Silencio y penumbra, celdas del Monasterio Santa Catalina conducen al rezo

Un estudio de la Universidad Católica San Pablo presentó maquetas 3D del Monasterio Santa Catalina que son el resultado de un estudio sobre microclimas, usos históricos y espacios de recogimiento, integrando ciencia y patrimonio para enriquecer la visita turística.

Silencio y penumbra, celdas del Monasterio Santa Catalina conducen al rezo
Las maquetas de la Universidad San Pablo se mostrarán al ingreso del monasterio de Santa Catalina.

Esta semana la Universidad Católica San Pablo presentó maquetas 3D del Monasterio Santa Catalina que brindan una visión nueva sobre la pequeña ciudadela que alberga a las monjas Dominicas. No solo del exterior de los claustros, sino también de su interior y con inmenso detalle. Las maquetas se exhibirán al ingreso del convento con el fin de que los turistas puedan apreciar la infraestructura de casi 450 años. Sin embargo, las maquetas no son el producto final de la investigación de dos años y medio de un grupo multidisciplinario, sino el resultado colateral de un estudio que buscaba dar respuesta a los microclimas al interior de los claustros que albergaron alguna vez a Sor Ana de los Ángeles.

Ideales para el recogimiento

El estudio multidisciplinario, que contó con la asesoría del doctor Serra Húnter Sergio Coll Pla, de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, estuvo liderado por los arquitectos Fernando Cuzziramos (investigador principal) y Daniel Herrera Bustinza, la historiadora Amparo Chalco y la especialista en inteligencia artificial Liz Bernedo. Quienes revelaron que las condiciones ambientales de las celdas monásticas crean un entorno favorable para la concentración y el recogimiento espiritual.

Durante ocho meses de estudios se usaron sensores de iluminación, temperatura, humedad y niveles sonoros que ayudaron a comprender científicamente los microclimas que caracterizan estos espacios. Se concluyó que las celdas presentan iluminación tenue y bajo nivel de ruido, características que crean una atmósfera de penumbra y silencio, ideal para la práctica del rezo, función habitual en la vida monástica.

TAMBIEN PUEDES LEER  Hablando Braavo: ¿Tienes el síndrome del impostor?
Maqueta 3D del Monasterio Santa Catalina brinda una visión nueva.

La metodología empleada combinó tecnología de vanguardia con estándares internacionales de habitabilidad. Los investigadores instalaron sensores en cuatro celdas del recinto monástico, llevándolos a escanear y modelar en su totalidad el complejo arquitectónico mediante impresión 3D en los laboratorios de la casa de estudios. “Una celda no funciona de manera aislada, sino que pertenece a todo un conjunto, por ello estudiamos cuatro celdas que estaban desperdigadas por todo el monasterio. Lo que finalmente nos hizo imprimir todo el monasterio” indicó Fernando Cuzziramos a Revelación.pe.

Los resultados arrojaron un hallazgo revelador: las celdas cumplen adecuadamente con los parámetros de confort térmico y humedad establecidos por normativas internacionales. Pero también presentan condiciones particulares en iluminación y aislamiento acústico. Lo que genera un ambiente de penumbra constante y un notable aislamiento del ruido exterior.

Otro descubrimiento significativo surgió del análisis de la celda más pequeña atribuida a Sor Juana Arias. Los datos obtenidos evidenciaron que este espacio no reunía los mínimos estándares para ser considerado habitable. No era una celda residencial, sino un espacio de oración, debido a ello, las religiosas del convento reubicaron y restauraron la celda, actualmente accesible al público en la calle Málaga, al interior del convento.

TAMBIEN PUEDES LEER  Subversónico | Cuerpos viejos y repertorios juveniles: ancianos en el estadio y la memoria cultural sonora del rock
Celda del Claustro donde realizaron el proyecto de investigación.

Espacios comunes

Paralelamente, el equipo investigó los espacios de vida comunitaria del convento, descubriendo transformaciones históricas significativas. La pinacoteca, hoy museo con cuadros coloniales, funcionó originalmente como dormitorio colectivo de las religiosas. La cocina era usada también como repostería para evitar largos recorridos hacia el comedor.

Pero el hallazgo más conmovedor se encontró en la Sala Zurbarán, actualmente utilizada como venta de souvenirs. En el siglo XIX sirvió como enfermería donde las monjas enfermas recibían cuidados exclusivamente de sus hermanas. Se trata de un ambiente cargado de símbolos religiosos. “Esto hace que el espacio sea un espacio significativo y muy importante porque era el paso de la vida a la trascendencia, es decir, las monjitas ahí iban a dar probablemente sus últimos pasos”, mencionó el investigador principal del proyecto.

Fernando Cuzziramos fue el investigador principal del estudio realizado por la U. San Pablo.

Las maquetas 3D

Para reconstruir esta enfermería histórica, los investigadores aplicaron fotogrametría, además de un escaneo de 360 grados con cámaras digitales. Esto logró generar una maqueta tridimensional enriquecida con el aporte de la historiadora Amparo Chalco. Así descubrieron que los nichos actualmente utilizados como vitrinas eran en realidad camas donde las monjas convalecientes permanecían resguardadas. Mientras que las mesas permitían el cuidado colectivo en un entorno impregnado de cruces, altares y cuadros devocionales.

TAMBIEN PUEDES LEER  César Galindo sobre Killapa Wawan: “Debemos encontrar una estrategia para que el cine peruano gane su público”

Los resultados de la investigación permitieron la donación de dos maquetas física. La primera, una maqueta de conjunto impresa en 3D por secciones, permitirá a los visitantes comprender la distribución integral del recinto monástico y ubicar los espacios recorridos durante su visita. Y la segunda recrea minuciosamente la enfermería del siglo XIX, ofreciendo una experiencia visual inmediata que permite entender la funcionalidad histórica de un ambiente hoy transformado.

Sección de la maqueta impresa en 3D del Convento de Santa Catalina.

Cuzziramos enfatizó que, si bien las condiciones ambientales de las celdas demostraron ser propicias para la práctica espiritual, la investigación no determinó si dichas características fueron intencionalmente diseñadas con ese propósito. “El monasterio, al igual que la ciudad de Arequipa, sufrió múltiples reconstrucciones tras terremotos, lo que sugiere un crecimiento orgánico”, apunta el investigador. No obstante, los datos científicos confirman que, independientemente de su origen constructivo, estos espacios generan un microclima que favorece objetivamente la concentración y el recogimiento.

El aporte cultural del proyecto trasciende el ámbito académico al materializar el conocimiento en objetos físicos accesibles a la ciudadanía. Mientras la mayoría de investigaciones concluyen solo en artículos científicos o presentaciones en congresos, este trabajo eligió entregar al monasterio y a la sociedad arequipeña herramientas didácticas que permiten comprender la historia viva del Convento de Santa Catalina.

Únete a nuestra comunidad y recibe noticias en tiempo real

Es totalmente gratis

Already a subscriber?

Únete a nuestra comunidad y recibe noticias en tiempo real

Es totalmente gratis

Already a subscriber?
Comparte la nota

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *