Los diccionarios no son objetos estáticos: son voces que sobreviven al tiempo y que hoy se dejan escuchar en la Biblioteca Municipal de Arequipa.
En la calle Álvarez Thomas N° 312, el bullicio del Centro Histórico se detiene apenas se cruzan las puertas de la Biblioteca Pública Municipal de Arequipa. Allí, entre pasillos silenciosos y estantes que parecen custodiar secretos, descansa un tesoro que pocas ciudades pueden presumir: más de 4 mil 500 diccionarios.
Esta semana, ese acervo se ha convertido en protagonista de una exposición temática que invita a recorrer siglos de pensamiento. El visitante se encuentra con reliquias como el Diccionario de la Lengua Castellana de 1874 o un Latín-Español de 1851, volúmenes que sobrevivieron al tiempo y que hoy revelan cómo se tejía el conocimiento en la Arequipa de antaño.
Estudiantes que llegan después de clases, investigadores que buscan referencias imposibles de hallar en internet, curiosos que se dejan atrapar. La biblioteca abre sus puertas de lunes a viernes hasta las 8:00 p. m. y los sábados hasta las 3:30 p. m., como si quisiera asegurarse de que nadie se quede sin la oportunidad de entrar en este universo de papel.
La colección no se limita al castellano. Entre los estantes aparecen tomos en chino mandarín, húngaro, francés, italiano, alemán y portugués, y también se rinde homenaje a la identidad local con secciones dedicadas al quechua. Cada diccionario es un puente: conecta con otras lenguas, otras culturas, otras formas de pensar.
La Subgerencia de Educación y Cultura ha querido visibilizar este patrimonio con una muestra que tiene fecha de cierre: este fin de semana. Quien no se acerque ahora perderá la oportunidad de ver reunidos estos volúmenes que, lejos de ser objetos estáticos, son herramientas vivas listas para ser consultadas.
Dato
De 1874 data el Diccionario de la Lengua Castellana que el recinto cultural de Arequipa preserva con mucho cuidado.









