Un conflicto interno en Continental Inmobiliaria terminó con heridos, detenidos e intervención de unidades especiales de la Policía. Los socios apuntan al gerente general por maniobras irregulares para tomar el control del local y de la administración.
Una pugna Continental Inmobiliaria escaló hasta el caos en José Luis Bustamante y Rivero. Denuncias por un presunto robo y una irrupción violenta expusieron un intento de control irregular del local y de la administración, según los propios socios.
Los accionistas aseguran que el gerente general, Álvaro Gil, se ausentó de sus funciones desde el 2 de febrero sin explicación formal. La empresa quedó a la deriva, pero días después, Gil reapareció de forma intempestiva. Llegó acompañado de terceros y accedió a las oficinas con apoyo policial solicitado tras denunciar un supuesto robo.
Durante esa diligencia, los socios acreditaron ante la Policía su condición legal y descartaron la existencia de delito alguno. Ese momento marcó un quiebre. Las sospechas crecieron sobre el verdadero propósito de la denuncia. Gil sostiene que recibió acciones por transferencia, pero los accionistas y su asesora legal, Solange Quispe, niegan cualquier compra o cesión. No hay contratos, actas ni acuerdos que lo respalden.
El escenario se tornó violento cuando, según la Policía, un grupo de sujetos presuntamente vinculado a “Los Malditos de Bustamante” ingresó al local para desalojar a los socios. La gresca fue brutal. Dos personas quedaron gravemente heridas y nueve fueron detenidas. Uno de los socios fue arrojado desde una ventana del segundo piso, hecho captado por cámaras de seguridad. Los detenidos afrontan cargos por presunto intento de homicidio.









