Centros de salud Simón Bolívar y Mañazo I-3 fueron evaluados.
En los establecimientos de salud Simón Bolívar y Mañazo I-3, la Contraloría observó los mecanismos de control interno y la supervisión del personal de la Red de Salud Puno. Los informes, realizados en junio de este año, expusieron irregularidades relacionadas con la asistencia del personal, la habilitación profesional y la programación de guardias.
Uno de los puntos observados en ambos establecimientos fue el uso de tarjetas manuales de asistencia, pese a que la normativa exige mecanismos electrónicos como relojes biométricos para garantizar un control más confiable. En Mañazo I-3, la comisión de control verificó que las horas anotadas por algunos trabajadores no coincidían con su ingreso real. Es el caso del médico cirujano Néstor Lipa Paredes, quien registró su ingreso a las 07:00 horas; sin embargo, se constató que llegó a las 08:20 horas.
También se identificaron diferencias de horario en personal de enfermería, obstetricia, farmacia y laboratorio. Las tarjetas reflejaban ingresos distintos a los observados por los auditores.
En Simón Bolívar, la situación fue similar: la Contraloría advirtió que el uso de registros escritos a mano limita la verificación real de la permanencia del personal y genera riesgo de inconsistencias en el cumplimiento de horarios.
Inhabilitados
También detectaron a profesionales que aparecían como inhabilitados en los registros de sus respectivos colegios profesionales, pero que continuaban dentro de la programación asistencial. En Mañazo I-3 se detectó esta situación en tres trabajadores: una médica y dos enfermeras. En Simón Bolívar, la observación involucró a dos médicos cirujanos, cinco enfermeras y dos biólogas.
La Contraloría señaló que esta situación podría afectar la legalidad de las atenciones, debido a que la normativa sanitaria exige que los profesionales cuenten con habilitación vigente.
Más guardias de las permitidas
Otro punto repetido en ambos establecimientos fue la programación de guardias por encima del límite establecido. La normativa fija un máximo de cinco guardias comunitarias mensuales por trabajador. Sin embargo, en Mañazo I-3, 21 profesionales y técnicos realizaron entre seis y ocho guardias durante mayo de 2026.
En Simón Bolívar, la Contraloría detectó a 13 trabajadores que también superaron ese límite, llegando algunos a registrar hasta ocho guardias en un solo mes.
El órgano de control advirtió que esta situación podría generar riesgos de pagos adicionales no sustentados con recursos públicos y evidencia falta de supervisión en la programación de turnos.
Además de las observaciones asistenciales, en Simón Bolívar se encontraron deficiencias en las papeletas de salida y comisiones de servicio. La Contraloría identificó documentos sin hora de salida o retorno, sin firmas del trabajador y sin acreditación de permanencia en los lugares donde supuestamente se realizaron actividades externas. Estas deficiencias impiden comprobar si las salidas fueron realizadas dentro de la jornada laboral autorizada.
Los informes fueron remitidos a la Red de Salud Puno – Unidad Ejecutora 405, dirigida por Darwin Hidalgo Blanco Shocosh, quien deberá implementar acciones correctivas y presentar un plan de respuesta dentro del plazo otorgado por la Contraloría.
Dato
Los hallazgos corresponden al Informe de Visita de Control N.° 020-2026-OCI/5350-SVC (Mañazo I-3) y al Informe de Visita de Control N.° 019-2026-OCI/5350-SVC (Simón Bolívar).
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