Los productores de Chilota mantienen prácticas tradicionales para el aprovechamiento sostenible de vicuñas.
A más de 4 mil metros de altura, los criadores de camélidos de Carumas en Moquegua, mantienen una actividad que genera ingresos y, al mismo tiempo, busca conservar las poblaciones de vicuña. Sin embargo, sostienen que ese esfuerzo continúa dependiendo principalmente de las propias comunidades y reclaman una mayor intervención del Gobierno Regional de Moquegua.
Jorge Asencio, teniente gobernador del anexo de Chilota, cuestionó la falta de inversión pública para fortalecer esta actividad. La autoridad sostuvo que Puno destinó S/30 millones al sector alpaquero, mientras que en Moquegua, según afirmó, no existen proyectos del Gobierno Regional dirigidos específicamente al chaku de vicuñas o al mejoramiento genético de alpacas y llamas.
El dirigente recordó que las familias dedicadas a esta actividad viven entre los 4200 y 5000 metros sobre el nivel del mar, principalmente en zonas de Mariscal Nieto y General Sánchez Cerro, donde enfrentan bajas temperaturas, escasez de alimento y dificultades para sostener sus rebaños.
La preocupación coincide con problemas ya identificados. El Plan de Desarrollo Regional Concertado de Moquegua reconoce la importancia económica de la alpaca en los distritos altoandinos y advierte limitaciones como técnicas rudimentarias de pastoreo y la falta de razas de camélidos de alto rendimiento.
El reclamo fue planteado a pocos días de una nueva jornada del Chaku de Vicuñas de Chilota, programada para este sábado 10 y domingo 11 de octubre, a unos 200 metros del local comunal del anexo, en el distrito de Carumas.
La actividad se realizará por tercer año consecutivo y es financiada principalmente por la Asociación de Propietarios y Criadores de Camélidos Sudamericanos de Chilota-Chamata.
Guillermo Córdova, presidente de la asociación, explicó que la fibra de vicuña alcanza actualmente un valor aproximado de US$400 por kilogramo y que esperan cerrar el año con una producción cercana a los 50 kilos.
Los ingresos obtenidos permanecen en la organización y también son destinados a trabajos para preservar y ampliar los bofedales, ecosistemas indispensables para la alimentación de los camélidos en las zonas altas.
Córdova, quien fue alcalde de Carumas, comparó la capacidad económica que tenía entonces el municipio con los recursos disponibles actualmente.
Recordó que durante su gestión el Fondo de Compensación Municipal fluctuaba entre S/2 mil y S/3 mil mensuales y que la comuna funcionaba con apenas dos trabajadores. Las obras, señaló, se ejecutaban mediante aportes compartidos entre la municipalidad y las comunidades.
Actualmente, con mayores transferencias provenientes del canon minero, considera que esa disponibilidad económica todavía no se refleja en infraestructura y apoyo productivo para las comunidades altoandinas.
El cuestionamiento ocurre pese a que la Dirección Regional de Agricultura ha informado este año que mantiene un proyecto de camélidos sudamericanos y presencia técnica en zonas dedicadas a la crianza de alpacas y vicuñas.
El Chaku de Vicuñas de Chilota se realizará por tercer año consecutivo este 10 y 11 de octubre.
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