La caída del sistema tecnológico de la Universidad Nacional de San Agustín mantiene paralizados trámites académicos y administrativos que afectan a miles de estudiantes y egresados. Hasta el momento no existe una fecha oficial para el restablecimiento total de los servicios.
La crisis informática que afecta a la Universidad Nacional de San Agustín ingresó a su segunda semana sin una solución definitiva. Miles de estudiantes, egresados y trabajadores continúan enfrentando dificultades debido a la paralización de diversos servicios académicos y administrativos, mientras las autoridades universitarias aún no presentan un cronograma claro para la recuperación total del sistema.
La preocupación aumentó luego de que la universidad anunciara que el martes 2 de junio iniciaría el restablecimiento progresivo de sus principales plataformas digitales. Sin embargo, el plazo no se cumplió y hasta el cierre de esta edición gran parte de los servicios seguían fuera de operación.
Los más perjudicados son los egresados de pregrado y posgrado que realizan trámites vinculados con grados académicos y títulos profesionales. Procedimientos como presentación de tesis, programación de sustentaciones, emisión de resoluciones, colaciones y otros procesos administrativos permanecen detenidos desde hace más de una semana.
La afectación también alcanza a sistemas relacionados con admisión, plataformas virtuales y diversos portales institucionales. Según la información oficial, únicamente se logró restablecer parcialmente el acceso a internet y al correo electrónico del personal universitario.
La universidad atribuye el problema a una falla eléctrica registrada el pasado 24 de mayo. De acuerdo con el último comunicado institucional, los diagnósticos técnicos descartaron daños físicos en las unidades de almacenamiento. Sin embargo, se detectó una falla de reconocimiento lógico en los controladores de almacenamiento, lo que impide a los servidores acceder a la información.
Ante la complejidad del incidente, el caso fue escalado a especialistas de la empresa fabricante en Estados Unidos. Paralelamente, la universidad inició la adquisición e instalación de componentes de respaldo afectados por el pico de voltaje generado durante la emergencia.
No obstante, la situación ha dejado al descubierto una debilidad estructural en la infraestructura tecnológica de la institución. La propia universidad reconoció que no cuenta con un servidor duplicado ni con un sistema de réplica de alta disponibilidad en una sede alterna, lo que impidió activar un plan de contingencia capaz de mantener operativos los servicios esenciales.
La ausencia de mecanismos de respaldo ha convertido una falla técnica en una crisis institucional que afecta directamente a una comunidad universitaria compuesta por más de 26 mil estudiantes y miles de egresados.
A ello se suma la falta de pronunciamientos públicos de las principales autoridades universitarias. Hasta ahora, ningún funcionario de primer nivel ha explicado los alcances del problema, las responsabilidades involucradas o los plazos concretos para la normalización de los servicios.
Mientras tanto, la incertidumbre continúa creciendo entre quienes dependen de estos trámites para graduarse, acceder a oportunidades laborales o continuar estudios de especialización. Los afectados demandan información transparente, soluciones temporales y fechas concretas para superar una crisis que pone a prueba la capacidad de respuesta de una de las principales universidades del sur del país.









