
Por: Carlos Vásquez
Toro muerto me impacta. El complejo tiene oficialmente identificados 2 mil 584 bloques de roca con petroglifos y se estima que alberga más de 5 mil grabados individuales. No son simples dibujos sobre piedra: representan parte de la memoria de sociedades que habitaron nuestro territorio y dejaron huellas cuyo significado todavía no comprendemos plenamente. Cada descubrimiento demuestra cuánto falta investigar y la necesidad de evitar que este legado quede reducido a una curiosidad turística.
Visitar Majes, esta vez no para disfrutar de sus camarones o sus vinos, sino para internarme en el enigmático mundo de Toro Muerto, fue una experiencia que me confrontó con la grandeza de nuestra historia. Caminar entre docenas de piedras grabadas, observar figuras que sobrevivieron al paso de los siglos e imaginar a las antiguas civilizaciones dejando allí sus creencias, temores y rituales, despierta una mezcla de asombro y orgullo.
Las investigaciones también exploran su relación con el paisaje y la astronomía. Una alineación vincularía la salida del sol durante los equinoccios de marzo y septiembre con el nevado Chachani y una roca del Sector X, me dice el arqueólogo, Harold Loli. Además, existen evidencias de un cementerio inca, ofrendas de maíz y tablas de piedra votivas. Son elementos que exigen investigación científica rigurosa para comprender su verdadero significado, sin convertir las hipótesis en certezas.

Lo emocionante es que el repositorio con más petroglifos de Sudamérica busca ser Patrimonio Mundial de la UNESCO y su postulación no solo garantiza su conservación, sino su despegue como atractivo turístico, me cuenta el consejero James Posso, mientras caminamos por el árido complejo. El reto es asegurar investigación sostenida, protección efectiva y una gestión responsable, concluye.
Toro Muerto merece ser conocido por el mundo, pero primero debe ser valorado y protegido por nosotros. Los 92 nuevos bloques no solo amplían el registro arqueológico: también nos recuerdan que nuestra historia aún guarda misterios. La UNESCO puede otorgar reconocimiento, pero la responsabilidad de conservar este tesoro comienza en Arequipa y compromete a todo el Perú. Las piedras han resistido siglos; ahora nos toca demostrar que somos capaces de protegerlas.
Cita
Toro Muerto merece ser conocido por el mundo, pero primero debe ser valorado y protegido por nosotros.








