El debate por el alza del pasaje en Arequipa enfrenta críticas por la presión de transportistas y la falta de control estatal. Se cuestiona la viabilidad legal del incremento en plena etapa preoperativa del SIT.
Lic. Jonathan A. Barcena Carpio. Periodista
La amenaza de un incremento en el pasaje del transporte público en Arequipa vuelve a cernirse sobre los bolsillos de los ciudadanos, quienes ya soportan una economía asfixiada por el alza de la canasta básica. Los transportistas, bajo la premisa del incremento de los combustibles, pretenden trasladar sus costos operativos directamente al usuario.
En primer lugar, resulta inviable plantear un alza cuando los sueldos en la región permanecen estancados. La capacidad adquisitiva del arequipeño promedio ha disminuido drásticamente, y pagar más de S/ 1.00 en cada tramo diario representaría un golpe letal para la economía familiar. El transporte es un servicio público esencial, no un privilegio de lujo al que se le pueda aplicar tarifas de libre mercado sin considerar la realidad social del pasajero.
Ahora, desde el punto de vista legal y técnico, el Sistema Integrado de Transporte (SIT) se encuentra aún en su fase preoperativa. Bajo este marco, no existen las condiciones normativas ni, en muchos casos, el cumplimiento de estándares de calidad en las unidades de transporte que faculten un incremento de tarifas.
El SIT sigue siendo una promesa incumplida de modernidad: rutas deficientes, unidades obsoletas y un servicio que dista mucho de ser digno. Mientras no se consolide la etapa operativa con mejoras tangibles en el servicio, cualquier incremento es injustificado.
Es preocupante observar cómo la Municipalidad Provincial de Arequipa parece ceder ante la presión de las movilizaciones y el amago de paros. La autoridad edil no puede ni debe gobernar bajo el chantaje de un gremio. El alcalde tiene el deber de proteger al ciudadano y no convertirse en la mesa de partes de las exigencias del sector transporte.
El enfoque debe dirigirse más bien hacia la raíz del problema: el precio de los combustibles. Aquí, el papel de Osinergmin es, hasta ahora, el de un espectador indolente. Es imperativo que este organismo cumpla con su función y fiscalice rigurosamente a los grifos que subieron los precios de manera deliberada y oportunista. Si bien es cierto que el precio internacional sufrió variaciones, resulta cuestionable que el precio en las estaciones de servicio locales se dispare de inmediato sin que exista una regulación efectiva y bajo el argumento de la “oferta y la demanda”.
La solución no es meterle la mano al bolsillo del trabajador que viaja en la combi. La solución pasa por la firmeza municipal para exigir el cumplimiento del SIT y una fiscalización agresiva de Osinergmin contra la especulación en los grifos. Arequipa no puede seguir pagando los platos rotos de la incapacidad institucional. Usted siga pagando S/ 1.00.
CITA
“El transporte es un servicio público esencial, no un lujo sujeto a tarifas sin considerar la realidad social”
CIFRA
El pasaje actual de S/1.00 podría incrementarse, afectando directamente el gasto diario de miles de familias.
DATO
El Osinergmin es cuestionado por falta de control en precios de combustibles.









