
El plan de gobierno de Demetrio Cutipa concentra más del 81 % de su presupuesto en infraestructura.
Un análisis de Evidencia.pe al plan de Gobierno 2027-2030 del Movimiento Regional Nueva Esperanza, encabezado por el candidato a la alcaldía provincial de Tacna, Demetrio Cutipa Vilca, deja al descubierto una propuesta que varía constantemente entre el voluntad técnico y la desconexión presupuestal. A través de una matriz de seis ejes estratégicos, la agrupación política promete revolucionar la gestión municipal con un presupuesto global referencial de S/ 301 millones 757 mil. Sin embargo, al desglosar las cifras, las prioridades de inversión ponen en duda la viabilidad de su ejecución en un periodo de cuatro años.
Por orden de prioridad
El peso del plan descansa casi en su totalidad sobre el Eje 4: Desarrollo Urbano e Infraestructura, al cual se le asigna S/ 244 millones 360 mil, lo que representa más del 81% del presupuesto total del movimiento. La apuesta se va por las grandes obras viales como el asfaltado masivo de arterias emblemáticas, bypasses estratégicos, además de un ambicioso circuito de ciclovías.
No obstante, el análisis financiero muestra que algunas metas de este eje presentan limitaciones presupuestales. Mientras los bypasses de la avenida Panamericana y la salida a Tarata concentran S/ 110 millones, la implementación de ciclovías dispone de apenas S/ 1 millón 60 mil, una cifra que resulta reducida para alcanzar el porcentaje de uso proyectado en el plan.

En el Eje 3: Desarrollo Ambiental y Agua, la propuesta asigna S/ 37 millones para ampliar la cobertura de recolección de residuos, garantizar agua de calidad al 100% de la población, incrementar las áreas verdes hasta alcanzar 10 metros cuadrados por habitante y culminar el Bosque Municipal de Magollo de mil 300 hectáreas. Sin embargo, el plan considera S/ 4 millones 500 mil para modernizar la Planta de Alto de Lima y S/ 1 millón para una planta de aguas subterráneas, montos considerados insuficientes para desarrollar infraestructura hídrica capaz de atender esas metas.
El Eje 1: Desarrollo Social y Bienestar moviliza S/ 9 millones 920 mil, destacando la construcción de un nuevo camal municipal por más de S/ 8 millones 700 mil. Si bien esta obra busca corregir serias deficiencias sanitarias registradas en los mercados locales, el plan cae en una contradicción metodológica. Mientras que por un lado destina millones a infraestructura, por el otro, asigna sólo S/ 24 mil para capacitar a los comerciantes o fiscalizar la inocuidad alimentaria. Con lo que demuestra que para él, el desarrollo social queda reducido, a la construcción de ladrillo y cemento, descuidando el capital humano y la gestión sanitaria preventiva.
En contraste con las millonarias cifras viales, la propuesta para el Eje 5: Seguridad Ciudadana destina apenas S/ 3 millones 702 mil, equivalente a un tímido 1.2% del presupuesto total. Esta asignación resulta alarmantemente insuficiente para una ciudad fronteriza golpeada por la migración irregular y la creciente percepción de inseguridad. Prometer una «cobertura total de videovigilancia» e integrar redes intermunicipales con un monto tan austero refleja una falta de visión estratégica para abordar de manera integral la prevención del delito.
Por su parte, el Eje 6: Desarrollo Institucional y Gobernanza reserva S/ 3 millones 610 mil para modernizar la administración y reducir la percepción de corrupción al 30% para el 2030. Las actividades planteadas se limitan a la actualización de documentos de gestión (MOF, ROF) y a la digitalización de trámites. El documento no presenta estrategias rigurosas de control interno, auditoría ni fortalecimiento anticorrupción. Cutipa asume que la instalación de plataformas web y la difusión de sesiones por redes sociales bastarán para erradicar vicios institucionales muy arraigados.

En el plano económico, el Eje 2 contempla una inversión de S/ 3 millones 165 mil orientada a la modernización del parque automotor y la concesión de espacios públicos para parqueos subterráneos y generación de energía renovable. No obstante, la meta de transformar el transporte público hacia un esquema de «cero emisiones» para el año 2030 peca de ingenuidad regulatoria y financiera. Pretender reemplazar la flota vehicular obsoleta confiando casi en su totalidad en incentivos del sector privado y ordenanzas municipales. Aquí se nota que desconoce la compleja dinámica del gremio de transportistas locales y los altísimos costos de la electromovilidad.
Más deficiencias
Por otro lado, revisando el Formato Resumen del Plan de Gobierno, la columna referente a los indicadores muestra serias deficiencias técnicas. En múltiples casilleros se confunden indicadores de desempeño (que deberían medir impacto o resultados cuantitativos reales) con simples verificables administrativos o entregables intermedios, tales como «fichas de participación», «informes viales», «documentos de concesión» o «actas de fiscalización». Esta imprecisión impide evaluar de manera objetiva el progreso real de las metas trazadas.

En cuanto a la rendición de cuentas, la propuesta compromete la realización de, al menos, dos cabildos abiertos al año, presupuestos participativos y la publicación del plan en formatos físico y digital. Aunque estas medidas cumplen formalmente con los estándares normativos de transparencia, terminan siendo una repetición de las herramientas tradicionales contempladas en la Ley Orgánica de Municipalidades. Por ese lado, no existe ninguna innovación.
En conclusión, el Plan de Gobierno 2027-2030 de Nueva Esperanza tiene sesgos marcados hacia la obra pública física. De manera general, evidencia una alta dependencia de fuentes de financiamiento externas. Para que este documento pase a ser un instrumento real de transformación en un eventual triunfo, la propuesta de Demetrio Cutipa requiere transparentar sus fuentes financieras, sincerar las metas en materia ambiental y de seguridad, y reestructurar sus métricas de control para ofrecer a la ciudadanía de Tacna una propuesta genuina y realizable.
Cifra
S/ 301 millones es el presupuesto referencial que usará Demetrio Cutipa para la realización de sus obras.
Dato
Tensiones con el concejo y dirigentes marcaron su gestión en Alto de la Alianza, derivando en pedidos de vacancia y revocatoria.






