El presupuesto del Congreso incrementó, entre 2022 y 2026, de S/ 879 a S/ 1.768 millones por el retorno a la bicameralidad,. Sin embargo, se destina el 71% a planillas y obligaciones sociales, mientras que más de S/ 100 millones se invertirán en adecuar locales para los 190 miembros del parlamento. ¿Esto significa mayor calidad legislativa o expansión de la burocracia?
El Legislativo peruano tendrá en 2026 el presupuesto más alto de este siglo, S/ 1.768 millones. La cifra representa un incremento de S/ 889 millones respecto a 2022, es decir, el Congreso duplicó su asignación en apenas cuatro años. El argumento oficial es el retorno a la bicameralidad. Ya que a partir de julio, la institución deberá albergar y operar con dos cámaras, lo que exige ampliar su estructura administrativa, logística y de personal.
Sin embargo, el desglose del Presupuesto Institucional de Apertura revela que el 71% de los recursos se destinará al pago de planillas y obligaciones sociales, mientras que más de S/ 100 millones ya han sido comprometidos en contratos para adecuar y construir instalaciones. La pregunta que surge es si este aumento histórico se traducirá en una mejor producción legislativa o simplemente en una expansión de la burocracia parlamentaria.
Bicameralidad podría beneficiar

Para el abogado Jorge Luis Mamani, especialista en Derecho Electoral y Parlamentario, la bicameralidad podría traer beneficios si se aplica con rigor. «Con un Senado, consideró que sí va a haber una mayor reflexión, entendiendo que para ser senador se requieren requisitos superiores, edad mínima, experiencia, liderazgo dentro del partido político», señaló.
No obstante, Mamani advierte que el diseño institucional aún está en definición. «El actual Congreso aprobó tres reglamentos para el funcionamiento de las cámaras, pero son solo propuestas. Los nuevos senadores y diputados tienen la facultad de modificar o cambiar definitivamente esas normas. Ahí se va a conocer el tema de la rendición de cuentas», explicó el especialista.
Sobre la calidad de los futuros representantes, el especialista lanza una alerta: «En Arequipa, hemos visto que algunas listas para senadores están vacías. Los partidos son responsables de enviar a sus mejores cuadros, pero eso lo veremos con el voto informado».
Gasto particular
En tanto, para el sociólogo José Luis Ramos Salinas el aumento presupuestal no responde a una necesidad técnica, sino a intereses particulares. «El presupuesto ha crecido porque cada vez son más los asesores que se autorizan, el personal auxiliar, y ya sabemos que parte de los sueldos de estas personas van a parar a las cuentas de los congresistas, los famosos ‘mocha-sueldos’”, aseveró.
Ramos Salinas sostiene que la creación de la Cámara de Senadores obedece a una lógica de control político, no de mejora democrática. «La Cámara de Senadores, en la práctica, es la que va a gobernar. Hemos pasado de un país presidencialista a uno parlamentarista. Los diputados quedan casi de adorno».
Y sobre la calidad de los futuros senadores, el especialista hace una comparación histórica: «Antes había partidos políticos con formación ideológica. Uno entraba al partido desde adolescente, se formaba, destacaba y luego era postulado al Senado. Hoy no hay partidos, hay empresas familiares cuyo negocio es participar en elecciones. ¿Quién postula al Senado? El que puso más dinero para la campaña: el hermano, la mamá, el primo, el hijo».
Por otro lado, el actual congresista Jaime Quito Sarmiento señaló que votó en contra de la ley de presupuesto. “Estoy en contra de la forma como se ha ido presupuestando, tanto en el Legislativo como en el Ejecutivo. Todo está centralizado y no se atienden las demandas de la población», indicó.
Para Quitó, el aumento no garantiza mejoras. «No creo que vaya a mejorar en tanto sigan los mismos grupos de poder que tienen el control del Senado y de Diputados. Por eso es importante que este 12 de abril la población sepa votar adecuadamente», explicó. El parlamentario insistió en que el Estado debe priorizar lo social y remarcó que el Congreso no tiene capacidad de gasto, por lo que no debió aumentar su presupuesto. “Necesitamos racionalizar el tema de personal y destinar recursos a atender las demandas sociales», puntualizó.
Mientras los partidos políticos definen sus listas para senadores y diputados, y la ciudadanía se prepara para las elecciones del 12 de abril, la pregunta permanece: ¿Vale la pena invertir el doble en el Legislativo para obtener una democracia de mayor calidad? La respuesta, como advierten los expertos, no está en el monto, sino en la voluntad política de quienes ocuparán las nuevas bancas.
CIFRA
3.648 trabajadores tiene actualmente el Congreso; cifra que se incrementará con la bicameralidad.
DATO
Entre 2018 y 2021, el presupuesto legislativo se mantuvo estable debido a la emergencia sanitaria









