La tensión en Asia Central escaló a un nuevo nivel tras la declaración de “guerra abierta” de Pakistán contra los talibanes afganos. Bombardeos sobre Kabul y enfrentamientos en la frontera reactivan un conflicto histórico marcado por disputas territoriales y acusaciones cruzadas.
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, anunció el inicio de una “guerra abierta” contra los talibanes de Afganistán tras una cadena de ataques armados en la frontera. Horas después, explosiones sacudieron Kabul, profundizando la crisis bilateral.
El anuncio se produjo en un contexto de fuerte tensión militar. En la madrugada, varias explosiones se registraron en Kabul alrededor de la 1:50, acompañadas por el sonido de aviones de combate. Testigos relataron hasta ocho detonaciones, algunas de gran intensidad, seguidas por ráfagas de disparos que se extendieron hasta cerca de las 2:30 de la mañana en distintos sectores de la capital afgana.
Horas antes, el ejército afgano lanzó ataques contra posiciones militares paquistaníes en la frontera común, en respuesta a bombardeos aéreos previos realizados por Pakistán. El Ministerio de Defensa de Afganistán afirmó que las operaciones se desplegaron en cinco provincias orientales, con la captura de 17 puestos militares y la muerte de 40 soldados. Las acciones se concentraron a lo largo de la Línea Durand, una frontera de 2.600 kilómetros que Kabul no reconoce oficialmente.
Pakistán rechazó esa versión y negó la captura o muerte de sus efectivos. El gobierno de Shehbaz Sharif sostuvo que Afganistán abrió fuego no provocado en Khyber Pakhtunkhwa y que la respuesta fue inmediata. Islamabad reiteró que actuará para proteger su integridad territorial, mientras ambos países se acusan de violar soberanía y de agravar un conflicto que se intensificó en los últimos meses.
DATO
La Línea Durand, foco del conflicto, se extiende por unos 2.600 kilómetros entre Pakistán y Afganistán.
DATO
Los enfrentamientos se intensificaron pese a un alto al fuego previo que no logró frenar la violencia.









