueba de orina requiere procesamiento en Lima y tiene un costo elevado, mientras que el país no cuenta con laboratorios acreditados para evaluar específicamente el metilmercurio asociado al consumo de pescado, una de las principales vías de exposición en estas poblaciones.
A ello se suma la falta de información. En Shintuya, algunas familias preguntan cuándo volverán a ser evaluadas y qué pueden hacer para reducir la presencia del metal en sus cuerpos. La investigación señala que varios de los estudios realizados fueron comunicados a autoridades sanitarias, pero aún no hay respuesta.
Dato
78,4 % de las comunidades peruanas evaluadas presentaron niveles de mercurio por encima del límite establecido por la OMS: fueron 80 de 102 localidades estudiadas.





