Meditaciones arequipeñas: La angurria de los transportistas

Una columna cuestiona el alza del pasaje y el trato de los transportistas hacia los usuarios en Arequipa, señalando que la subida de tarifas no tendría justificación real pese a la crisis del combustible.

Columna critica abusos y alza de pasajes en el transporte público.

Por: Jorge Luis Quispe

Un escolar paga con una moneda de cinco soles su pasaje en una cóuster de transporte público. El conductor, como siempre, lleva una prisa y un apuro demencial; recibe la moneda y, a pesar de los pedidos del escolar, lo lleva cinco o seis cuadras más allá de su paradero, donde tira su vuelto incompleto por la ventana mientras sigue en movimiento. El escolar tiene que exponerse y arriesgarse a que lo atropellen para recoger su vuelto. Ese es el transporte público que, de manera matonesca y agresiva, obliga a la gente a pagarles 1.5; e incluso, a punta de gritos e insultos, bajan a los pasajeros de las unidades porque se negaban a acceder a su prepotencia.

Vayamos en orden. Por un lado, en el Perú solo cuatro empresas abastecen combustible a todo el territorio: Repsol, Valero, Marathon y ExxonMobil. Luego están los intermediarios, que les compran cantidades exorbitantes de combustible para, a su vez, venderlo a los más de 5500 grifos a nivel nacional. Un primer escollo es el monopolio de los gasoles, del diésel que usan todos los destartalados buses petroleros de transporte público, pertenezcan al SIT o no.

En segundo término, la ruptura de los ductos en Camisea no tiene nada que ver con el diésel (petróleo) que usan las cóusters, de manera que es falso que atribuyan su incremento a eso. Ya me dirán: pero un poco de los gasoles de Camisea se procesa en Pisco para abastecer diésel. Sí, es cierto, pero en una ínfima cantidad que ahora se ha suspendido tras la ruptura del ducto de TGP.

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Según los transportistas, de pagar 13 soles por galón han llegado a pagar hasta 22 soles. Es cierto. Carlos Puente, director del consejo directivo de la Asociación de Grifos, responsabiliza a los intermediarios —es decir, a mayoristas y refinerías—, diciendo con un eufemismo que enferma: “nosotros solo trasladamos el alza con la que nos venden a nosotros”. Es el mismo Puente quien afirmó que Cálidda (una de las pocas empresas que han monopolizado la distribución de gas en el Perú), desde el 2 de marzo, les prohibió abastecer a taxis y vehículos privados de GNV bajo la amenaza de cierre del grifo que incumpla.

Ahora, la empresa Pluspetrol (Camisea) tiene en su dominio el 75 % de GLP que se consume en todo el Perú. Hasta aquí, es el sector privado el único responsable del caos que padecen quienes caminan en zapato de pobre; y los conductores, dándoselas de ridículos autoritarios de pandilla, se desquitan con los usuarios en lugar de enfrentarse a los mayoristas causantes de este desastre, sin importarles que escolares, madres que tienen que llevar a sus hijos, regresar y volver a salir para recogerlos, y ancianos que ya no podrán movilizarse con este incremento ilegal y abusivo.

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Y voy más lejos. En Arequipa se siente con mayor énfasis la desgracia porque otra empresa privada, Covisur, que se carga las arcas con los peajes pero no los devuelve en un servicio eficiente de las vías, se está demorando lo que le place en tratar de reconstruir el puente Uchumayo, colapsado tras largos días visiblemente averiado, sin que ningún trabajador de esa empresa haya tenido el mínimo interés en revisar las vías después de las lluvias.

Obligando, de esta manera, a todos los transportistas de carga pesada y a los interprovinciales a entrar y salir de Arequipa por Cerro Verde, generando así un pandemonio que nadie quiere experimentar. Al mismo tiempo, estamos todos coaccionados a sufrir debido a la incapacidad de Covisur, situación que los conductores urbanos de Congata y Uchumayo han usufructuado para aumentar el costo del pasaje urbano.

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Vuelvo al transporte público formal e informal, y aquí acabo. Se han comportado todos como una sarta de oportunistas y angurrientos al aprovechar el caos para forzar e imponer un alza que no se justifica por ningún lado y que nadie quiere tampoco. La mejor prueba es la desesperación con la que han impuesto su suba.

No llegan a cubrir a todos los distritos, sus buses son antiguos, insoportablemente sucios, sus conductores maltratan a los usuarios, no terminan de estacionarse para que los pasajeros suban y bajen y han estado involucrados en accidentes con muertos. Y ahí los tienen cobrando lo que quieren.

Los informales, en lugar de beneficiarse del comportamiento delincuencial de las cóusters y ofrecer el servicio, se prestan para cobrar 3, 5, 7 y hasta 10 soles a un pobre trabajador.

Señores del transporte público: esperen sentados, no les pagaré más de un sol.

CITA

“Se han comportado como oportunistas al imponer un alza que nadie quiere pagar”.

DATO

Transportistas elevaron pasajes hasta S/ 3, S/ 5 y S/ 10 en algunas rutas.

DATO

El alza del pasaje se impuso pese a reclamos de usuarios.

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