
Propuestas de Ricardo Ramírez del Villar no tienen plazos ni financiamiento.
Ricardo Ramírez del Villar Llosa, candidato a la alcaldía de Arequipa por Renovación Popular, presentó su «Plan de Gobierno Municipal Provincial de Arequipa 2027-2030», que promete convertir la provincia en la primera ciudad modelo del Perú. No es la primera vez que el postulante aspira al sillón municipal. De hecho, ya lo intentó en 2022 con el movimiento regional Arequipa Transformación.
El ambicioso plan contiene proyectos de gran escala: una red de teleféricos de 35 kilómetros, un tren de cercanías, un tranvía urbano, estudios para un metro subterráneo, una gran estación metropolitana y la plantación de un millón de árboles. No obstante, visto de lejos, parece una utopía cumplir estos proyectos durante su gestión. Además, tampoco incluyó el presupuesto para financiar los mismos.


Sin plazos ni presupuestos
El primer problema es el plazo para cumplir con su promesa. Una gestión municipal dura cuatro años, pero el propio Instituto Municipal de Planeamiento (IMPLA), encargado de elaborar el Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM), había proyectado un horizonte de ejecución de 14 años para el metro y la red de teleféricos, con la mira puesta también en el V Centenario.
El plan de Ramírez del Villar absorbe esos mismos proyectos, pero los presenta como parte de una gestión de cuatro años, sin explicar cómo comprimirá a la tercera parte el cronograma. Peor aún, el IMPLA descartó un metro totalmente subterráneo debido a la alta sismicidad de la región, optando por tramos elevados o de superficie. En cambio, el plan de Renovación Popular incluye entre sus propuestas el metro completamente subterráneo.
Tampoco se sabe nada del financiamiento. La red de 35 kilómetros se presupuesta en 20 millones de dólares por kilómetro. Es decir, unos 700 millones de dólares en total, dinero del que no dispone la Municipalidad Provincial de Arequipa. En teoría, se trata de una utopía imposible de cumplir.
Solo el proyecto del teleférico tiene un costo referencial. La gran estación metropolitana, el tren de cercanías, el tranvía y los demás proyectos no tienen una cifra de inversión estimada en ninguna parte del documento que revisó Evidencia.pe. Las fuentes de financiamiento mencionadas —Asociaciones Público-Privadas, Obras por Impuestos, cooperación internacional, bonos de carbono— son mecanismos nada garantistas. Todos requieren negociaciones previas.

Propuestas populistas
El especialista en transporte y planeamiento territorial, Elvis Jump Gómez, calificó de inviables las principales propuestas de movilidad del plan de Ramírez del Villar. El primer problema es el tiempo: implementar un tranvía urbano requiere liberar los terrenos por donde correrán las vías, mientras que una red de teleféricos exige expropiar los espacios donde se instalarán las torres de soporte. A eso se suman los expedientes técnicos y los trámites administrativos que, solo en esa etapa previa, podrían consumir los cuatro años completos de una gestión municipal.
En materia de financiamiento, Jump explicó que proyectos de esta envergadura requieren una Asociación Público-Privada (APP) cofinanciada, en la que el Estado aporta una parte de la inversión y el privado otra, a cambio de garantías de rentabilidad. El problema es que este tipo de cofinanciamiento no es una facultad de los gobiernos municipales. La otra alternativa, una APP autofinanciada, tampoco resulta viable porque exige un nivel de rentabilidad que las empresas privadas no están dispuestas a asumir a riesgo propio en un proyecto de esta escala.
Además, estudios técnicos financiados por organismos internacionales —el PADECO de 2000 (JICA), el TUME de 2005 y el Tramina de 2007-2009 (ambos del Banco Interamericano de Desarrollo), y los Estudios Complementarios de 2013 (CAF)— analizaron durante más de dos décadas el sistema de transporte de Arequipa y en ninguno de ellos se recomendó un teleférico o un tranvía como solución estructural.
Para Jump, la propuesta de Ramírez del Villar es una oferta populista más que un plan ejecutable. «Es una falta de respeto a la ciudad prometer cosas que no va a poder cumplir», señaló el especialista. Aún así, el candidato de Renovación Popular se promociona como la mejor propuesta para la ciudad.
Dato
Ramírez del Villar prometió parte de lo mismo durante su campaña en 2022.
Dato
Una eventual gestión no le alcanzará para poner en marcha estos proyectos de envergadura.






