
Los COAR tienen el fin de albergar a estudiantes desde el tercero de secundaria con alto rendimiento.
Un colegio que alberga a estudiantes con habilidades sobresalientes y que el Estado debería garantizarles una educación de excelencia, resulta siendo un recinto alquilado en las condiciones más deplorables. Esto es lo que ocurre en el Centro de Alto Rendimiento (COAR) Puno. Hace 12 años se proyectó construir dicha institución educativa, pero con el tiempo empezó el suplicio por intereses personales, desentendimiento de las autoridades, peleas entre provincias por la sede, intentos de desalojos y hasta procesos judiciales. Todo esto retrasó que sea una realidad.
El primer paso
En el convenio N° 154, suscrito en el 2014 entre el Ministerio de Educación y el Gobierno Regional de Puno, se acordó oficialmente la creación de un COAR que provisionalmente estaría en un local alquilado. Esto con el compromiso de que a futuro se invertiría para la ejecución de una nueva infraestructura propia y permanente.
Es así que el 15 de agosto de ese año se inauguró en el inmueble del seminario de “Santo Toribio”. Ubicado en la carretera Chucuito, a 17 kilómetros de la ciudad de Puno. El primero año escolar inició el 20 de marzo del 2015. No obstante, el aparente conformismo de las autoridades hizo que durante diez años no existieran mayores avances sobre el proyecto para una nueva infraestructura educativa.
Enfrentamiento de localidades

Es recién a partir del 2024, que la construcción del plantel se tomó en serio. Sin embargo, aquí surgieron intereses personales y pleitos por la ubicación de la nueva sede. Se tenía tres opciones de terrenos en Puno, San Román y Lampa. Cada municipalidad provincial defendía que sea en su jurisdicción y los padres de familia también entraron en el conflicto.
No obstante, la decisión estaría determinada por el que obtenga mayor puntaje según criterios de ponderación. Esto significaba área, suelo, saneamiento físico legal, características urbanas, provisión de servicios básicos, identificación de riesgos, entre otros.
El 24 de marzo del 2025, en el oficio N° 000408-2025, el Gobierno Regional de Puno remitió un informe al Minedu sobre la evaluación de los tres predios. En este se concluye que “el terreno propuesto por la municipalidad de San Román obtiene mayor ponderación de calificación por parte del Minedu para el proyecto de inversión del COAR Puno”.
Se trata del terreno “Campamento Taparachi”, que se encuentra inscrito en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp) a favor del Ministerio de Educación.
No obstante, parte de la comunidad educativa y la sociedad civil, se mostró disconforme y se convocó a protestas. Incluso los alcaldes Oscar Cáceres de San Román y Javier Ponce de Puno, tuvieron declaraciones donde defendían que su localidad es la más adecuada para la sede.
El gobernador de Puno, Richard Hancco, negó que fuera su institución la que tomó la decisión. Pero el entonces ministro Morgan Quero le enmendó la plana y señaló a la autoridad regional como la responsable de tomar la decisión.
“En Puno no hay un conflicto social por el COAR. Hay una decisión porque así lo plantea la norma de los COAR que ha provenido del Gobierno Regional de Puno. El señor gobernador Richard Hancco ha firmado el oficio donde él plantea la decisión que se haga un COAR en Juliaca”, indicó.

Al día de hoy, el gerente general del Gobierno regional, Oscar Macedo, sostuvo que en un momento llegaron a existir 13 terrenos propuestos para la nueva sede. Pero insiste en que ellos cumplieron con ser el nexo con el Ministerio de Educación sobre la subsanación de observaciones y que no tomaron la decisión final.
“Ha habido una competencia. Nosotros desde acá fuimos bien objetivos, para que nadie se sienta ahí que hemos preferido a cualquiera de los tres, y en el último informe que hace Pronied ya escogen ellos”, señaló.
Se fue al ámbito judicial
Conocida la ubicación de la futura infraestructura, se generó un nuevo problema. El Sindicato de Trabajadores de la Dirección Regional de Transportes y Comunicaciones presentó una demanda reclamando el precio y una medida cautelar para paralizar cualquier acción, que le fue concedida el 9 de mayo.
Esto paralizó el proceso para la nueva infraestructura hasta que el Tercer Juzgado Civil del Pode Judicial dejó sin efecto el recurso y la Sala Civil confirmó el archivamiento de la demanda recién en julio del 2026.

Escolares en penurias
La necesidad por una nueva infraestructura se agravó a mediados del 2025, cuando se disolvió el convenio para el alquiler del local ubicado en el distrito de Chucuito, que es administrado de manera conjunta por las prelaturas de Juli, Ayaviri y Macusani, debido a asuntos de carácter administrativo y de diálogo. Los alumnos no tendrían donde estudiar.
Tras varias semanas de conversaciones, se priorizó el bienestar de los escolares y se llegó a un acuerdo para continuar en el establecimiento. Sin embargo, las condiciones en las que se encuentran lo hacen casi inhabitable. “Nuestros hijos viven penurias”, dice Gliseria Alanoca, miembro del Consejo Educativos Institucional (Conei) en representación de los padres de familias del COAR Puno, quien nos relata una realidad preocupante.
Mensualmente se paga 50 mil soles por el alquiler del recinto. Alanoca cuenta que en los ambientes de residencia los 285 alumnos son divididos en seis por habitación, de tamaño reducido y en camas camarotes. No tendrían un comedor, por lo que deben alimentarse en las mesas de las aulas. Las paredes están rajadas, las puertas malogradas, algunas instalaciones eléctricas con problemas. Es más, los servicios higiénicos se malograron el mes pasado por lo que tuvieron que poner baños químicos.

