Padres denuncian que alumnos son obligados a vender golosinas dentro del internado mediante pagos digitales a cuenta de un docente, sin control ni rendición de cuentas. Fotografías evidencian esta presunta explotación estudiantil
El Colegio de Alto Rendimiento (COAR) es percibido como una institución modelo, con exigentes procesos de selección, formación integral y oportunidades Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Detrás de esta imagen, el internado arrastra graves denuncias: primero, un caso de violación sexual que terminó en una sentencia judicial por vulneración de derechos contra una de sus estudiantes. Y ahora una nueva acusación apunta a una presunta explotación comercial de estudiantes dentro de sus propias instalaciones.
Sucede que los padres de familia, por información de sus hijos, fueron advertidos sobre la existencia de un kiosco informal instalado dentro del COAR. Allí, según la denuncia, los estudiantes son obligados o inducidos a vender productos golosinarios (galletas, chocolates, otros) durante su tiempo de descanso. Pese a la gravedad de la situación, el director general Howard Salazar Banda guarda silencio absoluto sobre este caso.



Estudiantes vendedores
Las imágenes a las que accedió Evidencia.pe muestran una estructura prefabricada que funciona como punto de venta. En su interior, se observa a alumnos atendiendo, manipulando productos y realizando cobros. Esto evidencia una actividad ajena a la formación académica.
En las fotografías se aprecia, además, un número telefónico escrito a mano: 982707638, vinculado a una cuenta de billetera digital (Plin/Yape) por donde se realizan los cobros productos de las ventas. Este número está asociado al docente Hugo René Pino Hualla. Es decir, el mencionado educador obtiene ingresos económicos, presuntamente, tras utilizar a los estudiantes.
Para los denunciantes, esto configura una forma de explotación comercial. Esto porque los estudiantes no solo participan en actividades lucrativas, sino que lo hacen en beneficio de un adulto responsable dentro del propio sistema educativo, sin que nadie diga nada.
Además, advierten que esta práctica afecta directamente los tiempos de descanso, bienestar y recreación de los alumnos, quienes residen en el COAR bajo un régimen de internado semanal que exige especial protección por parte de la institución.

Eslabón de denuncias
Pero el problema no es nuevo. Este caso se suma a otras denuncias que involucran a docentes del COAR en denuncias por vulneración de derechos contra sus estudiantes. En 2023, el Poder Judicial confirmó una sentencia por contravención de derechos, en la que se determinó responsabilidad de exdirectivos y personal del colegio por omisiones frente a un caso de violación sexual ocurrido dentro del internado.
Entre las personas comprendidas en el proceso figuran la exgerente de Educación y ahora asesora de gobernación Cecilia Jarita Padilla y otros trabajadores vinculados al área de bienestar estudiantil. Algunos de los cuales —según la denuncia actual— continúan laborando en la institución, como la directora de Bienestar, Mercedes Condori Nuñonca y otros directivos.
Ahora bien, consultado sobre el tema, el gerente regional de Educación del Gobierno Regional de Arequipa, Marco Choque Manrique, señaló que no tiene capacidad de intervención directa, ya que el COAR depende administrativamente del Ministerio de Educación, limitando su rol a funciones de apoyo.
Por su parte, el actual director general del COAR, Howard Salazar Banda, indicó a este medio vía telefónica que desconocía la denuncia y evitó emitir opinión inmediata. Solicitó que se formalice el caso mediante documentación oficial.
Evidencia.pe remitió el martes 14 de abril un correo electrónico adjuntando las imágenes y detalles de la denuncia. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta oficial, pese a reiterar el pedido también por WhatsApp. Tal parece que el hermetismo es una política del COAR, cuando empiezan a salir a luz denuncias que se guardaban bajo siete llaves.
DATO
La Gerencia de Educación no puede intervenir en la institución por falta de facultades.









