“Buenos titulares hay todos los días, padres, por cabrones que sean, solo uno”, le dice Faúndez a Alfonso Fernández «Varguitas», luego de reducir un reportaje a una nota de pie de página.

Por: Jorge Luis Quispe
¿Qué es un padre? ¿Quién se puede reclamar padre? ¿Qué te hace padre? ¿Tener hijos te hace padre? Un repaso breve me trae a la memoria el diálogo de Faúndez con el joven Alfonso Fernández, a quien el veterano reportero bautiza como «Varguitas», en Tinta Roja. “Buenos titulares hay todos los días, padres, por cabrones que sean, solo uno”, le dice luego de reducir un reportaje a una nota de pie de página. Esa investigación comprometía al padre abandonador de Varguitas y despertó la cólera del joven, quien no dudó en inculpar a su propio padre en una red criminal que adulteraba constancias de decesos.
Se puede estar de acuerdo o no con Faúndez, pero lo cierto es que a lo largo de la película él mismo, sin proponérselo, hace las veces de padre de Varguitas. Le enseña todo: cómo se reportea, cómo se construye una crónica roja ejemplar, hasta los vicios, la forma de hablar y de conducirse con las mujeres. Al final, Faúndez salva a Varguitas de sí mismo, de su rencor y odio. Sabía que Alfonso no iba a poder perdonarse el haber mandado a su padre a la cárcel y mutila su reportaje, omitiendo el nombre del padre, pese a que el joven delató los secretos de su jefe tras el accidente de su hijo. Él es un padre, el padre que Alfonso no tuvo.
Nos dicen hasta el cansancio que un padre debería estar siempre, que no debe faltar nunca y que debe estar a disposición. Las nuevas sensibilidades sostienen que un padre debe explotar la tolerancia hasta la permisividad más nociva. Hoy digo que nada más falso que esto. Un padre idealmente nunca debe faltar, pero no siempre puede estar presente por una razón inmensa: el trabajo. Un padre que no provee no es un padre.
Tuve ocasión de asistir a la presentación de mi hijo mayor y me llamó la atención que no había tantos padres como, estoy seguro, ellos hubieran querido. Yo, por la condición del mío, pude estar. Se ha desprestigiado el trabajo del padre y se le reclama más presencia. Quienes dicen esto no tienen idea de lo que cuesta ser padre. Muchos sacrifican fechas importantes, cumpleaños, aniversarios, fiestas, reuniones y navidades, no porque quieran, sino porque el trabajo les dará estabilidad a su familia. Si el padre no está por trabajo, y solo por trabajo, y ese sacrificio se traduce en una mejor calidad de vida, no se le debe reprochar.
Claro que todo en exceso es negativo. Ahí recuerdo otra referencia pop: en Click, perdiendo el control, Michael Newman (Adam Sandler) pierde a su familia consumido por el trabajo. Pienso que puede haber un equilibrio saludable, como cuando el papá dinosaurio Earl Sinclair le dice a su bebé que su muñeco de acción —un Earl en miniatura— es un superhéroe si le quita el disfraz. “No tendremos visión térmica, pero hacemos trabajos cansados y aburridos para que tú puedas crecer cómodamente y tener cosas bonitas en tu vida. Tal vez no sea llamativo, pero es real”, le dice al intrépido bebé.
Feliz día, papá.
Frase
Si el padre no está por trabajo, y solo por trabajo, y ese sacrificio se traduce en una mejor calidad de vida, no se le debe reprochar.









