Sergio Mostajo cuestiona la calidad de muchas candidaturas presentadas para el Congreso y otros cargos, denunciando oportunismo, falta de mérito y prácticas que desvirtúan la representación democrática.
La Pontezuela: ¿Quién no es candidato?

Por Sergio E. Mostajo C. Periodista
De inicio quiero dejar claro que no es mi intención, tampoco mi afán, descalificar ni desacreditar ninguna candidatura idónea, sea al senado, a diputados o al parlamento andino. Dicho esto, vuelvo al título, ¿Quién NO es candidato? Tiene tono de pregunta porque entro a las redes y recibo un sinnúmero de mensajes dándome cuenta de la postulación de “tutti li mundi”. De estimados amigos, de personas conocidas y de muchos, muchísimos desconocidos, que integran esas extensas listas con las que nos marean los partidos habilitados por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
En esos listados sobresalen prestigiosos profesionales que han decidido comprarse el pleito y bajar al llano para ponerse a disposición de la patria. También destacan personas integras, decentes y honestas con la misma intención, toda mi felicitación y saludo por su valentía.
Sin embargo, a estas alturas del partido, las tribunas exigen hablar claro, sin miramientos, sin hipocresía, sin ambages, con sinceridad y en este sentido decir que muchos partidos nos están vendiendo gato, por liebre, que han poblado y completado sus listas por cumplir, sin respeto por nosotros, los electores.
En ese despropósito nos están endilgando, primero, a congresistas actuales que buscan reelegirse a toda costa. Gente inescrupulosa que ha recalado en partidos de tendencia absolutamente opuesta a aquella con la que llegaron al parlamento. Quienes sin ningún pudor, antes decían una cosa y hoy dicen otra, que defendían una postura y ahora la atacan. Es así que tenemos a un grupete de politiqueros, negándose a dejar de lactar de la teta del Estado, ubre que, por cierto, ha quintuplicado sus patrimonios en apenas 5 años de ejercicio.
También encontramos a personajes ligados a actividades ilegales, vinculados a organizaciones criminales. Los mercantilistas expertos en conformar lobbies para conseguir prebendas, con denuncias vigentes por múltiples delitos, con pasados oscuros, muy oscuros, incluso cercanos al terrorismo, anti sistema, radicales que no creen en la democracia, pretendiendo llegar al poder para destruirla: los amantes de las dictaduras.
Hay un gran número de personas que, perdónenme la soberbia, no tienen ningún mérito para llegar a esas cámaras. No son profesionales, no están capacitados en gestión pública, no conocen como funciona el Estado. Y me atrevo a decir que nunca han visto, menos leído la Constitución Política del Perú. Abundan los bailarines y demagogos, personajes que han pagado para obtener un cupo en esas listas, lo digo con convicción y sin temor a equivocarme.
Ser presidente, senador, diputado u otra autoridad electa por el pueblo, es un honor. Llegar a esas instancias debe ser un premio a la capacidad, a la honestidad, a la honradez, al desprendimiento económico; debe ser sinónimo de servicio, de sacrificio, de esfuerzo, de dedicación a tiempo completo, de abandonar el personalismo.
Creo que hasta aquí hable claro, sin miramientos, sin hipocresía, sin ambages, como exigen las tribunas, lamentando reconocer que pocos, muy pocos, dan la talla para obtener un cargo en esas cámaras, todo ello nos obliga a emitir un voto pensante, responsable y sensato.
Finalizo saludando al director de Evidencia y a quienes nos permiten contar con un buen medio de comunicación, en toda la extensión de la frase, para llegar a ustedes.





