Torrentera Chullo: invasores de arriba y abajo

Desde las faldas del Chachani hasta el río Chili, la torrentera Chullo fue estrechada por urbanizaciones que avanzaron sobre su cauce y fajas marginales. De nacer con 70 metros de ancho en zona urbana terminó reducida a solo 3 metros, elevando el riesgo de desborde y colapso

La torrentera Chullo encuentra sus puntos más críticos en el distrito de Yanahuara, en Arequipa.

Los invasores no se distinguen por clases sociales. En la torrentera Chullo, el avance sobre el cauce no fue exclusivo de asentamientos precarios ni de urbanizaciones exclusivas: ocurrió en ambos extremos. Familias con escasos recursos y propietarios con capacidad económica terminaron por estrechar el afluente de 70 metros de ancho a un embudo de apenas 3 metros, sin recordar que el caudal siempre busca su camino.

La torrentera Chullo se forma por la confluencia de las quebradas Gamarra, Quesquemania y Pastoraiz. Todas nacen en el flanco sur del Complejo Volcánico Chachani, a unos 4.300 m s. n. m., y recorren cerca de 20 kilómetros hasta descargar por completo en el río Chili, entre los límites de Yanahuara y Sachaca.

En sus cabeceras, los cauces son amplios y naturales. La quebrada Gamarra inicia con 320 metros de ancho; Pastoraiz, con 217 metros; y Quesquemania, con 120 metros. Son secciones propias de quebradas de montaña que, aunque la mayor parte del año llevan poco caudal, pueden transportar grandes volúmenes en temporada de lluvias, combinados con sedimentos rocosos.

Quebradas que confluyen en la torrentera Chullo nacen en las faldas del Chachani.

Asfixiaron la quebrada

El problema comienza cuando estas quebradas ingresan a zonas urbanizadas de la parte alta de Cayma. Allí, Gamarra entra con 112 metros de ancho; Quesquemania, con 120 metros; y Pastoraiz, con 60 metros. Aún conservan amplitud, pero ya muestran presiones antrópicas provocadas por la población.

Es en la microcuenca Zamácola donde se unen y dan origen a la torrentera Chullo propiamente dicha. Esta nace con un ancho de 70 metros. En teoría, esa debería ser su sección de referencia al atravesar la ciudad. Sin embargo, a partir de ese punto, el cauce empieza a perder espacio. Una de las primeras urbanizaciones que surca es Los Ángeles de Cayma. Luego desciende por Cerro Colorado y continúa hacia Yanahuara.

TAMBIEN PUEDES LEER  Arequipa en crisis por falta de transporte público

De acuerdo con el Informe de Opinión Técnica N.° 006-2020 del INGEMMET, al que accedió Evidencia.pe, la reducción del cauce es drástica en zonas de menor pendiente y, sobre todo, en áreas de crecimiento urbano denso. El documento advierte que las quebradas que superan los 200 metros en su origen se estrechan progresivamente al descender y se reducen mucho más en sectores urbanizados.

La variación no responde solo a procesos naturales, sino principalmente a intervenciones humanas. En el punto colindante con la urbanización Independencia Americana, entre la avenida Metropolitana y Víctor Andrés Belaúnde, la torrentera alcanza su sección más crítica: apenas 3 metros de ancho en algunos tramos.

Pasar de 70 metros a 3 metros no es una variación geomorfológica normal. Es el resultado de ocupaciones sucesivas que fueron ganándole terreno al cauce de la torrentera Chullo hasta convertirla, en palabras de especialistas, en una acequia que traslada grandes volúmenes de agua en temporadas pluviales.

La quebrada Chullo terminó convertido en cuello de botella tras las invasiones.

Consecuencias

Desde el punto de vista geológico, cuando se reduce la sección hidráulica, aumenta la velocidad y la energía del flujo. El agua busca su rumbo. Si el cauce natural es comprimido, el sistema responde erosionando y desbordando, tal y como ocurrió durante la última temporada de lluvia que sepultó varias zonas de los distritos de Cayma, Cerro Colorado y Yanahuara.

El ingeniero Jorge Rosas Espinoza, vicedecano del Colegio de Ingenieros de Arequipa, explicó que ese acortamiento progresivo generó el desborde. “No se puede pretender que un flujo diseñado por la naturaleza para 70 metros circule por solo 3 metros. El cauce no es el mismo durante todo su recorrido, pero la variación, en este caso, es desproporcionada”, señaló a Evidencia.pe.

