La medida refuerza la ofensiva del Kremlin. Mientras WhatsApp queda bloqueado y Telegram bajo presión, el gobierno impulsa MAX, su aplicación estatal de mensajería, en medio de denuncias de vigilancia digital.
El Kremlin anunció el bloqueo total de WhatsApp en Rusia, alegando que la aplicación —propiedad de Meta Platforms— incumplía la legislación local. La medida afecta a más de 100 millones de usuarios rusos, que dependían de la plataforma para su comunicación cotidiana.
Paralelamente, las autoridades intensificaron las restricciones contra Telegram, acusándola de no respetar las normas de acceso a datos exigidas por el Estado. Esta aplicación de mensajería instantánea es utilizada por millones de personas en Rusia, incluyendo militares, altos funcionarios públicos, medios de comunicación estatales y organismos gubernamentales
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, defendió la decisión y promovió el uso de MAX, una aplicación de mensajería nacional respaldada por el gobierno. Según críticos y organizaciones de derechos digitales, MAX representa un riesgo de vigilancia estatal, aunque las autoridades niegan esa acusación.
La ofensiva contra WhatsApp y Telegram se enmarca en una política más amplia de represión digital, que ya ha alcanzado a plataformas como YouTube, Facebook, Instagram y Snapchat.
Expertos señalan que el objetivo es consolidar el control del Estado sobre la información y limitar la capacidad de organización de la oposición.
Desde Moscú, usuarios reportaron dificultades para acceder a ambas aplicaciones, recurriendo a VPNs para intentar evadir los bloqueos.
WhatsApp calificó la medida como un “retroceso” y denunció que se trata de un intento de obligar a los ciudadanos a migrar hacia una aplicación estatal “no protegida contra la vigilancia”. Por su parte, el fundador de Telegram, Pável Dúrov, denunció la censura y advirtió que el aparato estatal busca acceso directo a los datos de los usuarios.
Cifra
50 millones de usuarios activos en el país se conectan a través de Telegram, lo que convierte su restricción en un golpe significativo para la comunicación digital en Rusia.









