Los deslizamientos en Majes y Siguas avanzan sin control y amenazan infraestructura clave. Pese a alertas del Ingemmet, no existe un plan integral que frene el riesgo sobre la Panamericana Sur.
Por: Carlos Vásquez Gonzáles
Desde hace unos días circula una foto en los principales portales de noticias que, en Arequipa, significa una costumbre peligrosa: una imagen de los deslizamientos en Majes que llevan años avanzando y erosionando ante la vista y paciencia de todos. El diagnóstico está claro. Lo que no existe es decisión y acción.
Los deslizamientos que afectan directamente a los distritos de San Juan de Siguas (provincia de Arequipa) y Majes (provincia de Caylloma) tienen un comportamiento que apunta a dos frentes de avance. Uno se dirige hacia el valle de Siguas, con una velocidad promedio de 62 cm por mes. Y el segundo, y más impactante por su altura, es el que se encuentra en la parte alta del valle de Siguas, según el Monitoreo de Deslizamientos del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet).
El daño es evidente. Frente a esto, una reciente inspección, con múltiples entidades, suena más a acto protocolar que a punto de quiebre. El problema crece y se instala una mesa. Y cuando persiste, se instala otra. Esta semana, una nueva “mesa técnica” buscará enfrentar los derrumbes en Alto Siguas–Majes que, según advertencias, podrían alcanzar la Panamericana Sur en cinco años. Un plazo que, en realidad, ya empezó hace tiempo.
El consejero regional Osías Ortíz lo ha dicho sin rodeos: no hay expediente técnico integral, ni estudios completos, ni obras de contención diseñadas, ni un plan de contingencia serio. Es decir, no hay Estado. Y donde no hay Estado, lo que queda es improvisación.
También resulta inevitable cuestionar a la concesionaria Covinca, que, a puertas del vencimiento de su contrato, sigue sin presentar una solución estructural. Pero el problema va más allá de una empresa. Es un sistema que deja que los plazos se agoten, que los riesgos crezcan y que las responsabilidades se diluyan entre informes y reuniones.
Mientras tanto, el deslizamiento avanza. Ya ha afectado infraestructura clave, como uno de los principales canales de regadío de Majes, y ahora amenaza con interrumpir la principal vía que conecta el norte y el sur del país. Si la Panamericana Sur colapsa, no solo se corta una carretera: se fractura la economía y la movilidad de miles.
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“No hay expediente técnico ni plan serio; donde no hay Estado, lo que queda es improvisación”, advirtió consejero.
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Uno de los deslizamientos avanza a una velocidad promedio de 62 centímetros por mes en el valle de Siguas.
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Especialistas advierten que los derrumbes podrían alcanzar la Panamericana Sur en un plazo estimado de cinco años.









