La gestión del gobernador Rohel Sánchez ejecuta cuatro proyectos, formula uno y alista el reinicio de otro sin contar con supervisión externa. Dos de las obras superan ampliamente el límite legal para operar solo con inspectores. Incluso, la Contraloría ya alertó riesgos por control sin tercero independiente y trabajos mal hechos
A lo largo de la gestión del gobernador Rohel Sánchez Sánchez, ejecutar obras sin supervisión se ha convertido en una práctica recurrente más que en una excepción. Y es que actualmente el Gobierno Regional de Arequipa (GRA) mantiene seis proyectos de inversión sin supervisión externa, pese a que cuatro de ellos ya se encuentran en ejecución física, uno está en etapa de elaboración de expediente técnico y otro próximo a reiniciarse.
El jefe de la Oficina Regional de Supervisión de Inversiones y Transferencias (ORSIT) y antiguo chófer del gobernador, José Sulpicio Choque Cuno, informó este escenario ante la Comisión de Infraestructura del Consejo Regional de Arequipa (CRA). El funcionario detalló que la falta de supervisores responde a procesos de contratación declarados desiertos, nulidades y estudios de mercado aún en curso. Producto de esta omisión, millonarias obras quedaron bajo control interno de la propia entidad y con riesgo a malas ejecuciones.

Millonario proyecto vial
Uno de los proyectos más emblemáticos es la vía Majes–Lluta–Huambo (AR-109), que comprende el mejoramiento de 112 kilómetros y tiene un presupuesto superior a los S/ 185 millones. La obra, ejecutada por el Consorcio Majes 4, registra un avance físico de 27.5 %. Y desde junio de 2025, cuando se colocó la primera piedra, se ejecuta sin supervisión externa, sino solo con un inspector. Esto pese a que la norma exige un supervisor. Actualmente los trabajos están suspendidos temporalmente por lluvias intensas y neblina densa en la zona.
La ausencia de supervisor se arrastra desde agosto de 2025, cuando el GRA otorgó la buena pro al Consorcio Supervisor Caylloma por S/ 6.5 millones. Sin embargo, el contratista tenía una sanción vigente del Tribunal de Contrataciones del Estado (TCE) impuesta el 14 de abril del año pasado. Esto obligó a la administración de Sánchez a desistir del contrato.
Desde entonces no se ha convocado un nuevo proceso efectivo. La obra supera ampliamente los S/ 4.3 millones, umbral establecido en la normativa presupuestal para que un proyecto pueda ejecutarse únicamente con inspector. En este caso, el monto total rebasa los S/ 185 millones, por lo que la falta de supervisión externa resulta especialmente sensible.

Tropiezan con la misma piedra
Situación similar atraviesa la vía Cayma–Cabrería–Pampa Cañahuas (AR-116), que inició en septiembre y registra un avance de 8.3 %. El proyecto tiene una inversión aproximada de S/ 176.7 millones y está a cargo del Consorcio Vial Yura bajo la modalidad de concurso oferta. Es decir, el privado se encarga de la elaboración del expediente técnico y la ejecución de todo el proyecto.
Se trata de una carretera de integración de 51 kilómetros que busca convertirse en alternativa a la saturada vía Arequipa–Yura, desviando tránsito pesado y buses interprovinciales. Sin embargo, no cuenta con una empresa supervisora externa contratada de forma definitiva que verifique la calidad de los trabajos.
A fines de 2024, el proceso de selección para su supervisión (Adjudicación Simplificada N.° 307-2024-GRA-1) fue declarado desierto al no presentarse ofertas válidas. Desde entonces, la Subgerencia de Supervisión y Liquidación de Proyectos del propio GORE Arequipa asume el control. Y aunque también transgrede la ley al avanzar con inspectores, desde el GRA hacen como si nada hubiera pasado.
Más de lo mismo
Un tercer caso es la vía Jachaña–Cayarani (AR-670), que aún está en formulación de expediente técnico. El 11 de febrero de 2026, la licitación fue declarada nula por tercera vez debido a fallas en el procedimiento de convocatoria del GRA. Previamente, en septiembre de 2025, se resolvió el contrato con el Consorcio Vial Caylloma por incumplimientos, dejando la obra en abandono temporal.
El proyecto contempla el mejoramiento de 42.78 kilómetros con un presupuesto superior a S/ 95 millones. En este caso, la contratación de la supervisión se encuentra en estudio de mercado y la convocatoria se realizaría la próxima semana, según anunció Choque Cuno. Mientras tanto, persiste la incertidumbre sobre la continuidad presupuestal para este servicio.
A las obras viales se suma la segunda etapa del mejoramiento de la I.E. 40201 Técnico Agropecuario La Colina, en Majes (Caylloma), con una inversión que supera los S/ 17.3 millones. El proyecto, ejecutado por el Consorcio Hera, presenta un avance físico de 33.3 % y tiene entrega prevista para enero de 2027. El proceso de contratación de su supervisión, iniciado en 2025, fue declarado nulo y volvió a convocarse este año. Actualmente se encuentra en evaluación de propuestas.

Hospitales y centros de salud
También figura el centro de salud de Chuquibamba, cuya primera piedra se colocó hace más de dos semanas. La inversión supera los S/ 43 millones y la ejecución está a cargo del Consorcio Ejecutor Chuquibamba, según registros del Organismo Supervisor de Contrataciones con el Estado (OSCE).
En este caso, el expediente técnico se elaboró sin supervisión externa debido a que el único proceso de contratación convocado no se concluyó. Esto dejó el proyecto sin control independiente en su etapa inicial. Y, a la fecha, la situación es la misma, pese a que ya iniciaron los trabajos físicos. Así, el GRA corre el riesgo de recibir obras mal ejecutadas.
Finalmente, el hospital Maritza Campos, cuyo reinicio está previsto para el viernes 13 de febrero —al cierre de esta nota— tampoco cuenta aún con supervisión, aunque ya se otorgó la buena pro al Consorcio Ejecutor Maritza Campos. Este es quizá el proyecto más emblemático y que le ha traído más problemas al mandatario regional. A este paso, los trabajos no se acabarán este año.
En conjunto, las seis obras de alta inversión avanzan —o están por avanzar— sin un tercero independiente que garantice control técnico, calidad y transparencia. Esto debilita el control de calidad. Insistir en avanzar sin supervisión es un riesgo técnico y una apuesta peligrosa que se pagan con recursos de los arequipeños.
Cita textual
«Las indicaciones de la alta dirección son que continuamos con las obras, pese a no tener supervisor. Todo se entrampa por temas logísticos y burocráticos, son problemas ajenos a mis funciones», Fabián Enriquez Mamani, gerente de Infraestructura del GRA.

DATO
La Ley N° 32185 (Presupuesto 2025), en su artículo 14, estipula la obligatoriedad de contratar un supervisor para obras públicas cuyo valor referencial sea igual o mayor a S/ 4,300,000.
DATO
Ejecutar una obra pública sin supervisor, cuando la ley de presupuesto lo exige, constituye una grave irregularidad administrativa y legal. Las consecuencias incluyen la paralización de la obra y sanciones.









