Una carta íntima y desgarradora narra la breve vida de Dominic Vincenzo, un bebé prematuro que luchó tres días por vivir. Su padre recuerda cada instante y transforma el dolor de la despedida en un testimonio de amor eterno.
Por Lic. Jonathan A. Barcena Carpio. Periodista
Un 11 de marzo de 2025, a las 5:16 de la tarde, tus ojitos vieron la luz por primera vez. Viniste antes de tiempo y, aun así, batallaste por tu vida; no fue suficiente, mi amor, tu condición no te lo permitió.
Mi pequeñito, mi chiquitito, mi Dominic Vincenzo: naciste con los ojos negros chillos de mamá; la nariz de papá; con las piernas alargadas y esos deditos tan grandes. Con 800 gramos de peso fuiste fuerte y te aferraste a la vida.
La primera vez que te vi dentro de ese ambiente me sonreíste y te moviste feliz. Sé que me escuchabas y buscabas mi voz de amor. Quería abrazarte y sacarte de ahí. Rocé tu piel caliente y te moviste aún más; sabías que estaba para ti.
Esperaste a mamá hasta el último. Quisiste despedirte de ella y, luego del arrullo de su voz, te fuiste en paz, mi amor. Eran las 19:32 del 13 de marzo de 2025 y tu vida se apagó, y así te llevaste 800 gramos de mi corazón que nunca más volverán a latir dentro de mí.
No hay palabra o abrazo que pueda calmar las lágrimas que brotan por la piel, el alma y el horrible sentimiento de perder el fruto de un amor verdadero.
Dominic Vincenzo Barcena Taco cayó en el fragor de la dulce espera, entre pensamientos de cómo serías y qué haríamos juntos, entre preparativos y cuidados. No estábamos preparados para aquella “clave azul” que sería la más oscura de nuestras vidas.
Decidiste venir antes y la fortaleza de tus pulmones no fue suficiente. La esperanza de tenerte en mis brazos duró tres días y luego sentí cómo se quebraba mi corazón. Tomé tu mano, te rogué que resistieras y no se pudo. Dios no quiso que crecieras a nuestro lado; no reniego contra Él, solo le pregunto por qué no me dejó vivir más tiempo a tu lado y enseñarte la vida junto a tu hermosa mamá.
Te di el último beso luego de que expiraste. Aún caliente te tuve en mis brazos; no quería que te llevaran a esa fría cámara, pero mamá me necesitaba. Te arrancaron de mis brazos y lo que me quedaba de corazón terminó por romperse.
Solos tú y yo en aquel cuartito, te pedí de rodillas que protegieras a mamá y me escuchaste, mi amor. Permitiste que ella te despidiera y te llevara al parque como lo hubiéramos hecho mientras crecías.
Por primera vez me pesó en el alma cargarte. Te tenía en esa mortaja blanca, inerte y sin tu sonrisa, la que me regalaste antes de partir. Mi hijo se iba con atuendo blanco y se llevaba consigo mi vida. Adiós, adiós, hijo; nos veremos en la segunda venida de Cristo.
Te fuiste y, hasta ahora, me pregunto cómo he de llamarme sin ti, mi Dominic Vincenzo. He prometido no llorar, mantenerme fuerte por ti y por tu mamá. No puedo, menos a días de recordar tu ausencia; así se cumpla año tras año, me dolerás siempre en el alma.
CITA
«Con 800 gramos de peso fuiste fuerte y te aferraste a la vida, mi pequeño Dominic”.
CIFRA
800 gramos pesó Dominic al nacer y luchó durante tres días antes de partir.
DATO
Dominic Vincenzo nació el 11 de marzo de 2025 y falleció tres días después.









