La segunda vuelta presidencial cerró con un escenario de máxima incertidumbre tras la difusión de los resultados a boca de urna de Ipsos y Datum, que muestran una diferencia menor a dos puntos entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. El estrecho margen anticipa una espera prolongada hasta la publicación de los resultados oficiales por parte de la ONPE, en un contexto de alta polarización política y territorial.
Por: Sarko Medina Hinojosa. Periodista
A las cinco de la tarde de este domingo 7 de junio cerraron las urnas en todo el Perú. Minutos después, Ipsos y Datum publicaron sus resultados a boca de urna con cifras que mantienen al país en vilo: Keiko Fujimori obtuvo 50,7 % según Ipsos y 50,53 % según Datum; mientras que Roberto Sánchez alcanzó 49,3 % y 49,47 %, respectivamente. Menos de un punto y medio de diferencia. Estamos ante un virtual empate técnico.
Lo que viene ahora es la espera. El conteo rápido de la ONPE irá actualizando sus cifras durante las próximas horas, pero los resultados oficiales y definitivos podrían tardar varios días. Recordemos que, en la primera vuelta, la ONPE demoró más de un mes en proclamar los resultados oficiales, en medio de solicitudes de nulidad y diversas controversias. Esta vez, con una diferencia tan estrecha, el escenario podría resultar aún más tenso.
Mientras tanto, el país vuelve a dividirse geográficamente. Lima y buena parte de la costa parecen inclinarse hacia Keiko Fujimori. El sur, las regiones del centro y parte del interior del país muestran una tendencia favorable a Roberto Sánchez. Son dos visiones del Perú que votan de manera distinta porque viven realidades distintas, porque esperan cosas diferentes del Estado y porque la promesa de orden o la promesa de cambio adquieren significados distintos según el lugar desde donde se las observe.
Cualquiera que resulte vencedor heredará un país prácticamente partido en dos. Lo hará sin un mandato amplio, sin una mayoría parlamentaria clara y sin el tradicional período de gracia política que suelen tener los nuevos gobiernos. Gobernará desde el primer día con una parte importante del país en desacuerdo con su elección, con un Congreso fragmentado y con una economía que espera señales capaces de generar confianza en los mercados y esperanza en los sectores más vulnerables.
La boca de urna no constituye un resultado oficial. Las cifras pueden variar. Ha ocurrido antes en el Perú que los números de la noche electoral se modifiquen conforme avanza el escrutinio oficial. Corresponde, entonces, esperar con la misma serenidad y responsabilidad cívica con la que millones de ciudadanos acudieron hoy a las urnas.
Lo que sí parece definitivo es que, por primera vez en meses de columnas, encuestas, debates y análisis, la decisión dejó de estar en manos de candidatos, analistas o encuestadoras. La palabra regresó a donde siempre debió estar: en manos de la ciudadanía.
Usted decidió.
CITA
“Cualquiera que resulte vencedor heredará un país prácticamente partido en dos”.
DATO
Ipsos otorgó 50,7 % a Keiko Fujimori y 49,3 % a Roberto Sánchez en boca de urna.
DATO
Datum registró 50,53 % para Fujimori y 49,47 % para Sánchez al cierre de las urnas.









