El Gobierno Regional de Arequipa celebró con estrado, música, baile y comparsa el reinicio de trabajos del proyecto hospitalario, una obra heredada y paralizada por años. Mientras el gobernador defiende la actividad y alega austeridad, dirigentes cuestionan la exclusión y la falta de transparencia.
Atrás quedaron los anuncios de austeridad en el Gobierno Regional de Arequipa (GRA). La entidad, presidida por el gobernador Rohel Sánchez Sánchez, organizó una ceremonia con ribetes festivos para anunciar el reinicio de la construcción del hospital Maritza Campos, una obra heredada y que estuvo paralizada durante años.
Por la pomposa celebración, cualquiera pensaría que se trató de la culminación de un megaproyecto para la región, pero nada de eso. Fue, estrictamente, el reinicio de trabajos que quedaron a medio camino y cuya reactivación recién pudo concretarse, durante el último año de gestión, tras múltiples observaciones y retrasos administrativos.
La firma del contrato con el Consorcio Constructor Maritza Campos marcó el punto de partida formal para retomar la obra. El grupo está integrado por Bueno & Castro Ingenieros Asociados Cía. Ltda., Sucursal Perú; RHR Rock & Hydro Resources Compañía Limitada, Sucursal Perú; e International Group Dasovi S.A.C.

Festín por Maritza Campos
Tras la suscripción del documento, el gobernador Rohel Sánchez, acompañado del gerente general Berly Gonzáles Arias; el gerente de Infraestructura, Fabián Enríquez Mamani; el gerente de Salud, Walther Oporto Pérez, consejeros regionales, alcaldes y dirigentes, participaron en la onerosa ceremonia realizada este 13 de febrero en las instalaciones del nosocomio.
Lo que llamó la atención no fue el acto protocolar en sí, sino el despliegue logístico. Se instaló un estrado para las autoridades, hubo presentaciones de danzas y al menos dos grupos musicales que amenizaron el evento antes, durante y después del acto oficial. Incluso, se movilizó a una portátil de simpatizantes que aplaudía cada intervención del mandatario regional.
La celebración incluyó serpentina y momentos de baile alrededor de la autoridad regional, en un ambiente más cercano a un aniversario que a un anuncio técnico. Por otro lado, la escenografía fue acompañada de banners con la frase: “El Hospital Maritza Campos ya es una realidad”. Una afirmación que contrasta con los hechos, pues la obra recién ha sido reiniciada y aún no presta servicios a la población.

Puros ‘ayayeros ‘
Durante la ceremonia protocolar, dirigentes sociales protestaron en los exteriores del hospital. Eleazar Chino Sotomayor, presidente del Frente de Defensa de la margen derecha de Cerro Colorado, aseguró que su organización solicitó audiencia formal sin obtener respuesta para participar en el evento de reinicio de obra.
“Nosotros queremos que esta obra se inicie de forma transparente. No aceptamos que se hayan reunido con un grupo de dirigentes allegados. Deberían invitarnos a todos”, manifestó. También denunció que la administración de Sánchez cursó documentos a representantes de ollas comunes y otras organizaciones sociales para que asistan al evento. “Prácticamente se les ha obligado a venir. No teníamos conocimiento de nada”, afirmó.

Consultado sobre la pomposa celebración y los gastos de logística para la actividad, el gobernador Rohel Sánchez dio a entender que la iniciativa partió de los dirigentes del Cono Norte. “El gobernador no ve ese tema. Tenemos nuestros dirigentes, ellos han estado comprometidos con esta obra”, sostuvo.
Sin embargo, también destacó que su gestión logró destrabar el proyecto en su último año de mandato, gestionando el financiamiento incluso mediante endeudamiento regional. El hospital, junto a otros tres establecimientos de salud, fue heredado de gestiones anteriores y aún está en proceso de reactivación.
La conclusión del nosocomio tiene un plazo contractual de 12 meses. No obstante, según un cronograma acelerado, la meta es culminar en diciembre. Es decir, en aproximadamente 10 meses, antes de que concluya la actual administración. El cumplimiento de esa meta dependerá estrictamente del Consorcio Maritza Campos, encargado de ejecutar los trabajos.

Supervisión en la mira
Aunque el contrato con la empresa supervisora aún no ha sido firmado, ya existen dudas sobre el proceso. Sucede que el GRA adjudicó, este 13 de febrero, la buena pro para la supervisión al Consorcio Supervisor Hospital Maritza – Arequipa, integrado por Miguel Cisneros Huallco, CIBA Contratistas Generales S.R.L. y Juan Carlos Lima Leandres.
El monto adjudicado asciende a S/ 5 millones 040 mil y fue la única propuesta presentada en el proceso. El contrato deberá firmarse en un plazo máximo de ocho días calendario. No obstante, un detalle relevante es que Juan Carlos Lima Leandres formó parte del consorcio que elaboró el análisis situacional y el expediente técnico de saldo de obra del hospital en 2024, junto a Antonio Sánchez Horneros en 2024.
Por ese servicio, la Región pagó S/ 3,9 millones. El expediente técnico fue aprobado recién en agosto del año pasado, tras varias observaciones y demoras, en parte atribuibles a la falta de supervisión previa. La coincidencia de que uno de los responsables del expediente técnico integre ahora el consorcio supervisor genera cuestionamientos sobre la independencia del control técnico, especialmente en un proyecto que arrastra años de paralización.
“No podemos confiar en cualquier persona, se necesita confiar en personas con expertise. Se necesita acreditación de experiencia en ejecución de hospitales, actividades civiles y equipamiento. Eso es algo limitado. Una cosa es la persona natural y otra el compromiso que asume la empresa”, se defendió Sánchez.
Dato:
El hospital Maritza Campos empezó a ejecutarse en 2016, durante la gestión de Yamila Osorio Delgado, y estuvo paralizado por 9 años.
Cita:
«Tenemos nuestros dirigentes, ellos han estado comprometidos con esta obra y con la celebración», Rohel Sánchez Sánchez, gobernador de Arequipa.