Pero tal vez el aspecto más grave es que no cuentan con el servicio de agua potable, por lo que se abastecen con cisternas.
Esto es reconocido por el exdirector del COAR Puno, Donovan Tito Quispe, quien ocupó el cargo hasta el 31 de marzo del 2025. Este califica las instalaciones como “precarias” por el hacinamiento y las grandes necesidades como la falta de ventilación de los ambientes y el recurso hídrico.
“Si bien hay un convenio con Puno para que pueda proporcionar agua a través de las cisternas, eso es insuficiente, porque se debe garantizar ese servicio 24×7 para un internado. Además, no hay termas, los chicos se bañan con agua fría, si es que hay agua”, refirió.

No solo eso, Gliceria Alanoca añade que no se tiene internet. Son los propios padres que se agrupan por aulas para comprar el servicio. Si bien en este caso el Estado provee de 500 megabites, no se han realizado las conexiones de cableado.
Frente a esta situación, la Prelatura donó 60 mil soles para realizar algunas mejoras de las instalaciones; no obstante, resultan insuficientes. “El Gobierno regional es el que debe garantizar la habitabilidad de las residencias del COAR y había compromisos”, señaló el exdirector.
Por ejemplo, se solicitaron ocho módulos para implementar talleres de robótica, música, administración académica, entre otros. Asimismo, los padres de familia hicieron requerimientos que hasta el momento no fueron atendidos.
Intentaron cortar el presupuesto
Pese a todas las carencias, en un memorándum múltiple Nº 00121-2026-MINEDU/VMGP-DIGESEDEBEDSAR del 31 de agosto del 2026, dirigido a todos los directores de los 24 COAR en el Perú, la Dirección de Educación Básica para Estudiantes con Desempeño Sobresaliente y Alto Rendimiento (Debedsar) del Ministerio de Educación anunció que esta entidad tuvo un recorte presupuestal de S/ 31 millones 198 mil 204 soles, derivada de Ley que aprueba Créditos Suplementarios para el Financiamiento de Inversiones Públicas Orientadas al Cierre de Brechas.
“Corresponde adoptar medidas temporales que permitan garantizar la continuidad del servicio educativo en los COAR y optimizar los recursos disponibles”, se lee en el oficio. Añadido a eso acciones a implementar como reorganización de los horarios, turnos del personal y espacios físicos. Además de reducir la permanencia de estudiantes durante los fines de semanas, evaluar temporalmente la suspensión o reducción de la atención en determinadas áreas curriculares no priorizadas, entre otros.
Esto habría generado que no se renueve las ordenes de servicio de algunos docentes del COER Puno. Lo que fue advertido por los padres de familia mediante un comunicado del Conei el 1 de setiembre.
No obstante, ante la aparente presión de la comunidad educativa, recientemente se habría retrotraído el documento de medidas temporales y se comunicó a los directores el visto favorable para contratación por órdenes de servicio del personal por 96 días.

Futuro es incierto
Los padres de familia dejaron atrás cualquier problema del pasado y ahora el único pedido es tener la sede definitiva del COAR para sus hijos. «Los padres han entrado ahora en razón. Entonces ahora han dicho que se construya donde sea, pero que se construya de una vez, porque no puede pasar mucho más tiempo. Los alumnos son los que sufren todo lo que pasa en el colegio», señala Gliseria Alanoca.
La integrante del Conei señala que cuando buscan respuestas en el GORE Puno les dicen que el Debedsar no autoriza aún y cuando acuden ante dicha instancia les señalan que la Región no ha subsanado el predio.
El gerente general del GORE Puno, Oscar Macedo, explica que el proceso judicial fue el principal factor que paralizó la ejecución del nuevo local. Este se construiría mediante de la modalidad de obras por impuestos, a través del Ministerio de Educación (Minedu).
“El terreno ya está, el tema también judicial ya está a salvo todo ello. Ya es el Minedu el que tiene que ir a la unidad ejecutora y iniciar las acciones para la ejecución. Ahí va a tener que hacerse todo el ciclo de inversión, desde el estudio de preinversión, expediente técnico y la ejecución”, sostuvo.
Macedo refirió que, desde el inicio de la gestión de Hancco, la nueva infraestructura del COAR fue una de sus prioridades, pero insistió en que esto depende del Minedu. Recordó que existe un convenio con dos intervenciones, una temporal que es el alquiler y la otra que es el definitivo con la construcción del plantel.
CIFRA
285 escolares estudian en el COAR Puno, que además es la residencia donde viven, duermen y comen de lunes a viernes.
CIFRA
14 años cumplió desde su inauguración el COAR Puno y desde entonces continúa estando en un local alquilado.






