Aunque no más grande que Machu Picchu, este sitio arqueológico en el Cusco alberga una valiosa riqueza histórica. Tras ser puesto en vitrina por la revista National Geographic cada día recibe más visitantes.
T’aqrachullo es una joya arqueológica en Cusco, pero quizá también una de las menos valoradas. Sus muros de piedra y vestigios ancestrales revelan una ciudadela preinca e inca de enorme riqueza histórica que se sospecha data de 650 años después de Cristo.
Este sitio, ubicado sobre una meseta del cañón del río Apurímac en Espinar, empezó a adquirir notoriedad tras la publicación de un reportaje de la revista National Geographic, titulado “Inside the search for the lost citadel of the Inca”.
Se describía a T’aqrachullo como cuatro veces más grande que Machu Picchu, pero esto no es así. El arqueólogo Emerson Pereyra explicó que la maravilla del mundo tiene más de 32 mil hectáreas, mientras que la otra ciudadela se extiende por un territorio de 17 mil. Sin embargo, eso no lo hace menos importante.
Riqueza
Pereyra destaca que trabajos de investigación evidencian tres ocupaciones en T’aqrachullo, una que corresponde a la cultura Wari, la otra a una del intermedio tardío que serían los Canas y Collas, y finalmente una ocupación del horizonte tardío.
En las excavaciones que se realizaron, se pudo encontrar un numeroso material cultural, entre elementos líticos, cerámicos y metales. No obstante, hubo uno en particular que fue un gran descubrimiento. Casi 3 mil lentejuelas de oro, plata y cobre que permanecieron enterradas durante cientos de años. Asimismo, se evidenciaron cuchillos ceremoniales, brazaletes y pectorales. Esta ofrenda se estima se habría dado en la época del horizonte medio con la cultura Wari, 700 años después de Cristo.

Descubrimiento
El descubrimiento de T’aqrachullo no es nuevo, sus registros se remontan a años anteriores al hallazgo del templo de Ancocagua. “En el 94 ya existían estudios, en este caso, de las arqueólogas Alicia Kirita y Rosa Marisa Candia, quienes hacen un trabajo de investigación de este sitio para optar el título de licenciatura en Arqueología. Ellas ya lo mencionan en ese tiempo”, destacó.
Su riqueza histórica hizo que en el 2010 sea declarado como Patrimonio Cultural de la Nación y desde el 2019, la Dirección Desconcentrada de Cultura del Cusco dirigió trabajos de investigación, restauración y se puso en valor el lugar.

Impulso turístico
Pese a su valor arqueológico, este sitio que puede ser visto de manera gratuita, no se encontraba dentro de las rutas masivas del turismo de Cusco, recibiendo al día apenas entre 5 a 20 personas. No obstante, tras ser puesta en vitrina, en los últimos días empezó a atraer entre 50 a 100 visitantes, señala Ramiro Maquera Yuka, especialista en turismo de la Municipalidad Provincial de Espinar, quien considera la actual situación como una valiosa oportunidad.
El incremento de la presencia de peruanos y extranjeros, generará a su vez el desarrollo económico de comunidades aledañas como Chaupimayo, El Tambo y Mamanihuayta dedicados a la artesanía, gastronomía y otros servicios.
El turismo será además impulsado por la construcción de la vía bidepartamental Yauri-Suykutambo a cargo del Gobierno Regional del Cusco, que conectará la provincia de Espinar (Cusco) con la provincia de Caylloma (Arequipa), y que pasará por T’aqrachullo. La obra tendrá una inversión superior a los 323 millones de soles.

“La conexión de esta carretera va a hacer que Espinar crezca y también viceversa, el Colca tenga afluencia de turistas”, sostuvo Maquera.
Entre otras medidas, el especialista indica que se buscará ante el Congreso de la República que el complejo arqueológico sea declarado de interés y se promoverá la construcción de un museo de sitio, donde puedan exponerse vestigios de T’aqrachullo, Canamarca y Maukayaxa, que actualmente son resguardados por la DDC de Cusco. El proyecto está en la etapa de perfil.
Dato
T’aqrachullo está compuesto por dos palabras quechuas. T’aqra que significa roca y Chullo es agua congelada.









