El voto cruzado en las elecciones 2026 podría generar efectos inesperados en el Congreso. En un escenario fragmentado, esta práctica puede favorecer a candidatos cuestionados y alterar la representación política.
Por Sarko Medina Hinojosa. Periodista
El 12 de abril los peruanos no marcaremos una sola casilla. Marcaremos tres: presidente, senadores y diputados. Y ahí, en esa novedad que el Perú no veía desde 1990, se esconde una trampa que pocos están viendo: el voto cruzado puede terminar favoreciendo exactamente a los candidatos que menos queremos en el Congreso.
La lógica parece simple. Votas por tu candidato presidencial favorito y luego, con total independencia, eliges a tus congresistas evaluando sus propuestas individuales. Suena democrático, casi ideal. El problema es que esa libertad de elección, en un escenario de alta fragmentación y desconocimiento generalizado, puede convertirse en un regalo envenenado.
Funciona así: un candidato presidencial popular arrastra votos hacia su partido. Pero, si tú decides votar “cruzado” (presidente de un partido, congresistas de otro), debilitas al candidato presidencial que prefieres y, sin quererlo, puedes fortalecer a congresistas cuestionados de partidos minoritarios que apenas superan la valla electoral del 5 %.
Aquí viene lo perverso: los partidos pequeños lo saben. Por eso colocan estratégicamente en sus listas a candidatos con “arrastre local” (exautoridades, dirigentes sociales, rostros mediáticos), apostando a que capturen el voto cruzado de electores que rechazan al candidato presidencial del partido, pero reconocen al candidato local. Resultado: entra al Congreso gente que jamás habría pasado en una elección tradicional.
Arequipa elegirá seis diputados y un senador. En una elección fragmentada, con más de treinta partidos compitiendo, el sexto escaño de diputado puede definirse por márgenes mínimos. Un candidato con apenas diez mil votos personales puede colarse si su partido pasa la valla nacional. Y ese candidato puede ser exactamente el que tiene denuncias pendientes, el que fue separado de otro partido por cuestionamientos éticos, el que nadie votaría si realmente supiera quién es.
El voto cruzado requiere un nivel de información que la mayoría no tiene ni tendrá. Conocer las propuestas de seis candidatos a diputados más uno a senador, verificar sus antecedentes y contrastar sus promesas con sus trayectorias demanda tiempo que pocos dedicarán. Y en esa ignorancia informada, los operadores políticos encuentran su zona de confort.
A menos de un mes de las elecciones, el desafío no es solo elegir bien. Es entender que la libertad de votar cruzado viene con la responsabilidad de informarse multiplicada por tres.
Al final, usted decide.
CITA
“El voto cruzado puede terminar favoreciendo exactamente a los candidatos que menos queremos”.
CIFRA
6 diputados y un senador se elegirán en Arequipa con escaños que podrían definirse por pocos votos.
DATO
La valla electoral del 5% permite que partidos pequeños accedan al Congreso con pocos votos en escenarios fragmentados.









