julio 26, 2026
A horas de la asunción de Keiko Fujimori, Sergio E. Mostajo reflexiona sobre los desafíos políticos, las expectativas y las "bombas de tiempo" que heredará el nuevo gobierno.

A horas de la asunción de Keiko Fujimori, Sergio E. Mostajo reflexiona sobre los desafíos políticos, las expectativas y las "bombas de tiempo" que heredará el nuevo gobierno.

A pocas horas de la juramentación de Keiko Fujimori como presidenta del Perú, Sergio E. Mostajo analiza el escenario político que enfrentará el nuevo gobierno. Entre consejos públicos, expectativas ciudadanas y problemas heredados de la administración saliente, plantea los principales retos que marcarán el inicio de su gestión.

Por Sergio E. Mostajo C. Periodista

Esta «Pontezuela» se publicará pocas horas antes de la asunción presidencial de Keiko Sofía Fujimori Higuchi. Será la 44.ª presidenta de la República del Perú, la primera mujer elegida como tal en 205 años de nuestra historia y la primera hija de un expresidente en ocupar el mismo cargo.

En ese contexto, es pertinente traer a colación la aparición diaria de «opinólogos», de «expertos en gobernabilidad», de «chamanes de la política», de excongresistas, exministros, exdirectores de algo, exfuncionarios públicos y otros tantos «ex», dando consejos de toda índole a quien asumirá ese importante cargo.

Los consejos son tan disímiles como extravagantes. Abordan desde la conformación del gabinete ministerial hasta el atuendo o traje con el que debe asistir a la ceremonia de juramentación. Le dicen qué debe y qué no debe hacer, a quiénes debe y no debe convocar, con quiénes debe o no debe dialogar. En ese cúmulo de aportes hay algunos valiosos, otros medianamente pertinentes, varios acertados, pocos viables y muchos desubicados.

Creo que lo correcto es dejarle el camino libre, otorgarle el derecho a la duda e incluso la posibilidad de equivocarse sin ánimo de dolo. Es de suponer que quien intentó ser presidenta durante 15 años, en tres intentos fallidos, debe tener muy claro lo que hará. Debe contar con un minucioso plan de gobierno, con objetivos, metas, actividades y cronogramas perfectamente definidos y, lo más importante, con el equipo de profesionales y técnicos que lo ejecute; ergo, un gabinete ministerial ya conformado, con las personas idóneas para cada cartera. Al menos eso creo.

Cierto, cada elección y cada intento por ganarla tuvieron un contexto histórico-temporal diferente. En ese sentido, un plan ideado y elaborado para las elecciones del año 2011 no sería aplicable ahora. Desde entonces han cambiado muchas cosas. Por ejemplo, la minería ilegal era una actividad incipiente; el crimen organizado no se había expandido como hoy; no existían el sicariato, la extorsión ni los asesinatos inmisericordes que día a día desangran nuestro país. Empero, las líneas maestras de ese plan, en términos macro, sí deben seguir siendo útiles.

He visto y oído a la señora Fujimori en sus redes sociales. Lo más reciente que ha dicho es que está recibiendo informes tristes y desoladores por parte de sus equipos de transferencia. No quiso ahondar en ellos; solo refirió que mantendrá activos estos medios para informar a la población sobre lo que recibe y lo que hará para enmendar el rumbo. Creo que esto es lo adecuado. De entradita y sin anestesia debe mostrar cómo está cada sector, cada proyecto y cada obra; detallar el estado financiero de la nación; revelar la situación de las infraestructuras viales y de salud; de las comisarías, los cuarteles, los ministerios, las escuelas, colegios, institutos superiores y universidades públicas; de las cortes de justicia, el Ministerio Público, las gobernaciones y las alcaldías. Digo de entradita para que luego no se convierta en pretexto.

Algo que debe saber, si aún no lo tiene muy claro, es que gobernará en medio de un clima hostil, con una oposición que tiene la sangre en el ojo y que no le pasará por alto ni le perdonará ningún error; que capitalizará cualquier desacierto para desestabilizar su gobierno y que, como lo ha anticipado Roberto Sánchez, «será su peor pesadilla».

El gobierno y el Congreso salientes están dejando «bombas de tiempo». Entre ellas podemos mencionar el fallido indulto a Castillo, el indulto a Toledo, el salvoconducto a Betssy Chávez, los recursos de inconstitucionalidad contra las leyes «pro déficit», que aumentan sueldos y pensiones irrogando gastos millonarios al Estado; la exigencia de derogar las llamadas «leyes pro crimen» y el pedido de perdón al sur. Todas estarán en el ojo de la tormenta. Cualquiera que sea la decisión que tome, podría generarle protestas, plantones, huelgas o tomas de carreteras. La gran tarea de ella y de su equipo será desactivarlas rápidamente, con el menor costo social y político posible.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *