Vecinos de La Praderita, en Cerro Colorado, denuncian que el congresista Esdras Medina mantiene trabada la titulación de terrenos vendidos hace más de una década. Actualmente punge como presidente, pero no responde llamadas ni mensajes de los asociados. La zona además, está ubicada en zona de alto riesgo, y todos los años enfrenta inundaciones y carece de habilitación urbana formal.
Detrás de las inundaciones recurrentes y la falta de drenaje, existe un nudo registral que tiene nombre y apellido: Esdras Ricardo Medina Minaya, actual congresista y candidato a la reelección por Renovación Popular. Este, desde 2020 preside la Asociación de Vivienda Peniel, entidad dueña de los terrenos de La Praderita en el distrito de Cerro Colorado, y que, según los propios vecinos, impide que puedan obtener sus títulos de propiedad. Las lluvias de febrero volvieron a dejar al descubierto la vulnerabilidad de este asentamiento. Y es que al menos cinco viviendas quedaron bajo el agua, con lodo y desperdicios que ingresaron por puertas y garajes. «Esto pasa casi todos los años”, reclamó Nelly Huisa, vecina del sector.
Sin embargo, el problema de fondo va más allá de las inundaciones. Los residentes denunciaron que compraron sus lotes entre 2014 y 2019, algunos incluso desde 2011 al propio congresista Medina y a su socia Olga Zonia Condori Quispe, quien también postula al Congreso por el mismo partido. A más de una década de aquellas transacciones, las familias solo cuentan con minutas de compra-venta y siguen sin título de propiedad.

Medina no da la cara

Los documentos de SUNARP revelan una red de poder que se ha mantenido por más de 15 años. La Asociación de Vivienda Peniel, constituida en 2008, tiene como fines principales «gestionar la adjudicación y/o compra de terrenos para sus asociados» y «realizar la habilitación urbana». Las partidas registrales muestran un patrón familiar y político, desde 2008 hasta 2016, Olga Zonia Condori Quispe ejerció como presidenta de la asociación, mientras que Esdras Medina ocupaba la tesorería. Luego, en el año 2020, cuando Medina es elegido congresista, se produce un cambio estratégico: él asume la presidencia de la junta directiva para el periodo 2020-2024, y Condori pasa a la tesorería.

«Él no cumplió con el deber de hacernos la habilitación urbana. Tenía que entregarnos los terrenos saneados con agua, luz, pistas, con todos los servicios. Pero a la fecha, pues, no», explica Jovita de Enriquez, una de las primeras pobladoras que compró su terreno en 2011 por 16 mil dólares. Los vecinos son unánimes en señalar un antes y un después tras la elección de Medina al Congreso. «Teníamos una mejor comunicación, pero él entró de congresista y ya se olvidó de nosotros», relata Jovita. Desde entonces, los intentos de contacto han sido infructuosos . «Le mandé mensajes a su WhatsApp, pero no me ha contestado nada», añadió la vecina.
Esta falta de comunicación tiene consecuencias prácticas, sin la firma y gestión del presidente de la asociación, los vecinos no pueden inscribir la habilitación urbana que ya realizaron por su cuenta. «Nosotros ya hicimos la habilitación urbana, pero no nos aceptan porque el señor tiene que hacerlo. Él es el dueño», explican los afectados.

Quieren seguir en el poder
Pero la relación entre Medina y Condori va más allá de lo político. Ambos son socios en la asociación de vivienda y trabajan en el despacho congresal, Zonia Condori es asesora principal del congresista con un sueldo de S/ 12,763, mientras que su hermana Deysi Karina Condori Quispe, también miembro de la junta directiva de la Asociación de Vivienda Peniel gana S/ 10,502 como segunda asesora. Además, Noemi Eladia Medina Minaya, hermana del congresista y secretaria de la asociación desde 2013, también postula al Congreso como accesitaria por Renovación Popular.
Contaminación todos los días
A las dificultades administrativas se suma un problema ambiental grave, las aguas residuales y la basura del Terminal Pesquero San Pedro Pescador y del mercado mayorista llegan hasta las viviendas de La Praderita. Los vecinos explicaron que existe un documento desde 2012 que permitía el paso del desagüe por un terreno comprado por Medina al señor Narciso García (vecino de la quinta), pero que ahora no se respeta. «El presidente del mercado de frutas, Cristóbal Huayapa, pagó cinco mil dólares para que pase el drenaje, pero ese señor (García) volvió a cobrar. Está lucrando de un terreno que de repente ya no es suyo», denuncia Jovita. El colapso del sistema de drenaje, sumado a la obstrucción por basura y sedimentos que bajan desde Río Seco, convierte cada temporada de lluvias en una emergencia.
La situación se agrava al conocer que Defensa Civil ha calificado el sector como zona de alto riesgo. Pese a ello, Medina y Condori continuaron vendiendo terrenos hasta 2019. Según los testimonios recogidos, los terrenos se vendieron entre 8 mil y 16 mil dólares entre 2011 y 2014. Hoy, el valor de un lote en la zona asciende a entre 40 mil y 50 mil dólares. Los vecinos tuvieron que aportar adicionalmente alrededor de mil dólares por familia para obras de saneamiento básico, como el desagüe instalado en 2014-2015, del cual ellos mismos cubrieron el 40% del costo.
Silencio típico

Evidencia.pe intentó contactar al congresista Esdras Medina Minaya en reiteradas oportunidades para conocer su versión sobre el pesar de los vecinos de La Praderita, su gestión como presidente de la Asociación de Vivienda Peniel y las razones por las cuales las familias no han podido obtener sus títulos de propiedad después de más de 12 años. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, no obtuvimos respuesta alguna.
Mientras tanto, las 40 familias de La Praderita viven en un limbo legal y físico. Sin títulos de propiedad no pueden acceder a créditos, vender legalmente sus inmuebles ni exigir con fuerza sus derechos, sin drenaje adecuado. Cada temporada de lluvia es una amenaza y sin comunicación con quien debería resolver la situación, solo les queda esperar. «Nosotros pensamos que si le hacemos un juicio, ganamos por el tiempo. Pero, ¿cuánto va a demorar? Eso ya para nosotros es mucho tiempo. Ya debíamos tener nuestro título», reflexiona Jovita, quien junto a su esposo fueron de los primeros en llegar a La Praderita hace más de una década.
La pregunta que queda flotando es simple: ¿cuál es el fin del congresista Medina al mantener el control de la asociación y no facilitar la titulación de los terrenos que él mismo vendió? Los vecinos sólo pueden especular. «De repente todos los que deben tendrán que arreglar. O él mismo nos quiere independizar. No sé, ¿cuál será el tema? Pero él debía comunicarnos», afirmaron. Mientras la respuesta no llegue, La Praderita seguirá siendo el testimonio de cómo el poder político y los negocios privados pueden entrelazarse para dejar a las familias más vulnerables atrapadas en un ciclo de promesas incumplidas y derechos postergados.
DATO
Los tamaños de los terrenos varian entre 120-127 m², lotes vendido en La Praderita.
DATO
Zonia Condori Quispe ha estado vinculada a la Asociación Peniel desde hace 15 años (2008-2020) como presidenta, y 4 (2020-2024) como tesorera.
CITA
«Él entró de congresista y ya se olvidó de nosotros.» Jovita de Enriquez.









