
Hilario Sixto Quispe Calla, alias “Hilario”, fue detenido en Gregorio Albarracín por una orden de captura internacional solicitada por Chile.
Una captura realizada en las calles de Tacna reabrió un capítulo de una investigación por crimen organizado que comenzó al otro lado de la frontera. Hilario Sixto Quispe Calla, conocido como “Hilario”, fue detenido en el distrito Gregorio Albarracín luego de que las autoridades activaran una orden de captura internacional emitida por el Juzgado de Garantías de Arica, Chile.
El operativo se realizó en la intersección de la avenida La Cultura con la calle Santiago Ruiz Moreno, cuando Quispe Calla se desplazaba por la zona según información de Radio Uno. En la intervención participaron agentes del Área de Robos de la Depincri Tacna, en coordinación con la DIGEMIN de Lima y con apoyo de un grupo especial de inteligencia de Colombia.
Pero la búsqueda de “Hilario” no responde a un hecho aislado. Su nombre aparece en una investigación desarrollada en Chile contra una organización criminal transnacional dedicada al tráfico de ketamina desde Perú hacia Chile.
¿Qué era la organización “Santa Muerte”?
La agrupación comenzó a operar, según la investigación de la Fiscalía de Arica y la Brigada Antinarcóticos de la PDI, al menos desde mediados de 2024. Su actividad principal era introducir ketamina desde Perú hacia Chile para posteriormente distribuirla, incluso en Santiago. La droga era trasladada mediante personas que la ocultaban en sus cuerpos y también en vehículos acondicionados.
La organización estaba encabezada por el ciudadano ecuatoriano José Luis Herrera Pozo, conocido como “Obispo”. La Fiscalía chilena estableció que el grupo estaba compuesto principalmente por mujeres: en el juicio fueron condenadas 17 mujeres y Herrera Pozo, el único hombre que llegó a juicio como integrante de la estructura.
La agrupación recibió el nombre de “Santa Muerte” por el culto que mantenía Herrera Pozo y otros integrantes hacia esta figura de origen mexicano. La investigación determinó que realizaban rituales antes de las operaciones de tráfico para pedir protección y éxito en el traslado de la droga.
La relación con el culto no quedó únicamente en declaraciones. Durante un allanamiento realizado en Arica, los investigadores encontraron un altar dedicado a la Santa Muerte y posteriormente hallaron videos y registros de rituales vinculados con los integrantes de la organización.

Tacna era una estación clave
Es en este punto donde aparece el nombre de Hilario Sixto Quispe. Según antecedentes de la investigación publicados por Bío Bío Investiga, Herrera Pozo tenía en Perú a dos personas de confianza: Hilario Sixto Quispe y Betty Norma Paniagua. Ambos eran señalados como responsables de recibir en territorio peruano a las mujeres que llegaban para trasladar ketamina hacia Chile.
La investigación sostiene que Tacna funcionaba como una estación previa al ingreso a Chile.
Las mujeres reclutadas principalmente en Ecuador llegaban al territorio peruano y eran recibidas en la ciudad fronteriza. Allí, según los antecedentes del caso, recibían alojamiento y eran instruidas sobre las formas de ocultar la ketamina en sus cuerpos antes de cruzar hacia Chile.
La droga podía ser escondida mediante fajas o incluso en plantillas de zapatos. Algunas integrantes también utilizaron vehículos acondicionados para el traslado.
Por eso, el papel atribuido a Quispe Calla va más allá del simple traslado de droga. Los antecedentes publicados sobre la investigación lo ubican como un operador de la estructura en territorio peruano, encargado de recibir a las llamadas “burreras” y facilitar la fase previa al ingreso de la droga a Chile.
Una red que utilizaba correos humanos
La organización reclutaba mujeres, principalmente de Ecuador, aprovechando en algunos casos sus dificultades económicas. Según la investigación, podían recibir entre US$1,000 y US$2,000 por cada remesa transportada.
La ruta comenzaba en Perú. Las mujeres eran recibidas en Tacna y luego intentaban ingresar a Chile por la zona fronteriza. Una vez en territorio chileno, la droga podía ser trasladada hacia Arica y posteriormente hacia la Región Metropolitana.
La investigación incluso estableció que en determinados casos se utilizaron menores de edad para transportar la sustancia oculta debajo de sus plantillas de zapatos.
El golpe que desarticuló la organización
La estructura fue golpeada por las autoridades chilenas después de una investigación de la Unidad de Inteligencia y Crimen Organizado de la Fiscalía de Arica junto con la Brigada Antinarcóticos de la PDI.
Uno de los principales decomisos ocurrió en noviembre de 2024, cuando la policía allanó un inmueble en Arica. En el lugar fueron encontrados 18 kilos de ketamina, además de elementos relacionados con el funcionamiento de la organización. En esa operación fue detenido Herrera Pozo.
La Fiscalía logró llevar a juicio a 18 integrantes de la estructura. En abril de 2026, la justicia chilena impuso penas que, en conjunto, sumaron 118 años y 256 días de prisión efectiva por delitos de tráfico de drogas y asociación ilícita.

Herrera Pozo recibió una pena de 20 años de presidio, mientras las demás integrantes recibieron condenas de distinta duración. Posteriormente, la Corte de Apelaciones de Arica confirmó las penas, por lo que el fallo quedó ejecutoriado.
La investigación también detectó que algunos miembros mantenían vínculos con organizaciones criminales ecuatorianas como Los Lobos y Los Tiguerones.
¿Por qué buscaban a “Hilario”?
Aunque gran parte de la organización ya había sido desarticulada y sus integrantes condenados en Chile, la investigación dejó pendientes a personas vinculadas con la estructura que permanecían fuera del territorio chileno.
Entre ellas se encontraba Quispe Calla. Los antecedentes de la investigación lo ubican como uno de los operadores de confianza de Herrera Pozo en Perú y como parte de la logística previa al traslado de la ketamina hacia Chile.
Por ello, el Juzgado de Garantías de Arica emitió una orden de captura internacional que fue tramitada mediante Interpol. La Policía peruana logró ubicarlo finalmente en Tacna.
Dato
La investigación involucra a una red que funcionaba en Ecuador, Perú y Chile, con Tacna como punto estratégico para la recepción y preparación de los correos humanos antes del ingreso de la droga.