Por su parte, el ingeniero Ronald Fernández Bravo, exdirector de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), recordó que tampoco se respetaron las fajas marginales, que deben garantizar un espacio de seguridad no menor a cuatro metros a cada lado del cauce. “El problema es estructural. Muchas de estas áreas eran terrenos agrícolas. Con el cambio de uso de suelo, se lotizaron y titularon predios incluso dentro de la franja que debía mantenerse libre”, advierte el especialista.

TAMBIEN PUEDES LEER  MPA cede ante transportistas e incrementa el precio del pasaje

Además, explica que en 2009 recién se fijaron formalmente las fajas marginales. Para entonces, varias urbanizaciones ya habían cerrado la torrentera y consolidado edificaciones al borde del cauce. En la parte alta hubo ocupaciones vinculadas a procesos de expansión urbana; en la parte baja, barrios consolidados también avanzaron sobre el cauce. Arriba y abajo, el patrón fue el mismo.

Pobladores desafiaron a la torrentera y ahora el resultado ya es conocido.

Fueron advertidos

Las quebradas que bajan del Chachani arrastran material sólido que incrementa el volumen y la capacidad erosiva de los flujos. El INGEMMET, en 2020, recomendó la construcción de presas tipo “Sabo” para retener material sólido en distintos tramos, así como su mantenimiento periódico. Estas estructuras disminuyen la energía del flujo antes de que ingrese a zonas densamente pobladas.

También propuso establecer áreas de seguridad en ambas márgenes, reubicar viviendas en riesgo y ejecutar enrocados de contención donde la vulnerabilidad es alta. Otra recomendación clave es el manejo integral desde la parte alta de Cayma: forestación, control de erosión y seguimiento permanente de cambios en el cauce, especialmente aquellos de origen antropogénico. Pero nada de lo expuesto se hizo y el resultado ya es conocido.

Hasta las fajas marginales fueron invadidas, advierte especialista.

Desbordes históricos

Es menester recordar que, el desborde de la torrentera no es un fenómeno excepcional. Sucede que desde inicios del siglo XX, los registros describen que ya hubieron colapsos. El primer gran antecedente documentado se remonta a 1915, cuando un aluvión arrastró lodo y rocas hasta elevar el nivel del suelo en Tahuaycani. Décadas después, en 1951, la llamada “tormenta de los 400 años” destruyó puentes rústicos entre Yanahuara y las zonas altas, despertando la preocupación técnica sobre la necesidad de encauzar y controlar hidráulicamente la quebrada.

TAMBIEN PUEDES LEER  Senamhi advierte sobre vientos fuertes en Arequipa

En los años ochenta se reportaron nuevos desbordes que afectaron principalmente áreas agrícolas en Tahuaycani, en un contexto previo a la urbanización masiva. Sin embargo, durante la década de 1990 el riesgo cambió de rostro: la expansión urbana hacia sectores como Primavera y zonas de Yanahuara ocupó espacios naturales de drenaje, incrementando la vulnerabilidad de viviendas y familias asentadas en el cauce histórico.

El patrón se repitió con mayor impacto en el siglo XXI. En febrero de 2013 se registró una precipitación récord de 124.5 litros por metro cuadrado que activó el sistema de torrenteras de Arequipa. Siete años después, en febrero de 2020, la Urb. Independencia sufrió uno de los episodios más críticos: cuatro viviendas colapsaron y otras 17 quedaron inhabitables. El balance acumulado confirma que el riesgo estructural en la torrentera El Chullo no es nuevo ni excepcional, sino una amenaza recurrente.

La historia de la torrentera Chullo demuestra que el riesgo no se construye en un solo punto. Se fue acumulando desde la naciente hasta la desembocadura. La torrentera no cambió de forma por sí sola; fue empujada, cercada y comprimida. Y cuando llegan las lluvias intensas, la naturaleza recuerda el ancho que alguna vez tuvo. Entonces, lo que fue invadido, reclama su espacio.

Dato:

La torrentera Chullo desbordó por última vez en 2020 y sepultó 17 viviendas.

Dato:

El cauce del afluente se redujo de 70 a 3 metros. La zona con más riesgo es Yanahuara.

Únete a nuestra comunidad y recibe noticias en tiempo real

Es totalmente gratis

Already a subscriber?

Únete a nuestra comunidad y recibe noticias en tiempo real

Es totalmente gratis

Already a subscriber?
Comparte la nota

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *